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Cosas de Martu, extendidas.

GANAS DE POLÍTICA CON P MAYÚSCULA

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cropped-nostalgia.jpgGANAS DE POLÍTICA CON P MAYÚSCULA

Hoy, 20 de diciembre, me ha dado por hacer balance del año, pensando que ya están aquí las Navidades y tocará hacer una lista de buenos propósitos de cara al 2017. Siendo socialista comprenderéis que el 2016 nos da para una tesis doctoral de todo lo que no debe hacer una formación política, con 137 años de historia, con vocación de mayorías y que aspira a ser una opción seria de gobierno, pero voy a hacer balance de mí año, en el que el PSOE tiene mucho peso, pero no es el único en mi coraconcito.

Este 2016 que nos hemos pasado en campaña, precampaña o pos campaña, que de todo ha habido, ha sido un año de eslóganes, de mítines, de actos, de espectáculos televisivos o televisados, de frases huecas, de palabras altisonantes, de mucho populismo y aún más demagogia, de mentiras, de imposturas y de eso que ahora se llama la pos verdad y que no es más que repetir algo falso tantas veces como sea necesario para que la gente se convenza de que es la realidad aunque tenga pruebas objetivas de su falsedad.

Este 2016, aquellos que han pretendido pararse a reflexionar, combatir las mentiras con datos, hablar de hechos en lugar de promesas, tratar de contrastar lo dicho con lo hecho anteriormente, proponer un diálogo verdadero y no solo de firmas bajo tapices o en ruedas de prensa sobre ministrables, aquellos que, en suma, han tratado de nadar contra la corriente de unicornios rosas, se han encontrado solos, predicando en el desierto.

Si hay algo que ha caracterizado este annus horribilis que por fin termina han sido los linchamientos públicos, bien en televisión, bien en la prensa clásica o digital, bien en las redes sociales, pero linchamientos todos. Basta que alguien sea señalado por pensar diferente, dentro de una colectividad, para que sea fruto de ataque, insulto, persecución, falta absoluta de respeto… Basta que cualquier medio digital, sin contrastar la información, sin prueba alguna de la veracidad de lo que publican lance a alguien a los leones, para que se monte la orgía de sangre y vísceras que tanto entretiene al pueblo y distrae de sus verdaderos problemas y, los causantes de los mismos.

Desde luego, en este 2016 corren malos tiempos para los que piensan que no todo es blanco y negro, o rojo y azul, por aquello del símil político, para los que gustan de matizar, de encontrar la centralidad, para los que opinan que “la gente, la militancia, el votante…” es algo heterogéneo, que no puede arrogarse ningún partido o líder político sin caer en el totalitarismo, que en todos los colectivos hay gente que se siente atraída por una parte del ideario pero que pone en duda la validez de otra parte, y que eso es legítimo y enriquecedor.

Acabo el año 2016 con ganas de POLÍTICA, así, en mayúsculas, de la política que cambia para bien la vida de las personas, de la política que consigue que todos seamos más libres y más iguales, de la política que piensa en el futuro de nuestros ríos y mares, de nuestros bosques, de nuestras reservas naturales, de la política que ayuda a cohesionar territorios y a rellenar la brecha entre hombres y mujeres, entre el mundo rural y el mundo urbano, entre la España del norte y la del sur, esa política.

Tengo muchas esperanzas puestas en el año 2017. En lo laboral proyectos ilusionantes a los que he dedicado muchas horas y mucho esfuerzo, que arrancan al fin, ¡cruzad los dedos y deseadnos suerte! En lo personal, superados unos problemillas de salud que me han amargado últimamente, todo está en su sitio y así debe seguir. Y en lo político, ¡ay! En lo político, año de Congreso Federal Ordinario del PSOE y a continuación, Congreso Regional Ordinario de los socialistas de Madrid ¿se puede pedir más?

CREO EN LA HONRADEZ Y LA INOCENCIA DE PEPE GRIÑÁN

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pepe

CREO EN LA HONRADEZ Y LA INOCENCIA DE PEPE GRIÑÁN

Hace mucho que no escribo en este mí/nuestro blog y la verdad es que no se me ocurre una razón mejor para volver a hacer que acudir en defensa de la honradez, la honorabilidad y la inocencia de un buen socialista, una buena persona y un mejor amigo, como es José Antonio Griñán.

