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MILITANCIA PAGAFANTAS

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screenshot_2017-12-11-17-51-10-720_com1144933222.pngDesde la resurrección de aquel Pedro Sánchez, Secretario General dimitido del PSOE tras perder las elecciones generales dos veces, la votación de investidura, otras dos, perder también la confianza de la mayoría de su Ejecutiva Federal, de su Comisión de Ética y Garantías Federales y de su Comité Federal, solo le hemos oído hablar de militancia, de dar la voz a la militancia, de militantes en pie y no sé cuántas bonitas palabras más.

Durante la segunda campaña de primarias, contra la malvada Gestora y la candidata de los golpistas, Susana Díaz, prometió consultar con la militancia las decisiones que fueran transcendentales, aunque ha debido considerar que cosas como apoyar al Partido Popular en la aplicación del artículo 155 de la Constitución o darle al PNV más privilegios a propósito del Cupo, no eran para andar preguntando a un atajo de pagafantas, como estamos resultando ser los militantes del nuevo PSOE.

Hace unas semanas, nuestra ejecutiva de ni-nis, ni cargos públicos, ni oficio ni beneficio, acordó subirnos las cuotas a los pagafantas, de 60 euros anuales a 72. Sé que no parece mucho, pero hay economías que ya andaban más que apretadas y que estos 12 euros les hacen daño, sobre todo cuando se lee en prensa los salarios que se han puesto nuestro redivivo General Secretario y sus compañeros de ejecutiva. Por ejemplo, Pedro, nos cuesta a los pagafantas, solo en sueldo: 102.273,22 euros anuales, un 28% más de lo que cobra el Presidente del Gobierno. Es lo que tiene ser un militante de base, base, que luchaba contra la malvada casta socialista, cantando La Internacional puño en alto.

Y si solo fuera Pedro, pero también le pagamos un sueldo cercano a los 100.000 pavazos a la Presidenta Cristina Narbona, a Gómez de Celis, a Santos Cerdán y a Paco Polo… Además, se ha fichado como asesor a Ivan Redondo, el que fuera asesor del pepero Monago en Extremadura y que, os aseguro, no presta sus servicios por amor al PSOE.

Hoy, en el enésimo insulto a los pagafantas socialistas, nuestra ejecutiva de ni-nis se ha ido de ejercicios espirituales a las Tablas de Daimiel, esto no lo digo yo, que destilo bilis y odio a Pedro y tal y cual, lo dice nuestro Secretario de Organizacion, José Luis Ábalos, que debe encontrar divertidísimo pasarse el día el Daimiel y zampar en el Mesón de la Duquesa y que paguemos los militantes del PSOE.

En casa hace tiempo que todos quieren darse de baja, que han aguantado militando a la espera de que yo ganara la batalla contra mi injusta expulsión por no callarme ante la desastrosa gestión de Pedro Sánchez al frente de mi partido durante su primera etapa. Pero ahora que yo vuelvo a ser militante de pleno derecho y Pedro vuelve a ser el Secretario General, no consigo darles razones para seguir en el PSOE, siendo los pagafantas de esta ejecutiva de ni-nis, de comparsas de la plurinacionalidad, las quitas a Cataluña o los privilegios al País Vasco, de cómplices de tanto desmán, de tanto enchufismo, tanta purga y tan poco de todo demás: socialismo, compromiso, respeto, valentía, principios, valores, trabajo…

Lo peor es que no dejo de recibir Whatsapp y llamadas de compañeros que, como mi familia, han decidido darse de baja, compañeros y compañeras que llevan años dando lo mejor de sí mismo por el Partido Socialista Obrero Español, militantes que se han cansado de ser cómplices de unas políticas que no se compadecen con nuestra Historia, de ser unos pagafantas a los que sus representantes no respetan y que dejarán, con gran dolor, la que siempre había sido su casa, la Casa del Pueblo socialista. Igual lo más sensato por mi parte sería seguir a los asqueados, aunque eso suponga que ganen los asquerosos.

