Todos los políticos son iguales. Da igual PP que PSOE. Todos los políticos están ahí para trincar. Da lo mismo qué partido Gobierne porque van hacer lo mismo. Son todos unos corruptos.
Estas y otras muchas frases de similar idea marco, están pensadas, ideadas y sistemáticamente difundidas por la derecha mediática española, con un solo objetivo, convencer a la ciudadanía de izquierdas para que no acuda a votar.
Ya os hablé el otro día de Lakoff y su tesis sobre los marcos: Los marcos de referencia son estructuras mentales que conforman nuestra forma de ver el mundo, nuestras metas y planes. Forman parte del inconsciente cognitivo. No podemos acceder a ellos conscientemente, pero sí por sus consecuencias y a través del lenguaje. Nuevos marcos, que suponen cambiar lo que se entiende por sentido común, y que provocan cambio social, requieren un nuevo lenguaje.
La derecha española, a imagen y semejanza del Tee Party norteamericano, ha invertido mucho tiempo y dinero en implantar sus marcos, sus ideas fuerza, en los medios de comunicación y a través de ellos, en los ciudadanos españoles, como por ejemplo es falaz: “la derecha es mejor gestor” y que vistos los resultados de las Comunidades Autónomas donde gobiernan históricamente como Madrid o Valencia, queda claro, que no.
Jamás verás a un votante del PP votar al Psoe porque total, lo mismo da, ni siquiera quedarse en casa el día de las elecciones. Esas ideas solo calan entre la gente de izquierda, más crítica, más exigente, más sensible a la corrupción, la mentira, incluso el error.
Por eso ayer me daba tanta rabia escuchar a algunos, he de decir que fueron una minoría, gritarnos a los socialistas: “Psoe y PP la misma mierda es”. Porque si bien es verdad que Zapatero se equivocó, y todos los que leéis este blog sabéis cuán crítica soy yo con los míos, lo cierto es que jamás abordó recortes como los que ha llevado a cabo Mariano Rajoy en tan solo seis meses.
Es verdad que Zapatero les rebajó el sueldo a los funcionarios, pero fue a cambio de no tocar las prestaciones por desempleo y de mantener el subsidio de 400 euros que ha sido la tabla que les ha salvado de pasar hambre a muchos de ellos. Tampoco atentó contra sus derechos laborales, no les quitó días de vacaciones, no les amplió horario, y sobre todo, no dijo de ellos que eran unos vagos insolidarios.
Es verdad que Zapatero reformó el mercado de trabajo, pero no liberalizó el despido a precio de saldo, ni atentó contra la Negociación Colectiva, ni despreció a los sindicatos, ni impuso sus medidas sin diálogo, sin acuerdo y sin el apoyo de otras fuerzas políticas.
Es verdad que Zapatero, in extremis y presionado por la sombra de la intervención europea, introdujo el techo de gasto en la constitución, pero en tiempos de crisis mantuvo la inversión productiva, el Plan E, que fue demonizado por la derecha, pero que logró crear empleo y dinamizar la economía en los pequeños municipios, cuando la explosión de la burbuja del ladrillo pepero les dejó asfixiados.
Solo he hablado hasta ahora de política económica porque si hablo de derechos, la diferencia entre Psoe y PP es abisal:
Zapatero despenalizó el aborto devolviendo la dignidad y la libertada a las mujeres españolas, Gallardón dice que hay una violencia estructural que obliga a abortar a las mujeres y las vuelve a criminalizar.
Zapatero legalizó el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo convirtiéndose en un referente mundial de libertad y tolerancia, el PP lo llevó al Constitucional, considera que la homosexualidad es una enfermedad que hay que curar aunque sea a hostias y que los matrimonios de personas del mismo sexo atentan contra la familia.
Zapatero aprobó una Ley de Dependencia que supuso el reconocimiento y la dignificación de aquellos que más sufren en nuestra sociedad y de sus familiares que se entregan en cuerpo y alma a su cuidado, el PP ha exterminado cualquier posibilidad de cobrar las ayudas.
Zapatero nos sacó de la guerra de Iraq, esa en la que nos metió Aznar “mírenme a los ojos, les aseguro que en Iraq hay armas de destrucción masiva”.
Zapatero fue el Presidente del Gobierno que acabó con ETA, así, con todas las palabras. Después de años de aguantar que le llamaran terrorista, asesino y demás barbaridades desde la caverna mediática pepera, con su talante y con su talento, ayudado por el mejor Ministro del Interior que en España hemos tenido, Alfredo Pérez Rubalcaba, perfectamente acompañados por unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que eran admirados y respetados por la ciudadanía y con un Lehendakari socialista, Patxi López, lograron el fin del terror en nuestro país, por el que, eso sí, muchos, de todos los partidos, llevaban peleando durante años.
Así que no, os pongáis como os pongáis, no somos iguales, ni parecidos, nos equivocaremos, la cagaremos, podremos hacerlo mejor o peor, pero el Partido Socialista Obrero Español no se merece el desprecio y la injusticia de compararle con el PP.
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