José Doroteo Arango Arámbula, más conocido por todos nosotros por su nombre de guerra: Pancho Villa, fue uno de los jefes de la revolución mexicana, decisivo en la derrota del dictador Porfirio Díaz, a principios del siglo XX.
Inició sus correrías como forajido y pronto se granjeó el cariño de su pueblo al distribuir su botín entre los marginados. Posteriormente, ya en plena Revolución Mexicana, Villa y sus seguidores, conocidos como villistas, se apoderaban de tierras de los hacendados para distribuirlas entre los campesinos y soldados.
Pacho Villa fue audaz y valiente, excelente guerrillero de guerra de guerrillas. Nadie sabe a ciencia cierta cuantas esposas tuvo, dicen que se casó más de 75 veces y muchas de ellas reclamaron a la justicia ser su legítima (sic).
Hasta nuestros días ha llegado su memoria y para referirse a aquellos que luchan ferozmente pero sin mucho orden ni disciplina por una causa se hace mención al “ejército de Pancho Villa” en mi opinión de manera injusta y peyorativa.
Siguiendo con el símil, nuestro Partido funciona en las redes sociales como el ejército de Pancho Villa, indisciplinado, leal, feroz, desordenado, apasionado, valiente y absolutamente ineficaz.
Tenemos lo necesario para ser una herramienta de comunicación, generadora de opinión, creadora de liderazgo, solo nos falta un plan de acción. Me explico:
Tenemos los militantes, abnegados, trabajadores incansables, formados, ideológicamente comprometidos y tecnológicamente dispuestos cada uno en su nivel.
Tenemos las ganas de trabajar por el partido, de militar de una forma moderna, además de seguir militando a la antigua usanza, acudiendo a nuestras agrupaciones, mítines, actos, pegadas de carteles…
Tenemos un líder solvente que lleva trabajando la calle, los pueblos, los barrios años, que se ha ganado el reconocimiento de la mayoría de militantes en sucesivos encuentros con las urnas internas y que es conocido nacionalmente por defender las posturas más valientes dentro del socialismo español.
Tenemos un partido popular en declive, a nivel nacional y en franca descomposición a nivel regional. Esperanza Aguirre está sola, ya no es esa lideresa que hacía y deshacía en Génova, azote de sus correligionarios. La Comunidad de Madrid esconde varios miles de millones de euros de déficit oculto que traerán consigo más y más recortes en lo esencial y que afectarán negativamente a la vida de los madrileños.
Os preguntaréis entonces, ¿qué es lo que no tenemos y nos hace actuar como el citado ejército de Pancho Villa? Aquí me debato entre dos respuestas, no se si lo que nos falta es organización o voluntad.
Si lo que falta es organización, esto se soluciona fácil. Busquemos de entre la ejecutiva algún miembro dispuesto y capaz de llevar a cabo la tarea y encomendémosle organizar la militancia de Madrid en la red. -Como buena española, socialista y egocéntrica, tengo mi propia idea de cómo deberían funcionar las cosas y otro día, con más tiempo y menos pereza prometo contárosla con detalle-.
Si lo que falta es voluntad, la cosa es más peliaguda. Si lo que falta son ganas de que funcione, bien por miedo a lo que no se conoce o no se controla, bien porque nos resignamos a administrar la miseria, entonces estamos perdidos. Perderemos irremediablemente el tren de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, del futuro en la comunicación y en la generación de ideas y cuando queramos incorporarnos ya será tarde.
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