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UNA CAMPAÑA TRISTE EN UN PARTIDO APÁTICO

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UNA CAMPAÑA TRISTE EN UN PARTIDO APÁTICO

Con escaso o nulo interés de la menguante militancia madrileña, parece que ya ha comenzado la campaña por la Secretaría General del Partido Socialista de Madrid en la que se “enfrentan”, el candidato de Pedro Sánchez, José Manuel Franco, el candidato de Tomás Gómez, Eusebio González Jabonero y el candidato de… no se le conocen padrinos, Juan Lobato.

En 2010, por estas fechas, hace ya 7 años, se estaban librando otras primarias, en aquella ocasión por ser el cabeza de lista del PSOE en Madrid en las elecciones autonómicas de mayo de 2011. A nuestro Secretario General, Tomás Gómez, Zapatero y Blanco le habían “invitado” a retirarse en favor de la ex ministra, Trinidad Jiménez, a cambio de “favores o prebendas” que, contra todo pronóstico pues no era la costumbre, fueron rechazados en favor de la palabra dada a la militancia.

En aquella ocasión, acompañé a Gómez en su incansable gira por todas y cada una de las Agrupaciones socialistas de la Comunidad de Madrid, en cada Casa del Pueblo nos encontrábamos con una militancia ilusionada, deseosa de escucharle y de apostar por él en contra de la mesa camilla que rápidamente se posicionó al lado de Ferraz (al lado de Zapatero, de Blanco, de Rubalcaba). Allí fueron los Simancas, los Lucas, los Robles, las Porta, los Castro… y casi todos los que tenían un cargo que perder. Del otro lado quedamos la militancia y algún que otro alcalde como Cascallana o algún histórico como Barranco.

En aquella ocasión, la militancia peleaba por lo que creía, detrás de un líder que habían elegido y en contra de unas élites que llevaban repartiéndose la miseria en una mesa camilla, al menos una década. Tomás era nuestro Secretario General, hablaba nuestro idioma, conocía nuestras Casas del Pueblo y nuestros problemas diarios. También prometía huir de las familias que tanto daño habían hecho a la antigua FSM, entonces PSM y unir a los socialistas de Madrid contra el único enemigo común, la derecha corrupta.

Hoy, 7 años después, nuestra Secretaria General se ha retira discretamente a la espera de recoger beneficios por ello, sabedora de su escaso o nulo predicamento entre la militancia, ahora que Pedro Sánchez le ha retirado su protección.  Y los de la mesa camilla se han posicionado cómodamente tras el candidato de Sánchez, sabedores de que serán recompensados con puestos en la multitudinaria ejecutiva que configurará Franco o lugares de salida en las listas municipales y autonómicas del cercano mayo de 2019.

Y la pobre militancia, exhausta tras 7 años de procesos internos: primarias, congresos federales, congresos regionales, congresillos y la madre de todas las primarias disputadas entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, hace tan solo unos meses, apenas si es capaz de sacudirse el cansancio, la tristeza, la desilusión, los desengaños y acudir a las agrupaciones a escuchar qué tienen que ofrecer aquellos que pretenden representarnos en Madrid.

A todos los candidatos les ha costado recoger los avales, pese a ser muy escaso el número exigido de ellos y les será aún más difícil conseguir que la militancia acuda en masa a votar el sábado 30 de septiembre. Los partidarios de Franco fían a esa baja participación su victoria en la primera vuelta por más de un 50% de los votos y así no tener que enfrentarse a la temida segunda vuelta, donde no tienen tan claro poder ganar a todos los que consideramos que más de lo mismo en Madrid, no es la solución.

Sé que aquellos que van a los mítines o encuentros con Juan Lobato, quedan contentos de lo que oyen y se deciden a apoyarle, no tanto porque sea un líder carismático sino porque sus propuestas son valientes, sinceras, modernas y bien pensadas para un Madrid del siglo XXI y, sobre todo, porque no vienen acompañadas de los viejos actores con sus viejos vicios, pero no me engaño, también sé que son pocos los que acuden y que necesitaría un año de campaña para conseguir llegar y convencer a toda la militancia madrileña, aunque esta sea escasa.