Algunos me han recomendado que no me moje, que no ponga la mano en el fuego, que no me queme por nadie porque total, ellos tampoco lo harían por mí, pero no saben que Pepe ya ha estado a mí lado cuando ha hecho falta y que, además, aunque no hubiera sido así, mí naturaleza me impide ponerme de canto ante la injusticia y no defiendo lo que creo en función de que me vaya a beneficiar políticamente o no.

Hechas estas aclaraciones he de decir que me ha sorprendido la noticia de que el Fiscal pida para José Antonio Griñán nada menos que 6 años de cárcel cuando el Tribunal Supremo, en un Auto reciente dijo, textualmente: “no constan datos indiciarios incriminatorios de malversación contra José Antonio Griñán pues no se ha acreditado que interviniera en la concesión concreta de ayudas fraudulentas de fondos públicos ni que supiera que se estaba disponiendo de los caudales públicos para las ayudas/subvenciones con destino al lucro ilícitos de terceras personas” De primero de Derecho es que sin datos indiciarios el Fiscal no puede proponer ahora una pena por malversación.

Pero hay otro asunto que el Fiscal conoce de sobra, o debería conocer, y que, aunque sea un poco técnico, quiero compartir con vosotros. La malversación de caudales públicos constituye un delito especial propio de autoridades y funcionarios públicos que pueden cometer con ocasión del ejercicio de su actividad. Es un delito de apropiación indebida, pero con la particularidad que solo puede cometerlo un empleado público o alto cargo.

La malversación puede ser apropiativa, cuando, perdonadme que baje al lenguaje vulgar, el funcionario se lleva la pasta para sí, o puede ser de uso cuando no se lleva la pasta, pero la aplica a un fin anómalo para el que no estaba previsto ser usada. En el primer caso las penas acarreaban cárcel, en este segundo, solo multa e inhabilitación.

Tras la reforma del PP del Código Penal en el año 2015, para ambas modalidades se estableció una pena de 2 a 6 años de prisión, inhabilitación para cargo o empleo público y para el ejercicio del sufragio pasivo (para ser elegido, lo que le ha pasado a Otegi en estas últimas elecciones autonómicas en Euskadi, para poneos un ejemplo).

En España, no cabe la aplicación retroactiva de la norma penal por lo que no es posible aplicar las penas agravadas a supuestos delitos cometidos con anterioridad a la aprobación de la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo.

Por todo lo anterior, si atendemos a lo que dijo el Tribunal Supremo, no habría razones para acusar a José Antonio de malversación al no haber datos indiciarios incriminatorios, pero, lo que, desde luego no puede hacer el Fiscal sin incurrir en prevaricación, porque le supongo el conocimiento de la norma penal española, es pedir 6 años de cárcel por malversación de uso, aplicando preceptos de una Ley de 2015 para hechos que ocurrieron años antes.

Termino pues como empecé, creo en la honradez y la inocencia de Pepe Griñán y, como parte de la misma, por mi profesión, confío en la Justicia que acabará dándole la razón a quien la tiene, en este caso, el justiciado.

¡FELIZ 89 CUMPLEAÑOS, ABUELA!

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20160521_142032.jpg¡Hoy, 21 de junio de 2016, mi abuela Fita cumple 89 años!

Los que me conocéis sabéis lo importante que es mi abuela para mí, que la tengo siempre presente, que cuento muchas cosas de ella y que la nombro muy a menudo en la tele, que sé que le encanta y farda con las vecinas del pueblo de su nieta, la que sale en las tertulias y que siempre se acuerda de ella.

Mi abuela es un pilar fundamental en mi vida, cuando no está en Madrid hablo con ella por teléfono a menudo, sobre todo cuando me pasan cosas buenas que para contar penas no merece la pena descolgar el teléfono, voy a verla al pueblo aunque en su casa de peles de frío en invierno y mueras asado en verano, y cuando está aquí, como en casa de mi madre con ellas siempre que puedo.

Pero es que mi abuela no solo es importante para mí sino que lo es para toda mi familia materna. Aquí impera un claro matriarcado, somos todas primogénitas, mi abuela, mi madre, mi hija y yo misma, todas primeras hijas, todas mujeres fuertes, de carácter, que se han echado su vida y sus familias sobre sus hombros, siempre luchando, siempre pa’lante.

Cuando pasa algo en la familia, una enfermedad, un divorcio (que somos todos una banda de malcasados, como nos dice ella), un despido,  la pregunta fundamental es ¿quién y cómo se lo dice a la abuela? La verdad es que algun@s la tiene más miedo que vergüenza y hasta aquí puedo leer, no es mi caso.

