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EL PSOE PACTA CON LA MARCA BLANCA DEL PP

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En el caso de que el 26 de junio se repitan las elecciones generales por falta de acuerdo entre las fuerzas políticas, algo altamente probable a la vista de los últimos acontecimientos, el PSOE le ha dado la campaña hecha a PODEMOS: “El PSOE pacta con la marca blanca del PP”

Que CIUDADANOS es la marca blanca del PP, más de derechas que la acera de los pares y unos socios imposibles de Gobierno, no lo digo yo, lo decía nuestro flamante candidato y Secretario General, Pedro Sánchez, hasta el día 18 de diciembre que acabó la campaña electoral. El mismo que acaba de llegar con ellos a un acuerdo “reformista y de progreso” Ríete tú de las acrobacias de los malabaristas del Circo del Sol.

Y si con este pacto lográramos acercarnos a la gobernabilidad, podríamos intentar pasar la legislatura aprobando reformas y contra reformas necesarias, que demostraran a los votantes, que lo importante no es con quién se pacta sino para qué se pacta. El problema es que con Ciudadanos solo reunimos la friolera de 130 diputados, lo que hace imposible, ni tan siquiera la investidura y que nos deja al pie de los caballos el día después de fracasar en el intento.

Los que creen que el PP se abstendrá por miedo a PODEMOS y así gobernará Pedro con Albert, no cuentan con un par de detalles, el primero, subjetivo: hemos humillado, insultado y ninguneado al PP durante los últimos meses y este es el momento idóneo para cobrarse cada afrenta, con sangre. El segundo, menos visceral, pero no por ello, menor, en unas nuevas elecciones, el PP tiene garantizado recuperar gran parte del voto “prestado” a CIUDADANOS, ahora que se ha visto que los naranjas no van a ser la muleta de los populares, como pensaron muchos de sus votantes.

Los que creen que PODEMOS se abstendrá o entrará a formar parte de un acuerdo PSOE/CIUDADANOS viven completamente ajenos a la realidad. Los chicos de Pablo I que no han querido sentarse a la mesa de negociación hasta el lunes pasado y que han tardado tan solo dos días en levantarse, están jugando a repetición de elecciones y tratar de dar el “sorpaso” al PSOE desde el mismo día de las elecciones y siento deciros que Pedro les ha puesto la campaña a huevo: “el PSOE pacta con la marca blanca del PP porque PSOE y PP la misma mierda es” Vamos, lo que nos llevan diciendo un par de años y que tan buen resultado electoral les está dando.

Quitando los que consideran que todo lo que hace Pedro Sánchez está bien, sin cuestionarse nunca nada, militando únicamente en la adhesión al líder, como si esto fuera un club de fútbol y no un partido político centenario -quiero decir que llevaba 135 años de vida sin Pedro y que, cruzo los dedos, perdurará otros tantos, pese a él- la mayoría de los compañeros del PSOE, hoy no entendemos qué hacemos pactando con CIUDADANOS.

Y el problema no es tanto el contenido del pacto, ojo, que también, porque ese escrito está lleno de concesiones a la política liberal de Rivera, completamente contraria a los postulados de la socialdemocracia: en materia laboral con algo que se parece mucho al contrato único, sin tocar los copagos sanitarios, sin mejorar la fiscalidad para subir impuestos a los más ricos, con reformas de aquello que dijimos íbamos a derogar como la Ley Mordaza, con una subida ridícula del 1% del SMI… y es tan ambiguo, tan inconcreto y superficial, que ambos líderes lo han defendido esta mañana con argumentos contrapuestos, convencidos que el literal que habían firmado decía blanco para uno y negro para el otro.

El problema más gordo, insisto es que hemos pactado con aquellos que ayer decíamos que eran de derechas, la marca blanca del PP, que criticamos ferozmente porque sostienen el Gobierno del PP de Madrid, cuna de la Gurtel, la Punica, Granados, Figares y Victorias. Y lo hemos hecho para nada, pa-ra-na-da, porque juntos sumamos 130 tristes escaños y ya han dicho populares y populistas que no vienen con nosotros ni a recoger diamantes, por lo que el fracaso en la investidura de Pedro Sánchez es, crónica de una muerte anunciada. Y con estos mimbres, ponte tú a sacar adelante una nueva campaña electoral, con el PP como adalid de la derecha auténtica y Podemos como único partido de izquierda auténtica y nosotros, nosotros de amigos de naranjito, ni chicha ni limoná.