Va a ser difícil sacar al PSOE de su apatía, hablo del Partido Socialista Obrero Español, no de estos afiliados de nuevo cuño hooligans de Pedro Sánchez que lejos de militar en el socialismo siguen a su líder mesiánico como quien acompañaría a un grupo de rock o una estrella del deporte, sin cuestionarse nada de lo que haga o diga su ídolo.

El resto, apostáramos por quien quiera que apostásemos en las primarias, hemos visto diluirse acomplejado a nuestro partido, hemos soportado que arribistas de Podemos nos den lecciones de socialismo, de democracia, de libertad, hemos tenido que defender lo indefendible y callar lo que había que gritar. Lo cierto es que hemos sufrido demasiado en los últimos años como para atrevernos a confiar nuevamente nuestras ilusiones en alguien o en algo. Y Madrid, no es una excepción.

5 RAZONES PARA DECIR NO A FRANCO

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5 RAZONES PARA DECIR NO A FRANCO

Ayer, los precandidatos a ocupar la Secretaría General del PSOE de Madrid entregaron los preceptivos avales para poder ser considerados candidatos. En esta ocasión, se han aplicado las nuevas normas que fijan un mínimo de un 2% y un máximo de 4% de firmas de militantes para poder concurrir a la primera vuelta y los dos candidatos que más votos tengan el 30 de septiembre (siempre que ninguno alcance el 50%) pasarán a una segunda vuelta el 7 de octubre en la que ganará el que más votos tenga.

De los 5 que habían anunciado que se presentaban, solo tres han conseguido los 310 avales, el 2% del censo de Madrid, que se necesitaban para poder ser candidato. Éstos han sido José Manuel Franco (candidato de Pedro Sánchez), Eusebio González Jabonero (candidato de Tomás Gómez) y Juan Lobato (se le desconocen padrinos).

Nada más conocer las cifras de avales válidos entregados: 595 Franco, 587 Jabonero y 528 Lobato (cada candidato entregó más, pero muchos cayeron por duplicidad) la percepción, compartida por muchos compañeros, que tuve es que hay poca participación y aún menos interés de la militancia madrileña. Que muchos de nosotros o no hemos avalado, o lo hemos hecho por compromiso, incluso firmando en varias candidaturas para no tener que enemistarte con compañeros o amigos.

Por tanto, y sin pensarlo mucho, mi recomendación fue que, los que estamos hartos de la mesa camilla que se reparte los sillones en Madrid desde el siglo pasado sumemos esfuerzos. Los candidatos que no quieren para Madrid lo que Pedro Sánchez representa para el PSOE nacional, aunaran fuerzas y nos permitieran a los militantes de Madrid volver a ser dueños del destino de nuestra federación. Los que no queremos que el PSOE-M se convierta en una mera sucursal de Ferraz haciendo seguidismo de cualquier propuesta nacional nos entendiéramos. Los que no queremos escuchar a nuestro Secretario General decir que Madrid es una nación porque el Secretario General Federal defienda una absurda plurinacionalidad de España compartiéramos proyectos. Los que deseamos elegir al candidato o candidata a liderar la lista por Madrid en las elecciones autonómicas de mayo de 2019 y no que se nos imponga, otra vez a Gabilondo, debemos unir fuerzas para sacudirnos la tutela federal.

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Inmediatamente se me acusó de querer una mesa camilla para acabar con otra, es decir, que proponer que Eusebio y Juan, que comparten muchos puntos programáticos según se ha visto en esta pre campaña, busquen una candidatura común, basada en ideas, en proyectos, en la manera de construir Madrid, lo consideran los defensores de Franco una mesa camilla. Siento decirles que no tienen ni idea de lo que ha sido la FSM, PSM o PSOE-M en los últimos 25 años.

