Ayer, Alfredo Pérez Rubalcaba, Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, ofrecía a Mariano Rajoy, Presidente popular de España, ir juntos a Bruselas a la reunión que se celebra de Jefes de Estado y de Gobierno para tratar la crisis y las medidas que frente a ésta se están tomando por los distintos países de la Unión Europea.
Los defensores de la oposición responsable dicen que eso es lo que quieren los ciudadanos, en estos tiempos de dificultad, ver juntos a los líderes de los dos grandes partidos nacionales afrontando las duras consecuencias de la crisis.
Aunque parezca razonable esta postura, no hay ningún hecho objetivo, ni en España, ni en los países del entorno europeo que avale esta supuesta querencia de los votantes a los pactos inter partidos y sin embargo hay un ciento de ejemplos que avalan todo lo contrario.
Ya me adelanto a los que me quieran contar que a José Luis Rodríguez Zapatero le fue bien haciendo una oposición responsable al inicio del milenio. Si, pero las circunstancias son otras, los actores son otros, los antecedentes son otros y con tantas variables distintas, el resultado, previsiblemente también será otro.
Hay hechos objetivos indiscutidos, tanto producidos en España, como en otros países de Europa, por ejemplo, Francia, que me hacen suscribir sin duda y de manera rotunda el #PactosNo.
El 22 de mayo de 2010, mañana hará un año ya, los ciudadanos se hicieron eco del grito de los indignados de que todos los políticos eran iguales y más concretamente, de que PP y PSOE significaban lo mismo y perdimos un millón y medio de votos.
El 20 de noviembre de ese mismo año y haciendo oídos sordos al clamor de la calle, volvimos a presentarnos sin hacer examen de conciencia y propósito de la enmienda y perdimos más de cuatro millones de votos.
Los votantes de izquierdas no quieren vernos de la mano de un Partido Popular que desde que llegó al poder ha desmontado los pilares básicos del Estado del Bienestar. Está destrozando la Sanidad española rompiendo con los principios de unidad y solidaridad que la inspiraban. Va a terminar con la Educación Pública despidiendo profesores, aumentando los ratios de alumnos por docente, encareciendo las tasas y rebajando las becas. Ha perpetrado una contra Reforma Laboral que deja a los trabajadores desprotegidos frente a sus patronos, facilitando y abaratando el despido y alterando las reglas del juego de la Negociación Colectiva.
Por si todo lo anterior no es suficiente, tenemos el espejo de los socialistas franceses en el que mirarnos. Tras años de travesía en el desierto, han superado una profunda crisis de identidad y de valores volviendo a los principios inspiradores de la socialdemocracia. El giro a la izquierda de Françoise Hollande, su clara oposición frontal a Nicolas Sarkozy, le ha devuelvo al Palacio del Elíseo y nos ha marcado claramente el camino a los demás socialistas europeos.
Porque no se trata de oponerse a todo porque sí, ni a comportarse de manera desleal con el Gobierno de España, se trata de respetar el programa electoral con el que concurrimos a las elecciones generales y por el que nos dieron su voto más de siente millones de votantes. Se trata de seguir los principios y valores del socialismo español en defensa de lo público, de los trabajadores, de las mujeres, de los avances sociales construidos entre todos. Se trata de ser nosotros mismos y diferentes a ellos para que vuelvan a identificarse con el PSOE, para que vuelvan a sentirnos como un partido propio y cercano, para que dejemos de serle antipáticos a la sociedad.
Por todo ello, responsabilidad si, lealtad si, pactos para aplicar políticas de derechas, no gracias.
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