Moi, es un tinerfeño nacionalizado madrileño, que cumplidos los cuarenta, aunque aparente la mitad, se vio obligado a emigrar a Alemania, como cualquier español de bien, con estudios, idiomas y experiencia profesional.
Gracias al artículo 18 de la Ley 40/2006 del Estatuto de Ciudadanía Española en el Exterior, y como Alemania está en la Unión Europea igual que España, aunque últimamente no lo parezca, ejerció su derecho a recibir asistencia sanitaria en idénticas condiciones que si siguiera residiendo en la madre patria.
Para ello, sólo necesitó solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea, que podía pedir cualquier trabajador por cuanta ajena, propia, pensionista o parado con o sin prestación, ya que sólo tenías que estar dado de alta en la Seguridad Social, cotizaras o no.
Una vez en Berlín, Moi y su santo, que no es tan santo ;), han tenido que superar muchas dificultades, propias de un emigrante: encontrar una vivienda, adaptarse a las costumbres de los teutones, y en el caso de Moi, encontrar un trabajo, tarea que aún le ocupa.
En estos días, a Moi le ha caducado la Tarjeta Sanitaria Europea, que se expide por 2 años, por lo que ha procecido a renovarla on line.
Como Moi cotizó en España desde el 18/06/1997 hasta noviembre de 2011 ininterrumpidamente, estaba convencido de que no habría problema alguno para seguir disfrutando de la asistencia médica en Alemania, gran error.
En España, la Ministra de Sanidad, Ana Mato, la que no vio el Jaguar que la Gurtel regaló a su marido aparcado en su garaje, ha firmado un Real Decreto, el 16/2012, por el que ha asesinado a la Sanidad española.
Ahora, solo tienen derecho a la Tarjeta Sanitaria Europea, los trabajadores por cuenta ajena y los jubilados con pensión contributiva.
Moi, español, trabajador, cotizante, solidario, emprendedor, valiente y buena persona, tiene dos opciones: acudir a la asistencia social alemana Hilfebedürftigkeit o hacerse un seguro médico, que es lo que se tienen que pagar los trabajadores alemanes.
El Gobierno de España, incapaz de generar empleo, incapaz de parar la sangria del paro, incapaz de frenar la fuga de talentos al extranjero, te dejará morir en el país al que emigres por moral del ajuste presupuestario, el control del déficit y la madre que los parió.
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