Voy a daros 5 razones de peso por las que yo digo no a la candidatura de José Manuel Franco:

  1. JOSE MANUEL FRANCO
  2. RAFAEL SIMANCAS
  3. JOSÉ CARMELO CEPEDA
  4. MANUEL ROBLES
  5. PEDRO SÁNCHEZ

¿Qué tiene en común todos los nombres que aparecen en la lista anterior? Vaya por delante que alguno es amigo, le tengo cariño y he compartido con algunos de ellos batallas de militancia, y que todas las razones que voy a pasar a enumerar son hechos objetivos ocurridos en los últimos 25 años en el Partido Socialista de Madrid, antes FSM, ahora PSOE-M y que cualquiera puede comprobarlo con una simple consulta en Google.

Todos tienen en común que han estado sentados a las distintas mesas camillas que, desde que tengo uso de militancia, se han repartido el cortijo madrileño, un cortijo que no ha dejado de menguar elección tras elección hasta llegar a ser cuartos en unas generales, como lo fue Pedro en 2015, por detrás no solo del PP y de Podemos, sino también de Ciudadanos. Un cortijo madrileño que acumula deudas millonarias, que pierde militancia a la misma velocidad que votos y que necesita ser renovado desde los cimientos.

Algunos solo llevan dos o tres legislaturas, bien como diputados, bien como alcaldes o concejales, otros, los que peinan canas, acumulan hasta 7 estancias a gastos pagos en la casa común de los madrileños, la Asamblea de Madrid. Todos han formado parte de ejecutivas regionales del partido en Madrid, fuera el que fuera el Secretario General. Todos han estado en los Comités Federales del PSOE, donde hasta ahora, se decidían las políticas socialistas en España. ¿No me creéis, os parece que exagero? Iré nombre a nombre.

JOSÉ MANUEL FRANCO: Diputado en la Asamblea de Madrid en las Legislaturas IV, V, VI, VII, VIII, IX y X, la primera con Leguina, después con Simancas, a continuación, con Gómez, finalmente con Gabilondo. Estaba en la MESA CAMILLA DEL TAMALLAZO por la familia Guerrista o Acostista. En su presentación como precandidato ha dicho que quiere para el PSOE de Madrid lo que Sánchez está haciendo en el conjunto de España. Perdonadme si me espeluzna la idea de un partido de liderazgo omnipotente, con expulsiones del discrepante, con nulo control por parte de los órganos que el propio partido había creado para evitar abusos del Secretario General… Por mucho que simpatice con Franco, compañero de Agrupación con el que he compartido muchas vivencias, horas de conversación y alguna confidencia, no puedo querer para Madrid lo que no quería para España.

RAFAEL SIMANCAS: concejal del Ayuntamiento de Madrid desde 1995 al 2003, Diputado de la Asamblea de Madrid desde el 2003 al 2008, Senador de 2003 a 2008, Diputado nacional desde el 2008 y allí sigue. Secretario General del PSOE de Madrid desde 2000 al 2007, con tiempo para meter a los golfos de Tamayo y Sáez en la lista del 2003 y robarnos a los madrileños un gobierno de progreso que habíamos votado. Presidía la MESA CAMILLA DEL TAMALLAZO y siempre está entre los que deciden quién entra o sale de una lista, por supuesto, con su nombre el primero para la colocación. Insisto, disculpadme si no quiero más de esto para Madrid.

JOSE CARMELO CEPEDA: Diputado en la Asamblea de Madrid en las Legislaturas VI, VII, VIII, IX y X, ahora también Senador, siempre en las ejecutivas del Partido. Estaba en la MESA CAMILLA DEL TAMALLAZO. Último representante del Acostismo (que no Guerrismo) en Madrid, con apenas un puñado de votos en tres Agrupaciones de Madrid y con una poco justificada fama de experto en nuevas tecnologías y campañas electorales, hasta el punto de que ha dirigido las últimas en Madrid, sus victorias en ellas se cuentan rápido, ninguna. Estuvo contra Gómez en 2007, con Gómez en 2011, contra Gómez nuevamente, con Susana y ahora con Franco… No, no es lo que quiero para Madrid.

