Desde que el flamante Ministro de Justicia del Gobierno de Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón, anunciara que en la retro reforma de la Ley del Aborto, eliminará el supuesto de graves malformaciones fetales como causa legal de aborto, muchas han sido las reacciones al respecto y casi ninguna buena.
Algunos dicen que lo hace para distraer la atención sobre la grave situación de España, con una prima de riesgo a punto de alcanzar el número de La Bestia, 666, pagando unos inasumibles intereses de la deuda casi al 8%, con las instituciones europeas dándonos la espalda y con un Gobierno popular inútil, ineficaz, chulángano y falaz.
Otros dicen que es un guiño a los sectores de la ultra derecha que nunca le han considerado uno de los suyos. Que desde cuando era Presidente de la Comunidad de Madrid le tenían por un progre. De todos es conocida su mala relación con Esperanza Aguirre, sector más rancio de la derecha rancia española.
Yo pienso, sencillamente, que es mala gente. Rajoy le ha nombrado Ministro de Justicia, precisamente el único ministerio que él no quería porque es una cartera poco mediática, donde su ego no puede desarrollarse, figurar, salir en los medios y ser la sal de todas las salsas. Eso le empuja a afrontar una reforma del Código Penal dura, retrógrada, alejada de la realidad de la Unión Europea, conservadora, restrictiva, facha, tardofranquista, injusta, inútil, ineficaz, repugnante y mediática, muy mediática.
Gallardón siempre fue el Gran Impostor, su supuesta progresía era más falsa que las cuentas de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Su ambición está por encima de su ideología, si hay que hacerse pasar por moderno, pues se hace, pero ahora está aflorando su verdadera naturaleza. No en vano, su propio padre dijo: “si cree que yo soy facha, espere a conocer a mi hijo Alberto”.
El problema es que, con la ocurrencia de prohibir el aborto cuando existan graves malformaciones fetales, se ha pasado de frenada. Desde todos los sectores con implicaciones en el caso le llueven más que justificadas críticas: médicos, como el neurocirujano infantil, Javier Esparza, que explica aquí los sufrimientos que acarrearía al niño esta decisión http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/24/actualidad/1343153808_906956.html o como la carta abierta de esta madre coraje, Merche Negro, con un hijo con parálisis cerebral http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/07/22/carta-a-gallardon/ o desde las clínicas especializadas en la interrupción del embarazo que le acusan de criminalizar el aborto http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/4137284/07/12/aborto-las-clinicas-acreditadas-acusan-a-gallardon-de-criminalizarlo-todo-y-no-aclarar-nada.html o desde las asociaciones de mujeres que están siendo atacadas, criminalizadas, ultrajadas por este Ministro del paternalismo caduco.
En estos momentos, me acuerdo mucho de mi tío Felix, el hermano pequeño de mi abuela, que pese a padecer Síndrome de Down, vivió con nosotros hasta los 60 años. Me acuerdo de mi abuela siempre preocupada de morir ella (le lleva 20 años) antes que él y dejarle solo en el mundo. Me acuerdo de su tía, la Madrina Chon, que fue quién le cuidó cuando su madre murió y que hasta el último día de su vida, atacada por una demencia senil, fruto de sus ochenta y muchos años, decía ¿quién va a cuidar de mi niño ahora? No me acuerdo pero me cuenta mi abuela, como mi bisabuela Tomasa, murió de un cáncer de hígado sin haber cumplido los 60 y con el sufrimiento atroz de dejar a su hijo pequeño, Felix, desamparado.
Cuando me quedé embarazada de mi hija Alba, con 22 años, lo primero que le dije a la ginecóloga es que en mi casa había antecedentes de Síndrome de Down y que yo no quería traer al mundo un hijo así. Se que habrá mucha gente que me diga que son niños maravillosos, cariñosos, que te dan muchas alegrías, lo se, lo he disfrutado en casa, pero también he padecido la angustia, el miedo, la incertidumbre y no la quería para mí.
Nadie está obligado a abortar, no hay una violencia estructural que obligue a las mujeres a interrumpir sus embarazos, pero lo que si va haber si Gallardón perpetra esta barbaridad, es un montón de mujeres, de niños, de hombres, de familias enteras condenadas a una vida de enfermedad, sufrimiento, dolor y muerte.
PIDE AL MINISTRO DE JUSTICIA QUE NO REFORME LA LEY DEL ABORTO http://http://www.change.org/es/peticiones/pide-al-ministro-de-justicia-que-no-reforme-la-ley-del-aborto
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