Para mi hija es un lujo tener una bisabuela de la que lleva disfrutando 21 años, aunque ella la llame “abuelaFita” (todo junto) porque mi madre siempre se negó a que la llamara abuela. Fue mi abuela quien se vino a cuidarme a Barcelona cuando casi me muero dando a luz, porque mi madre trabajaba y ella estaba ya jubilada. Fue mi abuela quien iba a buscar a mi hija a la guardería cuando me divorcié y me volví a Madrid a vivir. Es mi abuela quien le teje bufandas, le cose los bajos de los pantalones, le prepara croquetas y tantas cosas que mi hija comienza ahora a valorar como el oro líquido que son.

Sé que es ley de vida que un día me falte, pero tengo la esperanza de que sea de esas abuelas centenarias que sacan en las teles autonómicas soplando velas en el día de su 100 cumpleaños, sobre todo mientras mantenga la salud de hierro, no solo física, sino mental, de la que goza hasta la fecha.

Que te quiero mucho abuela, aunque no tengas redes sociales seguro que te lo vayan a chunfletear las de alrededor, pero igualmente te llamaré para felicitarte y el primer fin de semana que pueda me voy para Don Benito a achucharte (y a apretarnos una zapateira y un bacalao dorao en El Cristo de Elvas).

A la venta MEMORIAS DE UNA MILITANTE DE BASE, BASE

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Al fin salen a la venta, tanto en formato papel, como en ebook, mis MEMORIAS DE UNA MILITANTE DE BASE, BASE, en las que vengo trabajando hace ya casi un año como sabéis los que me leéis asiduamente y que espero que os resulten tan apasionantes como a mí me resultó vivirlas en primera persona.

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Lo que cuento aquí es mi historia militante, la historia de mi paso por el PSOE durante los últimos años y por tanto no tiene que ser igual a la historia del paso de otros por la organización, aunque hayamos coincidido en el tiempo. Lo que sí os aseguro que todas y cada una de las cosas que leeréis son verdad, me han pasado a mí, las he visto o escuchado yo o me las han contado personas de mi absoluta confianza. No haré trampas, no mentiré deliberadamente, aunque quizás adornaré un poco aquello que nos haga quedar mal, pero será siempre con amor, cariño y respeto, nunca con maldad ni con el ánimo de cambiar los hechos. Cuando de algo no pueda contarse la verdad me lo callaré, es el único derecho que me reservo, el de omitir lo que no pueda o deba ver la luz.

Esto es lo que digo en el prólogo y creo que es lo que mejor define lo que sigue a continuación. Insisto en que espero que las disfrutéis o las sufráis como yo lo he hecho y lo que si quiero pediros, de corazón, es que me hagáis llegar vuestras críticas, vuestras impresiones, vuestros comentarios de todo tipo, que son el alimento del alma del que un día se aventura a juntar letras.

No sé qué pasará el día 26 de junio en las elecciones generales, ni tampoco lo que decidirá mi partido a partir de ese momento. No sé si tendré la oportunidad de vivir el futuro en primera línea de acontecimientos como sí he podido hacerlo estos años atrás. Por tanto, no sé si estas memorias tendrán una segunda parte o se quedarán en un solitario acto de descarnada sinceridad política. Solo el tiempo, que da y quita razones, lo dirá.

Gracias a todos los que perdáis vuestro tiempo y unos cuantos euros para leer esto que aquí os traigo con tanto cariño y, para ser sincera, con bastante miedo. Gracias.

¡FELIZ NAVIDAD!

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Queridos lectores míos: estamos a 23 de diciembre, así, a lo tonto, ya están aquí las Navidades y yo sin enterarme. Este mes de diciembre está siendo el más raro de mi vida y me atrevo a apuntar, que de la vuestra, también.

Hace un calor, muy serio, para estas fechas. Es raro el telediario que no nos pone unas imágenes de las buenas gentes de Levante en las playas, los sevillanos de terracitas y hasta la bellísima Concha de Donosti, con mejor tiempo que en agosto. Igualmente nos sacan las estaciones de esquí peladas de nieve, los tristes dos kilómetros esquiables que hay en Sierra Nevada y el ruinón que eso significa para el sector. Y en general, eso no es bueno, pero sobre todo, hace que nos cueste tener la sensación de que estamos en invierno y que llegan las Navidades.

Hemos tenido elecciones el 20 de diciembre, por lo que entre la campaña electoral, la larguísima precampaña y las primarias para elegir candidatos, se nos ha pasado el otoño y ha llegado el invierno sin apenas darnos cuenta.