MANUEL ROBLES: alcalde de Fuenlabrada desde el 2002, omnipresente en cualquier negociación para cargo institucional u orgánico del PSOE madrileño, como antes lo estuvo su antecesor, por supuesto estaba en la MESA CAMILLA DEL TAMALLAZO y en cualquier otra mesa camilla, con Simancas, con Gómez, con Sara y ahora con Franco. No, no quiero esto para Madrid.

PEDRO SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN: concejal del Ayuntamiento de Madrid en 2004-2009, Diputado nacional en 2009 y en 2013. Decidió en 2015, siendo Secretario General del PSOE defenestrar a Tomás Gómez, Secretario General de los socialistas madrileños, elegido varias veces por la militancia y que había ayudado al propio Pedro a alcanzar su cargo en 2014. Esta destitución trae causa en que Gómez fue el causante de que Pedro no fuera en la lista 2011 en puesto de salida como diputado nacional lo que le valió tenerse que apuntar al paro, como bien cuenta él mismo. Desde entonces la federación no ha vuelto a levantar cabeza, las agrupaciones están vacías, la actividad del regional es casi nula y los resultados electorales paupérrimos, solo disimulados por el batacazo que se pegó el PP, lo que nos permitió, siempre necesitando a Podemos o sus confluencias, recuperar algún Ayuntamiento. Disculpadme si no quiero esto para Madrid, como no lo quería para España.

Con todo el respeto a las personas que están detrás de los cargos, con algunos, insisto, comparto o he compartido una amistad, esto sí que es una mesa camilla, compañeros y compañeras: un lugar donde se sientan un grupo de los nuestros, siempre hombres, siempre profesionales del PSOE, siempre con una lista de nombres que colocar entre los que se encuentra el suyo propio. Una mesa donde se reparte lo que va quedando del socialismo madrileño, cada día más exiguo, cada mes más raquítico, cada año más lejos de volver a ser una opción de gobierno elegida por los votantes de Madrid.

No son los únicos, claro que no, la mesa camilla tiene otros actores secundarios, algunos que entran un año y salen a la legislatura siguiente, otros que sueñan con llegar a ella y se quedan siempre en la antesala y otros que no son invitados a la gran mesa, pero que también acaban colocándose/colocando a alguno de los suyos. Si militas en Madrid, seguro que te vienen a la mente algunos nombres…

Y la militancia madrileña mientras, recogiendo avales, abriendo sedes, llenando actos, repartiendo propaganda por las calles, poniendo cañas y bocatas de panceta en las casetas, discutiendo con los amigos que dejaban de votarnos, partiéndose la cara cada proceso interno con compañeros muy queridos en nombre del líder o lideresa de turno, pagando cuotas ordinarias y extraordinarias para salvar el desastre económico de nuestra organización, manifestándose por la Sanidad o la Educación madrileñas, dejándose lo mejor de ellos mismos en este ingrato camino sin ser nunca escuchados por los que mandan. Ya es hora de que esta militancia sea la que tome las decisiones sobre quien quiere que le represente en las instituciones y no media docena en una mesa camilla.

HUÉRFANOS (2ª parte)

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HUÉRFANOS (2ª parte)

esta entrada viene de la anterior

Peleados, embarcados en sus aventuras personales o desaparecidos aquellos que habían liderado nuestros corazones en los últimos años, Tomás Gómez, Susana Díaz y Antonio Miguel Carmona, la disyuntiva que se nos presenta a muchísimos militantes de Madrid es ¿qué hacemos de cara al Congreso Regional de Madrid?