LA CONSULTA TRUCHA A LA MILITANCIA

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1m1vEn el Comité Federal del PSOE del pasado 30 de enero, para disimular que los líderes territoriales obligaron a celebrar el Congreso Ordinario en el que se elegirá la nueva dirección del Partido en mayo y no después de las nuevas elecciones, como pretendía Pedro Sánchez, nuestro Secretario General se descolgó con una consulta a la militancia sobre el tema de los pactos electorales.

Desde el primer momento he manifestado mi desconfianza hacia este tipo de anuncios, conejo que sacas de la chistera para entretener a la concurrencia, porque soy una firme defensora de la democracia interna y de la ampliación y mejora de los cauces de participación de la militancia en mi organización, por lo que me tomo bastante en serio estos temas.

La consulta trucha a la militancia tenía y tiene más trampas que una película de chinos -esta expresión que se la oí hace poco a un familiar me resulta de lo más apropiada a la situación- Fundamentalmente tiene el inconveniente de que no está recogida ni en los Estatutos ni en los Reglamentos del PSOE, aunque Pedro Sánchez lo prometió en su campaña a la Secretaría General, por lo que se diseñaría ad hoc para la ocasión. Quizás por deformación profesional, desconfío de los procedimientos creados a medida del interés del que los convoca.

En segundo lugar, relacionado con lo anterior, y no por ello con menor importancia, la consulta sería no vinculante, al no haberse formalizado en las normas internas del Partido. Aunque los defensores a ultranza del Secretario General dicen que nadie osaría contradecir a la militancia, lo cierto y verdad es que la militancia de Madrid elegimos Secretario General y candidato en la figura de Tomás Gómez y esta dirección federal no pestañeó a la hora de defenestrarlo, conculcando gravemente la voluntad expresada por las bases, al amparo de las normas internas del PSOE. Luego, el Comité Federal, único órgano legitimado para fijar la política de pactos, será quien tenga la última palabra en esta materia, diga lo que diga la militancia.

Del voto telemático y las mil carencias en materia de medios informáticos en Ferraz que ya se han puesto de manifiesto con las dificultades que están teniendo los sufridos compañeros que han pretendido registrarse para votar; de que se pueda votar on line hasta el día antes de la votación presencial, luego los censos que utilicen las Agrupaciones para permitir el voto en persona no estarán actualizados con los que hayamos votado por internet y demás asuntillos técnicos, para qué vamos a hablar.

Por si estos temas previos no fueran lo suficientemente escandalosos como para considerar esta consulta un fiasco, llegada la hora de la verdad, nos encontramos con que se presenta para votación de la militancia un acuerdo con Ciudadanos, de 5 puntos en materia de regeneración, alguno cuestionable, como el tema de la eliminación de las Diputaciones Provinciales, asunto debatido largamente en la Conferencia Política del PSOE a finales de 2012, Conferencia que coordinó el propio Pedro Sánchez, por lo que debería recordad que allí votamos no a eliminarlas, sí a reformarlas para racionalizar sus competencias; pero en general asumibles.

Lo que me escandaliza es que se nos pregunte a la militancia si estamos de acuerdo con este pacto con Ciudadanos como si:

  • La suma de los 90 diputados del PSOE con los 40 de Ciudadanos fueran suficientes para formar gobierno o para pactar la investidura o para hacer algo más que salir en un par de fotos y no se estuviera hablando con otros grupos en busca de su ayuda/abstención a cambio de… algo no consultado a la militancia.
  • Estos 5 puntos fueran de verdad el núcleo duro de la negociación PSOE/Ciudadanos y no se estuviera negociando sobre el Contrato Único, la Reforma Laboral, los copagos sanitarios, la Fiscalidad y el IVA, la Unidad de España y algún tipo de encaje territorial para Catalunya dentro del marco constitucional y estas cosas de las que deberíamos poder opinar los militantes, si es que de verdad a Pedro le importara nuestra opinión más allá de su batalla interna por la supervivencia.
  • Tengamos que votar una propuesta amplia de acuerdo con Ciudadanos, que parece estarse perfilando ahora mismo, martes 19:00h y de la que vamos enterándonos por los medios de comunicación, sin apenas debate interno, sin explicaciones, sin memoria económica de todo lo pactado, sin información suficiente de los detalles, la letra pequeña, lo que de verdad significa cada punto acordado/cedido, en el plazo de dos días.

