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¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

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alcazar

Todos, incluido el más optimista entre los biempensantes líderes nacionales, Pedro Sánchez, han reconocido públicamente que vamos a unas nuevas elecciones el 26 de junio, ante la imposibilidad, de unos y otros, para formar gobierno. Todos y cada uno de los líderes de cada formación política creen que el culpable ha sido otro y, por tanto, tienen la firme intención de volver a presentarse como cabezas de cartel electoral. Todos y cada uno de los ciudadanos españoles creemos que la culpa no es de uno solo, algunos incluso pensamos que todos tiene su cuota parte de culpa y que, por tanto, no deberían repetir ninguno de ellos ¿y ahora quién le pone el cascabel al gato?

Para este viaje, el de la repetición de elecciones obligada por la aritmética electoral y las líneas rojas de unos y otros, no hacían falta alforjas. Algunas iluminadas, como servidora, ya lo vaticinamos en este mismo blog, allá por el mes de diciembre, justo al día siguiente de la debacle electoral del PSOE y lo hemos defendido aquí, en las redes sociales, en las tertulias políticas, en los bares con los amigos, en las comidas familiares y donde se nos haya querido escuchar durante todos estos meses. Y os aseguro que no ha sido fácil mantenerse en esta posición de coherencia frente a los ataques de propios y extraños.

Todos me habréis escuchado decir que se repetirían las elecciones porque los que quieren, no pueden y los que pueden, no quieren. Cada uno interpretaba mis palabras según sus propias filias y fobias, pero lo único que yo estaba diciendo con ellas es que el que quería, Pedro Sánchez, no podía, porque solo disponía de 89 tristes diputados y dos líneas rojas inamovibles: la negativa del Comité Federal del PSOE, a pactar con el PP y la imposibilidad de aceptar el voto, por acción o por omisión de los secesionistas catalanes.

Decía también con ello, que el que podía, que era Pablo Iglesias, no quería, porque la estrategia de Podemos ha sido desde su nacimiento adelantar a los socialistas como fuerza hegemónica de la izquierda en España. No es tan importante desalojar al corrupto Partido Popular de las instituciones cuanto antes, como dar la puntilla definitiva a un PSOE en manos de un líder carente de liderazgo. Saben en la formación morada que viven presos de sus confluencias y que éstas exigen y exigirán siempre el derecho a la autodeterminación de sus territorios y que esto es algo que el PSOE, gran artífice de esta España de las autonomías que nos ha permitido convivir en paz y con razonable prosperidad durante décadas, jamás entregará como contrapartida a que uno de los nuestros duerma en la Moncloa.

No quisiera dejar de escribir unas cuantas líneas sobre el papel de Ciudadanos, que, ofreciéndose a sostener del brazo a Pedro Sánchez durante estos meses de enloquecida huida hacia adelante del socialista, ha lograda pasar de la irrelevancia de sus 40 diputados al primer plano de micrófonos y focos. Mucho me temo que eso le cueste varios cientos de miles de votos en las urnas, pese a que las encuestas de parte afirmen todo lo contrario, de votantes de derechas que estaban convencidos de que Ciudadanos pactaría con su aliado natural en la derecha, el PP, pero eso es algo que me importa bien poco, la verdad.

Para el PSOE, este abrazo a Ciudadanos ha supuesto un trágala que se le ha hecho bola a la mitad de la militancia y seguramente de la base electoral, más socialista, más de izquierdas, más convencida de que los de naranja son una versión corregida y aumentada de los populares. Y ha complicado seriamente la nueva campaña de cara al 26 de junio, desdibujando la clara línea que teníamos que haber marcado entre nuestros postulados, socialistas, progresistas, de izquierdas y los de naranjas y azules, dejando un espacio a la izquierda que intentará ser colmatado por los habilísimos podemitas.

Como ya lo dije hace meses y no he dejado de repetirlo, vuelvo al quid de esta cuestión, ¿quién le pone el cascabel al gato? Pedro Sánchez fracasó el 20 de diciembre cosechando el peor resultado de la historia del PSOE desde el advenimiento de la democracia, fracasó como cabeza de lista, resultando cuarto en su circunscripción, Madrid, por detrás de Rajoy, Iglesias y Rivera, fracasó dos veces en su intento de ser investido como Presidente al amparo del gilipacto con Ciudadanos y ha vuelto a fracasar tratando de convencer a Podemos de que le deje seguir vivo unas semanas más. No es posible que una organización centenaria como la nuestra le permita volver a presentarse para cosechar una derrota aún mayor que la del 20 de diciembre como auguran todas las encuestas, las publicadas y las que manejan internamente los partidos.

Necesitamos concurrir a las elecciones con un nuevo liderazgo socialista, con unas listas sin nombres que nos hagan avergonzarnos de serlo, con equipos de trabajo de contrastada eficacia en esto de ganar y con el PSOE trabajando como un solo hombre, como una sola mujer, no para que no nos adelanten los de Podemos, sino para ser la primera fuerza política en España Para ser los más votados, como ya lo fuimos con Felipe González y con José Luis Rodríguez Zapatero o como lo somos en algunas Comunidades Autónomas con Susana Díaz y Guillermo Fernández Vara. Yo quiero ganar ¿y vosotros?

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Acerca de martuniki

Abogada. Técnico en Prevención. Tertuliana. Bloguera. Incordio en redes sociales. Junta letras.

Un comentario »

  1. Martu, creo que se te tiene que reconocer el mérito de haber predicho lo que pasaría desde el primer día post-elecciones. Mientras Ferreras hacía el ganso con el pactómetro y los líderes hacían el paripé con sus ruedas de prensa y reuniones, tu análisis fue de los más lúcidos. Me decepciona que nuestros medios promuevan gente que no hace más que desinformar (“búnker”, “gran coalición”, etc.) y en cambio ignore a analistas que sí saben de lo que hablan.

    Lo del nuevo liderazgo que dices al final del post me da miedo porque pienso que os queréis llevar a Susana Díaz a Madrid. ¡Dejádnosla unos añitos más! ¿La viste ayer en la sexta noche? Hacia el final habló de los recortes que Montoro impuso a las comunidades autónomas y la respuesta de ella. Por primera vez veo que tengo una líder que se hace respetar, que no deja que traten a Andalucía con el pie y que sabe cómo solucionar problemas. Lo de Susana Díaz es poco ruido y muchas nueces.

    Me gustaría verla en la Moncloa pero el panorama está tan turbio ahora que si se presentase, seguramente no saldría o peor, se vería en el mismo callejón sin salida que Pedro. ¿Y entonces qué?

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