En estos tiempos convulsos, muchos sois los que os dirigís a mí preguntándome quién me parece mejor para suceder a Rubalcaba y de qué forma sería mejor que se produjera su sustitución al frente de la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español.
A todos os contesto lo mismo: cualquiera que elijamos con nuestros viejos y viciados procedimientos y que tenga que trabajar con nuestras anticuadas e inoperantes estructuras internas, resultará igual de ineficaz que el anterior.
El Partido necesita una nueva forma de organizarse, unos Estatutos valientes y modernos que den al militante la palabra en todo momento, que cuenten con todos y cada uno de los afiliados y que no puedan ser utilizados por nadie para su beneficio en detrimento del de todo el colectivo.
Hay muchos modelos de partido, imagino que tantos como socialistas, porque si algo caracteriza a los hombres y mujeres de izquierdas es que piensan, viven y sienten socialismo y por tanto, raro será el que de nosotros no le haya dado una vuelta a la idea de cómo debería ser el nuevo PSOE. Yo os voy a dar unas pinceladas sobre democracia interna y transparencia en mi Modelo de Partido.
- 1 militante, 1 voto: para la elección de Secretario General de Agrupación, Provincia, Territorio y por supuesto, Federal, siempre elección directa de todos los militantes de la circunscripción correspondiente.
- El aspirante deberá presentar una lista con su futura ejecutiva, de manera que no solo elijamos al Secretario General, sino a todos los que van a acompañarle, así evitamos noches de cuchillos largos y mamoneos de última hora.
- El aspirante deberá presentar también, un programa de gobierno, al menos, un resumen o puntos fundamentales del mismo, así además de elegir las personas que consideramos más capacitadas, también elegiremos las ideas que más se correspondan con las nuestras.
- Listas cerradas pero desbloqueadas para las candidaturas a las elecciones, de manera que sean los militantes los que decidan quiénes ocupen los primeros puestos y quiénes los puestos de no salir en las distintas candidaturas.
- Limitación de mandatos, la política no puede ser una forma de vida, el paso por las instituciones debe ser temporal, con vocación de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y no de enriquecimiento personal.
- 1 socialista, 1 sueldo (no podemos pedir 1 cargo porque algunas Leyes obligan a ser Diputado Regional y Senador al mismo tiempo, por ejemplo), pero si exigir que solo se perciba uno de los salarios, entregando íntegro el otro a la organización.
- Incompatibilidad de cargo institucional y orgánico. Cuando uno es elegido para un cargo institucional se debe a todos los ciudadanos. Por el contrario, cuando uno ostenta una responsabilidad orgánica, debe velar por los intereses de los militantes, de los afiliados, de los socialistas, que no siempre coinciden con el del resto de la ciudadanía.
- Tolerancia cero con la corrupción, en caso de verse implicado en un caso de corrupción, la imputación de cualquier cargo socialista debe conllevar su inmediata expulsión del Partido, sin perjuicio de lo que finalmente decidan los tribunales.
Hay mucho más que cambiar, pero con estos mimbres, sería más fácil hacer un nuevo cesto que no hiciera aguas. Cualquier Secretario General elegido bajo las anteriores premisas, estará legitimado para liderar los necesarios cambios ideológicos que también necesita nuestro Partido: definir un modelo económico que contraponer a las políticas de recortes de la derecha. Definir un modelo de estado autonómico más moderno, más justo y que nos permita limar las tensiones que existen en el actual. Definir un modelo de Estado, por ejemplo, la república. Definir las relaciones con la Iglesia sobre la base de la laicidad…
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