Ya se que os había anunciado que hoy iba a escribir aquí sobre la participación de la militancia en los Comités Regionales o como no conducirse de manera democrática en nuestro querido Partido ni entre los privilegiados que hemos sido elegidos para representar al resto, pero nobleza obliga y lo que está haciendo la prensa cavernaria con nuestro compañero, Presidente del PSOE y en mi caso, amigo, Pepe Griñán me ha hecho cambiar los planes y me atrevo a creer que no solo lo entendéis sino que compartís mi decisión.
Portadas infames en las que aparece el Presidente de la Junta de Andalucía rodeado de imputados, condenados, delincuentes, defraudadores y demás malos ejemplos de lo que jamás debe ser la Política. Presidente de una Junta, la de Andalucía, que fue la que denunció a la Justicia la existencia de irregularidades en los Expedientes de Regulación de Empleo que llevaban años gestionándose por unos golfos, de mi Partido, pero golfos.
Una Junta que se ha personado contra los que robaron dinero público, de todos, para enriquecerse, para gastárselo en juerga y droga, como ellos mismos han afirmado. Golfos entre los que no solo hay socialistas, hay populares, padres y tíos de importantes cargos del PP, hay empresarios, funcionarios, malas gentes que caminan y van ensuciando la tierra.
Pero no quiero concentrarme aquí en el caso de los EREs de Andalucía porque lo que tenga que ser la Justicia lo dirá y todo el que haya metido la mano en la caja lo debe pagar, ejemplar y contundentemente. De lo que yo quiero escribiros hoy es del sufrimiento de un hombre, un hombre bueno, que ve como se ensucia su nombre y sus muchos años dedicados a mejorar la vida de los más desfavorecidos, en detrimento de su propia vida.
Quiero acordarme de una familia maravillosa, de una mujer alegre, cariñosa y entregada a su marido que lee con estupor como se le ataca sin tener en cuenta los muchos años de renuncias personales que le ha supuesto su dedicación a lo público en cuerpo y alma. Tantas horas robadas a la intimidad, al cariño y al sueño para llevar a cabo aquello que le pedían sus principios y valores.
Pero no solo de ella, quiero también acordarme de unos hijos, que ven como, para tapar las miserias del Partido Popular y su financiación ilegal a través de la trama Gurtel, se escriben barbaridades sobre su padre en la prensa. Hijos que muchas noches se durmieron si un buenas noches de su padre porque reuniones, viajes oficiales o congresos del Partido lo tuvieron lejos de sus camas al llegar la oscuridad. Hijos que, sufren el desempleo pese a ser hijos del Presidente de la Junta de Andalucía, o precisamente por serlo.
Tampoco puedo dejar de mostrar mi cariño a los que lealmente trabajan a su lado y le quieren y le respetan y hablan de él con cariño y veneración, porque eso no se imposta, eso se gana con años de buen hacer, de compañerismo, de afecto y de predicar con el ejemplo. Vosotros sois la muestra de que se puede y se debe trabajar de arriba a abajo y de abajo hacia arriba.
También quiero recordar aquí a los millones de andaluces que en tiempos de oscuridad y de miedo se volvieron una vez más al Partido Socialista y confiaron en que seríamos nosotros quienes nos preocuparíamos, de que con la excusa de la crisis, la derecha, los ricos, los poderosos, los de siempre, no les robaran lo construido con el esfuerzo y el trabajo de todos. No dejéis que la basura de la caverna os confunda, hay otra manera de salir juntos de la crisis y Pepe Griñán la está llevando a cabo en vuestra tierra. Resistid, porque si caéis vosotros, no habrá esperanza para nadie.
Porque es una cuestión de Justicia, compañero y sin embargo amigo Pepe, no estás solo, estás en la mejor compañía que un socialista puede estar, la de los suyos y somos millones. Gracias y ánimo.
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