 

 

 

 

REFERENDUM CATALAN

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El 30 de enero de 2016, el Comité Federal del PSOE, ratificó la Resolución Política aprobada por ese mismo órgano el 28 de diciembre de 2015, que en el tema del Referéndum catalán que pretende Podemos como condición sine qua non para pactar un gobierno de progreso con los socialistas reza del siguiente tenor literal:

“La autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan el enfrentamiento sólo traerán mayor fractura a una sociedad ya de por sí divida. Son innegociables para el Partido Socialista y la renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de formaciones políticas”.

El actual portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando, al que Pedro Sánchez ha encargado la tarea de encabezar las negociaciones de cara a intentar la investidura el 2 de marzo, ha declarado que: Negociar con Podemos sin rechazo al referéndum no es “saltarse” al Comité Federal. Algo que me parece es tomarnos el pelo a los militantes socialistas, representados en el Comité Federal, órgano de control de la Ejecutiva Federal y único con potestad para fijar la política de pactos del PSOE.

Como excusa para seguir negociando con Podemos, Hernando ha señalado que Pedro Sánchez también se va a reunir con los independentistas catalanes de ERC y DL, para decirles que nosotros, se refiere a los socialistas, no estamos de acuerdo con sus pretensiones. Y esto, vuelve a parecerme a mí una tomadura de pelo a la inteligencia de la sufrida militancia del PSOE.

De verdad Hernando quiere comparar la reunión con ERC y DL, de los que por otra parte, necesita su abstención para poder sacar adelante su proyecto de gobierno de progreso. Una reunión que se enmarca en la costumbre o cortesía parlamentaria de que el candidato se reúne con todos y cada uno de los líderes del resto de las formaciones del arco parlamentario, con las negociaciones en toda regla que mantiene con Podemos, único supuesto aliado con peso suficiente en votos y escaños para tratar de que no sea el PP quien vuelva a desgobernar España, cuatro largos años más.

Dejado claro que sí, diga lo que diga Hernando, sentarse a negociar con Podemos y su exigencia de un Referéndum de Autodeterminación en Catalunya, contraviene la literalidad y el espíritu de la Resolución del Comité Federal del PSOE, son más que nítidas las intenciones de Pablo I y Podemos al incluirla entre sus principales reivindicaciones: impedir que el PSOE pueda pactar con ellos un gobierno de cambio y forzar la celebración de nuevas elecciones, convencidos de que en este escenario electoral, sus resultados serán mejores que los de su archienemigo, el PSOE, o sea, nosotros.

Para seros sincera, a mí me escandaliza mucho más que el Referéndum de autodeterminación de Catalunya que la exigencia de Pablo I de una vicepresidencia del Gobierno plenipotenciaria que propone para su persona, que haría del cargo de Presidente de Pedro Sánchez algo meramente ornamental. Un cargo, el de su líder mesiánico, para el que Podemos ha necesitado 6 folios para describir, ¡6 folios!

Me escandaliza mucho más que en lugar de sentarse a negociar sobre el documento presentado por el PSOE, ya que ha sido Pedro Sánchez el que ha recibido el encargo del Jefe del Estado de formar Gobierno, los podemitas se dediquen a dar ruedas de prensa en las que diseñan Ministerios, Secretarías de Estado y funciones de las mismas, como si con sus 64 diputados (no olvidemos que los de Compromís se han ido al grupo mixto cansados de las falsas promesas de Pablo I) tuvieran la más remota posibilidad de gobernar.

