En España se ha desatado un escándalo de proporciones insospechadas a cuenta del accidente que ha sufrido el Rey, don Juan Carlos, el Campechano o como queráis llamarlo cazando elefantes en Sudáfrica. Se ha roto la cadera y han tenido que operarle de urgencia para arreglársela, pero esto es lo de menos.
El quid de la cuestión está, a mi modo de ver en dos aspectos a cual más repulsivo del asunto:
- Con la que está cayendo en España, con la madre de todas las crisis, con más de cinco millones de parados, con unos presupuestos que recortan en lo básico, la dependencia, la educación, la sanidad, en fin, con un desastre total, su Majestad el Rey de España se gasta una cantidad de dinero infame, entre los 35.000 y los 55.000 Euros en una cacería. Con un par, el Borbón.
- Matar elefantes, una animal protegido, majestuoso, maravilloso por el placer de dar muerte a otro ser vivo es tan decadente como indecente y que esto lo practique el que está encargado de representar a mi país en el mundo me provoca arcadas.
Ayer, la portavoz de mi partido, Soraya Sánchez solo se refirió al asunto para desearle a rey una pronta recuperación de parte de todos los socialistas. No hija, de mi parte al rey le puedes desear que se vaya a la mierda, él y sus costumbres medievales de gastar miles de euros para matar a un animal.
Hoy, nuestro Secretario General, Tomás Gómez ha dicho que esto no es lo que los españoles esperábamos de la Casa Real y que si el rey quiere dedicarse a sus aficiones debería abdicar, lo que me reconcilia con mi partido.
No faltan los compañeros dispuestos a criticarle, unos por exceso, diciendo que es oportunismo político pedir la abdicación del rey; y otros dispuestos a critircarle por defecto, diciendo que lo que tenía que pedir es el advenimiento de la república. Yo es que me descojono con el antitomasismo que de puro artificial resulta patético.
Personalmente estaría encantada de que en España tuviéramos una República ya que cualquier sistema de elección democrática es mejor que uno hereditario, arcaico, machista, anacrónico y totalmente anti social. Me da igual si la república es o no presidencialista. El debate sobre si basta con un Presidente o hay que tener también un Jefe de Estado, es un debate menor. Lo importante son los principios y valores.
En fin, que cada día que pasa se pone de manifiesto que la Familia Real no es una familia especial, que hay divorcios, juergas, drogas, negocios chungos, imputados y campechanos que se gasta un pastizal en una cacería, a mí no me representan y así, desde luego no cuentan con mi respeto.
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