Hemos puesto el árbol de Navidad entre el Debate a Cuatro y el Debate a dos o como dicen el matrimonio Ferreras/Pastor, el del fin del bipartidismo; y las figuritas del Belén mientras nos leíamos las comparativas de los programas electorales, escuchábamos a Garzón quejarse de que nadie le daba bolilla y La Sexta nos explicaba que Rajoy y Sánchez son el mal y Pablo I de España el bien absoluto.

Apenas nos ha dado tiempo de comprar los polvorones entre pedir el voto por correo, recoger acreditaciones, estar en las mesas electorales, ir a votar y realizar sesudos análisis sobre pactos poselectorales, que amenazan con prolongarse durante todas las Fiestas, a la vista del incierto resultado que han deparado las urnas. No quiero ni imaginar esas cenas navideñas con todos los cuñados de España disertando sobre la aritmética parlamentaria.

No sé vosotros, pero yo, con tanto frenesí, tengo la mitad de los regalos navideños sin comprar, curro hoy y mañana, en mi casa se dan los presentes después de la cena de Noche Buena y la verdad, no sé cómo lo voy a hacer. Igual pinto unos monigotes con el nombre de cada uno y me acojo a la máxima de que “lo importante es el detalle”. Igual no cuela pero confío en el espíritu navideño.

En cualquier caso, lo que sí que voy a hacer es aprovechar para desearos a todos vosotros, sufridos lectores míos una muy Feliz Navidad, confío en que hayáis sido buenos y el Gordo Colorao os traiga muchos regalos y espero que después de los atracones sigáis viniendo por aquí a ver qué tontuna nueva se me ha ocurrido para contaros. “Sus quiero”

21 DIAS

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wpid-20151013_093404.jpgHace unas semanas que empecé con un buen propósito, que como dicen en un anuncio de la tele de uno de esos productos pro-bióticos milagrosos, hace falta repetir durante 21 días para que se convierta en un hábito.

Para ello me elaboré un calendario casero en la puerta de la nevera, con la intención de ir tachando cada día que lograra mi buen propósito y así reforzar mi escasa fuerza de voluntad. Igualmente he ido compartiendo con vosotros al despedirme en Twitter, cada etapa del camino, cada pasito hasta la meta.

Podría contaros que mi buen propósito es algo romántico, como el vídeo que os he puesto de Marta Sánchez, para olvidar un amor, o para cambiar un amor equivocado, 21 días de soledad, pero ya sabéis que estoy felizmente casada con mi santo, que es un santo, y por tanto no van por ahí los tiros.

Los que me conocéis sabéis que soy de la liga anti tabaco, en mi casa no se fuma, en mi coche no se fuma y soy bastante intolerante a los humos en general y a los malos humos en particular, por lo que tampoco es que haya dejado de fumar, aunque quizás es lo más parecido a lo que he hecho.

El buen propósito era doble, uno material y asociado a él, un segundo intangible. El material, que he cumplido con creces, era dejar de comerme las uñas, lo que he he hecho, quizás más fácilmente de lo que yo misma esperaba, que no es la primera vez que lo intento, pero quizás sí la primera que lo logro sin sufrir. El asociado era dejar de ponerme en situaciones que me alteran y hacen que comerme las uñas sea una especie de auto defensa, ese, ya tal.

Ya tal porque las circunstancias no son las mejores para estar tranquila, para concentrarme en lo que debería importarme y dar una patada, bien lejos, a todo aquello que solo me hace sufrir, que no me da nada a cambio de tanto que me quita, que solo consigue que tropiece una y otra vez en esa piedra que solo me provoca frustración y dolor. No lo he conseguido en estos 21 días, pero a dior pongo por testigo, como hacía mi adorada Escarlata, que sigo intentándolo y que el día menos pensado lo voy a conseguir.

¡Koera!

10 COSAS QUE…

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Hoy estoy tan empachada de Catalunya y tan fatigada de mi pelea con el PSOE para que respete mi derecho a la Libertad de Expresión y no me expulse tras abrirme expediente disciplinario, que voy a escribir sobre 10 cosas que no sabéis de mí, o quizás sí, yo que sé, si os lo cuento todo, para desesperación de mis críticos y solaz de mis fanes.