Y me escandaliza hasta ponerme al borde de la náusea, que aquellos que venían a cambiar la política, que decían representar a los de abajo y que querían acabar con la casta, desde el día en que resultaron elegidos hayan exigido:

  • Grupos parlamentarios propios, con sus subvenciones, tiempos de intervención y demás prebendas.
  • Sentarse en un lugar bien visible por el tiro de cámara en el Congreso de los Diputados, no sea que lo se les vea cuando monten sus numeritos.
  • Vicepresidencias y ministerios en el Gobierno, pero no aquellos que se ocupan directamente de los problemas de los que sufren, de los más desfavorecidos, como podrían ser Trabajo, Sanidad, Asuntos Sociales… sino la tele, el CNI, el BOE y “la corrupción”.

No fiarme de Podemos, del Podemos de Pablo I, porque parece que hay varios podemos, dependiendo del territorio en el que nos encontremos no me hace peor socialista. No querer formar gobierno a la desesperada y cogidos por las partes blandas por Pablo I no pone en contradicción mis principios y valores de izquierdas. No tener miedo de enfrentarme a unas nuevas elecciones no me convierte en facha, pepera, ni partidaria de la gran coalición. Ya os adelanto que cuatro años más de gobierno popular me parece la muerte a pellizcos y lo deseo tanto como que me arranquen las muelas sin anestesia.

TIEMPO DE PACTOS

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El rey de España, a la vista de la desidia, a la falta de interés, y quizás también, a la escasez de apoyos para formar Gobierno de Mariano Rajoy, ha optado por encargarle la tarea de buscar socios que le permitan una mayoría suficiente en la Investidura, al socialista Pedro Sánchez.

Esta decisión, lógica, del rey, ha provocado un cabreo monumental entre las filas populares, diputados y votantes, que lo primero que pone de manifiesto es la escasa cultura democrática que tenemos en este país. Deben saber los ciudadanos, pero sobre todo, los representantes electos, que aquí no “gana” las elecciones el partido más votado sino el que consigue formar gobierno, y que eso no se hace por tener más votos, sino por aunar una mayoría en el Congreso de los Diputados.

Dejado claro que, aunque Mariano Rajoy tuvo más votos que nadie, no reúne los apoyos necesarios para tener una mayoría suficiente en el Congreso, es lógico que el encargo se le haga al siguiente la lista, Sánchez, que le ha dicho al rey que tiene posibilidades de sumar a sus 90 diputados, los de otras formaciones políticas y así alcanzar la tan ansiada mayoría simple en segunda votación.

Hasta aquí lo que me parece lógico, que el rey de por inaugurado el tiempo de pactos con quien de verdad quiere, ya veremos si puede, pactar. Comienzo ahora con lo que me deja estupefacta en estas primeras 24 horas de negociaciones públicas, porque parece que en privado llevan ya bastantes más.

No entiendo cómo el PP, que lleva 40 días sin mover un músculo, acude a tratar de conseguir que la Mesa del Congreso le recorte el plazo de negociación a Sánchez a tan solo 15 días. Tampoco entiendo que Podemos, los que se supone que están más interesados que nadie en conformar un gobierno de progreso con los socialistas, hayan intentado lo mismo que el PP, fijar un plazo muy corto para negociar, lo que, sin duda, dificulta la tarea.

No entiendo que Pablo Iglesias, que dice representar a 69 diputados, 5 millones de votantes, se agarre un mosqueo monumental porque Pedro Sánchez solo le recibirá a él y no a sus confluencias. ¿No comprende el líder podemita que si el socialista recibe a sus confluencias por separado, estaría reconociendo que él solo representa a 42 diputados, un 12% de los votantes, más o menos como Ciudadanos? Porque querido Pablo I, sorber y soplar no es posible a un tiempo, como ya comprendiste cuando no pudiste cumplir la promesa falsa de que tus confluencias tendrían grupo, micrófono y subvención propia, al no haber concurrido por separado a las elecciones.

Finalmente, no entiendo, y esto es lo que más me preocupa, qué hace el PSOE de Pedro Sánchez buscando, por un lado, un pacto con Podemos e Izquierda Unida, el voto a favor de PNV y la abstención de ERC y Convergencia, para lo que Miquel Iceta habla día sí y día también con los independentistas catalanes y les hemos cedido, incomprensiblemente Senadores para que tengan voz y subvención en la Cámara Baja. Lo que contraviene frontalmente la Resolución el Comité Federal que es vinculante para el Secretario General.

