Leo el panfleto lacrimógeno que nos quiere colocar Periodismo Digital, sobre un Rajoy austero, que pasa el puente con su mujer, sus hijos, su anciano padre y el tupper con la cena y me dan ganas de vomitar.
Que un señor que cobra su sueldo de Presidente del Gobierno, el de líder del Partido Popular y el de Registrador de la Propiedad, puesto que no ocupa desde que nos alcanza la memoria pero al que no ha renunciado, como ningún otro pepero, véase sueldos varios de Cospedal, Arenas, aquel Zaplana que entró en política para forrarse, trajines y demás amigos de la correa, nos quiera dar lecciones de austeridad, me enferma.
El tupper se lo llevan al trabajo, muchos millones de españoles que aún conservan su empleo pero que han visto como sus condiciones laborales se han precarizado y cobran menos y tienen miedo a que los despidan y trabajan más horas y hacen cualquier cosa que su patrono decida, gracias a la Reforma Laboral.
El tupper se lo llevan al trabajo, muchos millones de españoles que han visto como se les encarece el transporte público un 200 o 300% en los últimos años mientras que su salario, no solo no se ha actualizado sino que ha sufrido una merma por la subida de los impuestos, porque les retienen más en el IRPF.
El tupper se lo llevan al trabajo, muchos millones de españoles que están en la universidad tratando de labrarse un futuro y que ven como sus padres se van al paro, como sus becas están siendo reducidas, como sus posibilidades de trabajar son nulas y que no saben si el año que viene podrán afrontar una matrícula el doble de cara.
El tupper es un lujo para muchos españoles que no tienen para cenar y por eso han de acudir a comedores sociales para que los más pequeños de la casa no se acuesten con el estómago vacio… Para los jubilados que han sufrido la subida del IPRF y por tanto cobran menos y además van a tener que pagar sus medicinas, la ambulancia que los lleve a tratamiento, la silla de ruedas si ya no pueden caminar… Para los inmigrantes ilegales que estaban tratando de mejorar la vida de los suyos y que ahora saben que si enferman los dejaremos morir a las puertas de los hospitales sin atenderles…
Nos toman por gilipollas y empezamos a estar hartos. Me vais a perdonar el exabrupto pero empiezo a estar muy «jarta» de estos demagogos, populistas, amorales y desvergonzados dirigentes populares, lo mismo me da el silencioso Mariano, que la lenguaraz Esperanza, son los mismos perros, con los mismos collares. ¡Basta ya!
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