El Diccionario de la Real Academia Española define revancha como desquite y en la tercera acepción del verbo desquitar encontramos lo que aquí nos trae hoy: “Tomar satisfacción, vengar una ofensa, daño o derrota”.
Vengar una derrota es la única razón que podría llevar a los hoy partidarios de Rubalcaba en Madrid, ayer partidarios de Trinidad Jiménez y siempre contrarios a nuestro Secretario General, Tomás Gómez, a subastar al mejor postor la cabeza de lista contraria al Psm.
Se suceden en los medios de comunicación las especulaciones sobre quién será el que venga, esta vez, a enfrentarse a Tomás Gómez y parece sonar con más fuerza su homónimo Valeriano Gómez.
Lo curioso es que da igual el nombre, lo importante es aunar voluntades contra el actual Secretario General sin preocuparnos de qué proyecto tiene, qué fines persigue, qué ganamos los socialistas de Madrid con el cambio de líder y qué podemos perder, que es mucho.
Ahora que tenemos a nuestro Secretario General como portavoz en la Asamblea, haciendo oposición a Esperanza Aguirre y apareciendo por ello en los medios de comunicación, algo que tanto hemos ansiado y por lo que tanto hemos llorado en el pasado.
Ahora que la figura de Tomás Gómez es reconocida en toda España como el ala más progresista del discurso del Psoe, que ha defendido las propuestas más vanguardistas que luego han sido asumidas por toda la organización en Sevilla, que es líder sólido.
Ahora que con Esperanza Aguirre de salida en la Asamblea y el vaciado de sus cargos que ha hecho Mariano Rajoy llevándoselos al Gobierno de la nación y con Ana Botella de alcaldesa consorte o con suerte, no lo tengo muy claro en el Ayuntamiento de Madrid se nos presenta una oportunidad única de recuperar ambas instituciones con Tomás y Jaime a la cabeza de Comunidad y Ayuntamiento respectivamente.
A lo largo de su vida Tomás Gómez ha ganado tres primarias, dos mayorías absolutas y cuatro congresos y solo perdió ante Aguirre en el peor momento de la historia de nuestrro partido. Rajoy se presentó tres veces antes de ganar, Gallardón lo hizo también a la tercera, y Simancas necesitó dos intentos para vencer.
Ahora que podríamos estar trabajando para lo que interesa a los ciudadanos, volver a tener un Gobierno de izquierdas en la Comunidad de Madrid y hasta en el Ayuntamiento de Madrid, ahora tenemos que desangrarnos en otra lucha interna porque algunos pretenden cobrarse la revancha de lo sucedido en octubre de 2010.
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