Pero por otro lado, también buscando un pacto con Ciudadanos y la abstención el PP, para lo que se reúnen en secreto grandes popes del PSOE y de los populares, algo que vienen contando diversos periodistas desde hace semanas. Algo que también contraviene frontalmente la Resolución del Comité Federal que dijo que con el PP no pactaríamos, pero que además, choca con el discurso tajante de Pedro Sánchez de no querer saber nada de la bancada popular, con o sin Rajoy.

La impresión que puede tener un observador neutral es que Sánchez quiere formar gobierno con quien sea, pactando con cualquier partido y a cambio de lo que sea menester, y esto, por decirlo de una manera suave, es tremendamente dañino para el PSOE, tanto si tenemos que afrontar la repetición de elecciones en junio, como si, después de un efímero paso por el Gobierno, tenemos que volver a concurrir electoralmente en poco más de un año. Por el bien de nuestras más que centenarias siglas, sería conveniente que nuestro amado líder dejara el billar a tres bandas y se concentrara en pensar lo mejor tanto para España como para el PSOE, que normalmente, es coincidente.

Juventud, divino tesoro… o no.

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Bernie-JeremyBernie Sanders, aspirante a candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos, socialdemócrata, 74 años. Jeremy Corbyn, ganador de las primarias del partido laborista inglés, 66 años.

Estos son solo dos ejemplos, pero seguro que a todos vosotros se os ocurre muchos más para romper con esta falacia imperante entre la nueva política de que joven es sinónimo de moderno, progresista, osado, valiente, etc; y por contraposición, los mayores son dinosaurios, vieja guardia, Antiguo Testamento… y deben ser relegados al ostracismo.

A un par de semanas de cumplir 44 años ya no soy joven, el tiempo me ha curado de esa “dolencia pasajera”, pero todavía no he alcanzado la categoría de venerable anciana, señora mayor, cacatúa o vieja gloria, por lo que me encuentro en una posición de privilegiada equidistancia entre unos y otros.

Me duele mucho leer a compañeros y compañeras del Partido socialista escribir en las redes sociales verdaderas barbaridades contra aquellos que hicieron historia en nuestra organización. Se insulta sin pudor desde a Felipe González, pasando por José Luis Corcuera, hasta a Ibarra, Leguina, Bono… porque son mayores y por tanto, su momento pasó y no tienen derecho a opinar.

Partiendo de la base de que son militantes del PSOE, y como cualquier otro militante ostentan derechos y deberes recogidos en nuestros Estatutos, uno de ellos, opinar libre y lealmente sobre nuestra organización y quienes la dirigen. No podemos olvidar que ellos han tomado parte en la construcción tanto de lo que hoy es el Partido Socialista, como, y sobre todo, de lo que hoy es España y por tanto se siente constreñidos por los grandes retos a los que se enfrentan hoy ambas, la organización socialista y España.

No digo yo que haya que sacralizar su opinión, ni mucho menos. El mismo derecho que tienen ellos de hablar, como cualquier otro, tenemos los demás de discrepar de sus postulados, pero siempre con la premisa de que, por el hecho de ser mayores, no solo pueden, quieren y deben ser parte de lo que está ocurriendo, sino que los demás no podemos apartarlos al grito de: “carcamales”.

Me duele mucho esta moda impuesta, fundamentalmente por Pablo I y sus muchachos, la de enfrentarnos a unos con los otros. Primero ciudadanos contra políticos, o los de abajo contra los de arriba, después a los socialistas con nuestros votantes de toda la vida, a los jóvenes contra los mayores… y ahora, en su último y magistral nuevo número, a los militantes del PSOE con nuestros líderes regionales, en este último pase, contando con la colaboración de Pedro Sánchez y su irresponsable propuesta trampa de consulta no vinculante a la militancia.

