Queridos Reyes Magos:
Como ya sabéis vosotros que además de Magos, sois muy listos, soy atea y republicana y de natural bastante descreída por lo que el mero hecho de escribiros ya os da una pista de lo desesperada de mi situación.
Solo van 5 días del 2012 y mí ya se me hace insoportable cargar con más malas noticias, personales, familiares, laborales, políticas y sociales. De verdad, no puedo más. Dice mi abuela que dios aprieta, pero no ahoga, pues si no levanta un poco el pie de mi cuello a mí ya no me llega el oxígeno al cerebro. Me acuerdo del pobre Jorge Berrocal cuando llorando gritaba aquello de: «¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza, quién?
En esta carta no voy a pediros nada, solo que no me quitéis más. No es que tuviera millones como Urdangarín en paraísos fiscales, ni mansiones como el de la Operación Malaya, ni un Jaguar en el garaje como el de Ana Mato, pero no me quejaba. Tenía lo suficiente para ser razonablemente feliz y el corazón lleno de amor que como bien nos enseñó el cine tardofranquista, contigo mí amor, pan y cebolla.
No tengo mucho más que añadir. No creo haber sido muy mala en el 2011, quizás algo hedonista y caprichosa, lo propio de estar rondando los cuarenta. Si sus majestades fueran tan amables de retrotraerme a unos minutos antes de comerme las uvas, más o menos y volver a empezar con otro pie este aciago 2012, les estaría eternamente agradecida.
Confío en que los buenos siempre ganan y que los sueños se cumplen, ya sabéis, la culpa es de la Disney que nos ha criado ilusos, enamoradizos y convencidos de la superioridad del bien frente al mal.
Deseándoles una noche corta, suya afectísima:
Martu
Replica a Juan Colmenero Cancelar la respuesta