Hace 7 meses yo escribí en este blog que el numerito de Carme Chacón, con los ojos arrasados en lágrimas renunciando a presentarse a las Primarias contra Rubalcaba para ser la candidata del Psoe a las elecciones del 20 de noviembre, no me había gustado nada.
Dije y digo que si había intereses oscuros que ponían en riesgo el Gobierno de España, lo valiente era denunciarlos, presentarse y que cada uno se hiciera responsable de sus miserias, pero insinuar que Rubalcaba había amenazado con dinamitar el Partido y hundir el Gobierno si ella se presentaba era malo para todos. Para ella que quedaba como una pusilánime, para Rubalcaba que quedaba como un mafioso y para el Psoe que se quedaba sin el sano debate de ideas y proyectos que suponen unas primarias.
Ayer en Olula del Río, una Carme Chacón visiblemente emocionada hablando de sus orígenes y del valor de ser y sentirse de muchos sitios, hablando del orgullo de ser y sentirse socialista, pidiendo una oposición responsable pero contundente contra estos cínicos del Partido Popular, reconociendo que hace siete meses dio un paso atrás pero que ahora eso sería fatal para nuestro Partido, se ha redimido, al menos a mis ojos.
Hoy se celebra el último Comité Federal de la era Zapatero. Con la presentación de las candidaturas de Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón tenemos servido un Congreso de Sevilla emocionante y necesario. Un Congreso donde los socialistas nos jugamos el presente y el futuro, donde debemos hablar de qué líder queremos pero sobre todo para encarnar qué proyecto.
Los socialistas de Madrid sabemos que hay profesionales de encarnizar el debate, expertos en embarrar cualquier proceso democrático. Sabemos lo duro que es levantarse cada mañana con noticias manipuladas, con titulares engañosos y encuestas amañadas. Tenemos la experiencia de ver a compañeros criticar fereozmente y desde la falacia a los dirigentes que no se posicionan del lado correcto.
Solo tengo un deseo para estos pocos días que faltan para un Congreso tan importante, que seamos capaces de concentrarnos en las ideas, en los proyectos, en los antecedentes, en los hechos objetivos y con ellos defender una postura desde, no solo el respeto al discrepante, sino también desde el afecto al compañero.
Me gustó la frase de Rubalcaba en Rne hace un par de días: «nunca atacaré a un compañero dando argumentos al Partido Popular para hacerlo». Seamos todos un poco menos vehementes de lo que acostumbra a ser un socialista. Recordemos que el adversario está en la Moncloa destrozando el Estado del Bienestar y poniendo en riesgo todo lo que hemos construido juntos durante tantos años.
Yo me comprometo aquí y ahora a aplicarme el cuento que no quiero que me digáis aquello de consejos vendo, para mi no tengo.
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