En lugar de asumir su responsabilidad como Secretario General, aún, del Partido Socialista y como candidato del PSOE a la Presidencia de Gobierno, que ha cosechado el peor resultado de nuestra historia y que con 90 diputados, tiene escasas posibilidades reales de gobernar. En lugar de escuchar al máximo órgano de control entre Congresos, el Comité Regional, formado por compañeros y compañeras de toda España, elegidos democráticamente en cada territorio. En lugar de asumir que si sus postulados son minoritarios en la organización que pretende liderar y escasamente respaldados por el votante, lo valiente, lo honrado, lo decente, es dimitir y dejar que sea otro u otra quien afronte los importantes retos que se avecinan, Sánchez da un paso más hacia el abismo y propone una consulta no vinculante, sin procedimiento previo establecido en las normas del PSOE, sin garantías de igualdad y limpieza, sin pregunta definida, sin nada más que la intención de enfrentar a las bases con los líderes regionales críticos con su gestión.

Estoy cansada de escuchar que Pedro Sánchez puede hacer lo que le apetezca, colocar en las listas del PSOE a nuestros enemigos, saltarse los procedimientos estatutarios aniquilando rivales en los territorios, estirar los plazos de su mandato extraordinario para no convocar en tiempo y forma el Congreso Ordinario, pactar con Partidos antagónicos al nuestro o lo que le venga en gana, porque fue elegido por la militancia.

Es verdad, le elegimos en un Congreso Extraordinario cuyo mandato ha finalizado, le elegimos para ser el Secretario General hasta que llegara el nuevo Congreso, nada menos y nada más. El comodín de las primarias no sirve para evitar asumir responsabilidades por los tremendos errores de gestión de su mandato, por los nefastos resultados electorales o por el daño que ha sufrido nuestra organización por decisiones arbitrarias. Si está convencido de que tiene el respaldo mayoritario de las bases no sé por qué ha empeñado con saña en hurtarnos a la militancia la voz y el voto en el Congreso Ordinario que ya deberíamos estar celebrando y en cambio se saca de la chistera una consulta no vinculante con más trampas que una película de chinos.

En ocasiones, el alumno supera al maestro, esperemos que esta no sea una de ellas.

CINCO MENTIRAS QUE LOS SOCIALISTAS NO DEBEMOS CONSENTIR

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IMG_20150118_191925En estos días en que se está tratando de formar gobierno en España, con unas mayorías minoritarias y unas minorías que se creen mayoritarias, hay cinco mentiras que los socialistas no debemos consentir, para poder definir bien de lo que se está debatiendo

1.- No querer someterse al chantaje, imposición, propuesta trampa, deslealtad o como queráis llamarla, de Podemos, no nos convierte en fachas. Somos socialistas, defendemos un proyecto propio, autónomo y con años de experiencia comprobada. Pongamos nuestra propuesta de cambio para España y si quiere Podemos que la vote o que vote con el PP y demás, allá ellos.

2.- No querer un gobierno con el PP, que está imputado por corrupción y que está asediado por casos Bárcenas, Gurtel, Púnica, Acumed, etc, no significa que nos tengamos que echar en brazos de Podemos. La opción de unas nuevas elecciones, con nuevos actores y con las cartas sobre la mesa, a la vista de cómo se han comportado unos y otros, no es mala idea.

3.- El PSOE nunca ha gobernado con el PP, se ha llegado a acuerdos con ellos en temas fundamentales para España como un pacto por las pensiones, un pacto anti terrorismo y la polémica reforma de la constitución que nos impusieron desde Europa en 2010. Algunos defienden que lo mejor era que Zapatero hubiera convocado nuevas elecciones y no ceder al chantaje de Europa, él pensó que lo mejor para España era evitar el rescate, quizás se equivocó, pero esto no nos acerca al PP en nada.

4.- O el PP o el caos no es aceptable. Da igual lo que diga el propio PP sobre su supuesta recuperación económica que solo ha traído desigualdad, precariedad y mucho sufrimiento. No nos importe que la patronal y los poderosos anden nerviosos porque no sigan los suyos. España va bien porque las condiciones nos son favorables: petróleo bajo, turismo al alza por la guerra y el terrorismo en destinos de la competencia, USA creciendo… y van a seguir siéndolo una temporada, no hay prisa para tomar tan importantes decisiones.

