Aviso para navegantes, el título de este artículo representa exactamente lo que va a desarrollarse en él, aquellos hipersensibles a la crítica, los que creen que Pablo Manuel Iglesias es el Mesías o Podemos ha inventado la pólvora absténgase de seguir leyendo o aténganse a las consecuencias. El que avisa no es traidor.
Estoy más que harta de Podemos, sí, y no porque les tenga miedo, ni mucho menos, sino porque han nacido para destruir, para acabar con todo aquello por lo que muchos de nosotros hemos luchado durante toda nuestra vida, fundamentalmente con el sistema democrático español, sí, este que ellos llaman el Régimen del 78 y que ha supuesto el mayor periodo de convivencia pacífica y democrática en España.
Estoy más que harta de verlos en la televisión a todas horas, en todos los canales, no hay tertulia política que no cuente con un miembro de un partido que apenas tiene una semana de vida, que no gobierna en institución española alguna y cuyo único mérito consiste en haber cosechado un millón doscientos mil votos en las pasadas elecciones europeas de un censo de casi treinta y seis millones de votantes.
Estoy más que harta de su discurso en contra del bipartidismo cuando quien Gobierna en el país, en casi todas las Comunidades Autónomas y en la mayoría de los Ayuntamientos es el Partido Popular, es la derecha que está imponiendo su programa ideológico oculto que nada tiene que ver con la Reforma de la Constitución y el tan cacareado artículo 135, que no hay leído ninguno de los que lo esgrimen. ¿O alguien en su sano juicio cree que el PP defendería a los trabajadores, subiría los salarios, perseguiría el fraude fiscal, aplicaría un IRPF más alto a las rentas más altas, lucharía contra la baja tributación de grandes empresas y SICAV si el artículo 135 de la Constitución siguiera como antes?
Estoy más que harta de su discurso anti PSOE, de que hayan dejado claro que el enemigo a batir somos los socialistas, los socialistas que con nuestros aciertos y nuestros errores somos los artífices de la implantación del llamado Estado del Bienestar. Fue un socialista, Ernest LLuch el que universalizó la Sanidad Pública que hoy el PP ha negado a inmigrantes y emigrantes. Fueron los Gobiernos socialistas de Felipe González los que ampliaron la Educación Pública, obligatoria y gratuita de 3 a 16 años. Fue el Gobierno de Zapatero el que permitió casarse y adoptar a las parejas del mismo sexo o el que promulgó la Ley de Dependencia que hoy inaplican los gobiernos populares.
Estoy más que harta de que parezcan haber inventado la pólvora cuando su proceso de formación ha sido de todo menos innovador y democrático y ha despertado más bien poco interés en el ciudadano, de los doscientos poco mil apuntados, apenas han votado en la elección de Pablo Manuel como Secretario General, noventa y siete mil. Su estructura es prima hermana de la nuestra: un Secretario General, unos órganos colegiados que toman las decisiones y abajo unos apuntados que votan cuando se les permite lo que se les presenta.
Estoy más que harta de su falta de valores, de su discurso no somos de izquierdas ni de derechas, de su cobardía: no nos metemos en temas complicados como la unidad de España, la forma del Estado, monarquía o república, o en temas espinosos como el aborto que dan pocos votos, o controvertidos como su relación con la Iglesia. De sus propuestas imposibles como la de que vamos a dejar de pagar la deuda ilegítima, como si al que nos ha prestado el dinero le importara un pijo en qué lo hemos gastado o si el que lo ha administrado lo ha hecho bien, mal o regular. O como la más molona de todas que van a terminar con el fraude fiscal y con ese dineral se va a pagar la renta básica para todo hijo de vecino y el paraíso terrenal en el que se va a convertir España cuando ni un solo Estado en el mundo ha sido capaz de acabar con el fraude fiscal.
Y sobre todo estoy más que harta del victimismo tras el que se esconde su falta de concreción y compromiso. Si les criticas en cualquier red social no falta el que te recuerda que tu enemigo es el PP y que a ellos los dejes tranquilos, que digo yo que si vienes a la política tendrás que someterte al escrutinio y la crítica del votante como todos. Que digo yo que si tú dices que los socialistas somos el enemigo lo lógico es que nos defendamos de tus ataques. Que digo yo que si andas dando lecciones a diestro y siniestro es normal que aquellos que ya venimos aleccionados de casa pasemos palabra. Eso sí, no hay manera de que les digan a sus votantes si llegado el caso pactarán con el PSOE o con el PP, que no es lo mismo ni parecido por muy casta que quieran llamarnos, a las pruebas me remito.

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