Ayer tuve una comida de chicas en la que además de hartarnos de comer y de reír, hicimos lo que hacen tres mujeres cuando se juntan, cortar trajes, muchos trajes, trajes a medida y disfrutar de esa clase de complicidad que da haber pasado por las mismas situaciones, sobre todo con los hombres.
Hablábamos de nuestras relaciones y de las relaciones ajenas, que es incluso más divertido y en lo que me contaba una de ellas yo recordaba una entrada que escribí aquí hace tiempo MUJERES FELPUDO que entonces creí un caso aislado, pero que a la vista de lo hablado ayer, vuelve a ser actualidad.
La prima de mi amiga le había confesado la otra noche que si, que sabía que su novio se acostaba con otras -con muchas otras se atreve a añadir mi amiga- pero que al final acaba siempre volviendo con ella…
El que no se haya arrastrado o humillado nunca por amor, que tire la primera piedra, pero hacer de ello una filosofía de vida, una razón de existir hasta el punto de contarlo con una nota de orgullo en la voz, me deja ojiplática.
En las relaciones, a veces hay uno que quiere y otro que se deja querer, en ocasiones hay uno que rema con las dos manos y otro que hace como que rema, o si tienes mucha suerte, encuentras a alguien que te quiere y tu le quieres y a ratos es él quien hace por quererte y en otros momentos te toca a ti tirar del carro.
En fin, de estas reflexiones de sábado mañanero tiene mucha culpa el twitter. Te levantas de la cama, echas un vistazo al time line y te encuentras gente que agoniza porque su amado/a no le llama o no contesta a sus mensajes, gente que da las gracias porque su amado/a si se ha dignado a contestar a sus mensajes, gente que quiere morirse y gente que se muere de amor y ya no se si es que todo este despliegue de hormonas me coge mayor pero me siento estupefacta.
Lo más alarmante es que yo soy una romántica empedernida, de naturaleza enamoradiza y que he reído y llorado por amor más que ninguna persona que conozco. Si a mi que soy todo azúcar, me resulta ridículo este circo, no quiero imaginar lo que pensarán aquellos más racionales, más cerebrales, debe resultar patético…
Replica a Marta Torres Cancelar la respuesta