5.- Hay que dejar a Pedro Sánchez hacer lo que quiera porque es el Secretario General del PSOE elegido por la militancia. Y se callan que fue elegido en un Congreso Extraordinario, para un mandato extraordinario que acaba al empezar febrero, luego es derecho de todos y cada uno de los que conformamos el PSOE, volver a ser preguntados sobre el liderazgo de nuestra organización en un Congreso Ordinario. Esto no es mirarse el ombligo, si la figura de Sánchez no estuviera cuestionada no tendría problema alguno en someterse a la democracia interna, estaría convencido de la fortaleza de su liderazgo, de su postura ante los pactos, pero no es así. El PSOE no es asambleario, el PSOE tiene unos Estatutos y Reglamentos que fijan unos procedimientos y nadie, repito, nadie, debe estar por encima de ellos, mucho menos usando la excusa de hacerlo “por España”.

PUEDEN, PERO NO QUIEREN

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Después de los resultados del 20 de diciembre, lo que está claro es que desde el partido de Pablo Iglesias, pueden, pero no quieren conformar una mayoría de progreso en España junto al Partido Socialista Obrero Español.

Pueden porque los 42 diputados de Podemos, más los 9 de Compromís en Valencia, más los 12 de Ada Colau en Catalunya, más los 6 de En Marea en Galicia, junto con los 90 del PSOE y, seguramente, los 2 de lo que era IU, suman una mayoría más que suficiente para intentar sacar adelante las reformas sociales que necesitan los que más sufren, luchar por devolver los derechos y libertades perdidos a los ciudadanos españoles y tratar de cambiar el sistema electoral en busca de uno más justo y proporcional.

Pero no quieren porque algunos de los que configuran Podemos tienen como primer y único objetivo conseguir que haya referéndums de autodeterminación, no solo de los catalanes, sino de todos y cada uno de los pueblos de España que lo consideren, así lo ha expresado En Marea y también Barcelona en Común.

Y no quieren porque Pablo Iglesias y su núcleo duro están convencidos de que si se repiten las elecciones concurrirán a las mismas junto con los restos de IU, lo que les dará un aporte de votos y diputados extra. Y creen también que en unos nuevos comicios, con el PSOE presentando el mismo candidato, recibirán otros cientos de miles de votos socialistas con los que, sin duda, quedarán como segunda fuerza política.

A Podemos no les importa que este escenario de nuevas elecciones le dé al PP una mayoría holgada al recuperar el voto huido a Ciudadanos que volverá al mayoritario por miedo a una victoria de la izquierda. Una mayoría cercana a la absoluta, con la que volver a gobernar y condenarnos a los españoles a cuatro años más de recortes, de precariedad y de sufrimiento de aquellos que les han votado mayoritariamente, los más desfavorecidos.

En este escenario el PSOE tiene una doble tarea, que puede parecer contradictoria, pero que debe resultar complementaria:

  • Por una lado debe hacer todo lo que esté en su mano para lograr un acuerdo a sabiendas de que es imposible, porque los ciudadanos tienen que tener claro que nosotros queremos y podemos desalojar a la derecha corrupta de las instituciones nacionales, como ya lo hicimos en las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos donde nos fue posible, incluso apoyando, sin contrapartidas, candidatos cercanos a Podemos.
  • Por otro lado debemos dejar claro a los ciudadanos que esa mayoría de progreso no se va a lograr porque Podemos no quiere. Porque a Podemos le importa más robarle otro puñado de votos al PSOE que cambiar la vida de sus ciudadanos. Porque Podemos no es un solo partido con sus debates internos y sus ligeras contradicciones, pero con unidad de acción como es el PSOE, sino una amalgama de intereses, voluntades y pareceres que Pablo Iglesias no puede conciliar con los suyos propios.

Creo que al final habrá nuevas elecciones en abril o mayo porque al Partido Popular le conviene, para deshacerse de Ciudadanos y volver a gobernar cómodamente otros cuatro largos años más y porque a Podemos le conviene, para fagocitar a Izquierda Unida y dar el ansiado “sorpaso” al PSOE. Que eso sea lo menos conveniente para los intereses de los españoles, de los votantes que mayoritariamente apostaron por la izquierda, no le preocupa a Podemos, que ya os he dicho que PUEDEN, PERO NO QUIEREN.