PRIMERA. Hago autodefinidos en el WC, ya sé que es de lo más vintage en estos tiempos en que todo el mundo se lleva el móvil al excusado. Sí, no os hagáis los escandalizados que si vuestro móvil o tablet hablaran, nos contarían que han visto cosas que jamás creeríamos. Yo también lo llevo, pero lo cierto es que mi preferencia son los autodefinidos. Debe ser porque en casa de mi abuela y de mi madre, siempre hubo crucigramas, sopas de letras y demás pasatiempos con su correspondiente boli en el bidé o encima del cesto de la ropa sucia y ya sabéis que lo que se aprende de pequeño, se queda para toda la vida.

SEGUNDA. Lloro, lloro mucho, y con esto de ir cumpliendo años la cosa se está volviendo un tanto patética. Lloro con las noticias, con un anuncio emocionante, con una victoria deportiva, con una peli dramática. LLoro de impotencia, lloro de pena, lloro de alegría, lloro de risa, lloro de amor y de desamor. Nunca es que me haya importado mucho salir del cine con los ojos como pimientos morrones o emocionarme en un mitin lleno de compañeros y compañeras, pero ahora es que casi lo considero un orgullo, esta capacidad de sentir pese a haber superado la cuarentena.

TERCERA. Tengo mil manías, casi rozando el Trastorno Obsesivo Compulsivo, que se me exacerban cuando estoy nerviosa, cosas como tener que ponerme siempre el calcetín derecho antes que el izquierdo y el zapato derecho también antes que el izquierdo; o comprobar antes de acostarme que he echado la llave de la puerta de casa, hasta el punto de tener que levantarme de la cama si dudo; o tocar un botón si veo un pelirrojo, o contar los platos y colocarlos por colores cuando friego; o tender la ropa con pinzas iguales en cada prenda… una auténtica loca, lo sé. Eso sí, descubro compañeros de tara a simple vista, es un don.

CUARTA. Soy negada para la música, tengo un oído enfrente del otro por lo que canto como un gato agonizando, no doy una nota en su sitio y bailo de pena, lo que me da muchísima rabia porque me encanta cantar y bailar, oigo música a todas horas, para cualquier actividad, cuando estudio, cuando corro, cuando limpio la casa, cuando preparo una demanda, cuando…,

QUINTA. Creo en el amor, creo que cualquier locura que se haga por amor merece la pena haberla hecho. Creo que hay que vivir por amor y morir por amor. Que es más importante tener un amor que te caliente el corazón que una cuenta corriente que te caliente el bolsillo. Que es mejor amar y equivocarse y sufrir que nunca haber amado. Y por fortuna he amado y me han amado y sigo amando y me siguen amando.

SEXTA. Siempre he votado al PSOE, en todas y cada una de las elecciones en que pude hacerlo, la primera de ellas en Catalunya en el año 1991 hasta estas últimas municipales y autonómicas del 2015, salvo en una ocasión… Y no, no ha sido esta última pese a todo, sino cuando decidimos poner a Cristina Almeida como cabeza de lista del PSOE a la Comunidad de Madrid en el 99, como si no hubiera socialistas de Madrid capacitados para liderarnos…

SEPTIMA. No me gustan los perros, adoro los gatos, pero no es que prefiera los gatos a los perros, es que no soporto a los perros. Los grandes me dan miedo, los pequeños repelús. En general, huelen mal, a perro, que es el algo que me desagrada profundamente y además son tan buenos, tan leales, tan dependientes, tan cansinos… No me gustan.

OCTAVA. De pequeña quería ser un chico, portero de fútbol, concretamente Arconada. Desde entonces me ha quedado gran afición por el deporte nacional y una gran querencia a la Real Sociedad, que da pocas alegrías y muchos disgustos, bueno, como el PSOE, soy una sufridora nata.

NOVENA. Cuando no puedo dormir amueblo casas. Sí, como un programa de reformas de Divinity, me imagino vuestras casas y cómo las cambiaría yo para que fueran mejores. Creo que es otra cosa de la infancia, como en mi casa no había pasta para redecorar nuestra vida, mi madre cambiaba los muebles de sitio cada cierto tiempo. Un día llegabas y el sofá estaba en la pared de enfrente, la mesa debajo de la ventana…

DECIMA. No veo películas de miedo porque me dan miedo. Están hechas para eso ¿no? pues yo me acojono mucho en cuanto empieza la musiquilla ratonera tengo que taparme los ojos y mirar por un agujerito entre los dedos, que así parece que da menos susto. Mi pobre santo sufre mis pellizcos y que le pregunte a cada momento ¿qué está pasando? porque yo no me atrevo a mirar. Un desastre.

¿Y qué, vosotros compartís algunas de estas cosas mías o soy la única rara por aquí?