Ni que decir tiene que el hombre de Pedro Sánchez, José Manuel Franco, por muy simpático que me caiga y por mucho que haya compartido con él en mi agrupación, Chamartín y en el tiempo que fue hombre fuerte de Tomás Gómez, no puede ser considerada una opción ni para mí, ni para los que hemos sufrido la Secretaría General Federal del madrileño como un castigo. No creo que haga falta que explique que el proyecto personalista que encarna el uno y que dice querer para Madrid el otro, no es mi proyecto para el PSOE. No veo necesario remarcar que quien lleva 8 legislaturas como diputado madrileño, no puede encarnar renovación, empuje, un soplo de aire fresco que ayude a los socialistas madrileños a ser una opción de gobierno, otra vez.

Tampoco me sentiría cómoda apoyando la aventura unilateral de Tomás Gómez, que se ha gestado sin contar con la mayoría de los que siempre apostamos por él, los que le apoyamos y le llevamos hasta Callao, los que nos jugamos un expediente por ir a defenderle a Ferraz. Aventura que tiene más visos de buscar el acomodo de algunos de sus cercanos que de presentar un proyecto alternativo real al de Sánchez/Franco, en Madrid. De hecho, esta presentación extemporánea de candidato más parece un ajuste de cuentas con Carmona que una opción real. El tiempo lo dirá, pero no es mi intención apostar por encarnizar el anti sanchismo sin trasfondo político detrás o la mera y simple venganza, por muy deleznable que fuera el comportamiento de Sánchez con Gómez en el pasado.

Habiéndose borrado de la lista mi opción primera, mi apuesta pública, Antonio Miguel Carmona, con el que llevaba colaborando en la elaboración de una alternativa para Madrid los últimos dos años, sus razones tendrá que, respetándolas, no puedo compartirlas, había llegado a plantearme presentarme yo misma, pero pasaría lo mismo que con el candidato de Tomás. Mi apuesta se entendería como un desafío a Sánchez, algo para confrontar, para destruir, en lugar de lo que pretendería ser, hacer algo distinto a lo que nos ha llevado a perder elecciones en Madrid desde que tengo memoria.

Por tanto, descartada yo misma, junto con todos los anteriores, he dedicado unos días a leer lo que propone el compañero Juan Lobato, y como ya dije en Twitter hace unas semanas, me gusta la música y comparto gran parte de la letra. Me congratula también comprobar que algunos buenos amigos, cuyo criterio político respeto, han apostado por el ‎Sotorrealeño. Y me gusta que sea alguien con experiencia municipal, que sepa que las decisiones de un político afectan a la vida de gente real, gente que te puede parar por las calles de tu pueblo para reprocharte si te equivocas.

Quizás sea bueno que elijamos un Secretario General como Juan, que no haya sido parte activa del drama que hemos vivido en el socialismo madrileño durante los últimos años, alguien que no haya formado parte de ninguna familia, que no se haya sentado en ninguna mesa camilla, que no tenga muertos en el armario, que tenga más futuro que pasado. Una candidatura para construir proyecto, una campaña en positivo, con propuestas, con ideas, con debate ideológico y no la merienda de negros en que se han convertido los últimos procesos de primarias, tanto federales como de Madrid. Algo que también siente mi compañero y amigo, Perico Pan.

Quizás soy una optimista patológica pero creo que se presenta una oportunidad de hacer las cosas de otra manera en Madrid, en positivo, a favor y no a la contra. Que esta ventana que se abre, tras cerrarse las viejas puertas, puede conducirnos a lo que llevamos buscando tanto tiempo, gobernar Madrid para los madrileños y dejar de sentirnos huérfanos siendo artífices de nuestro destino y no meros seguidores de un líder todopoderoso que nos guíe en la oscuridad.

ME DUELE EL PSOE DE MADRID

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CARMONAME DUELE EL PSOE DE MADRID

A unos días de que se tengan que presentar, oficialmente, las pre candidaturas a la Secretaría General del PSOE de Madrid, voy a ver si soy capaz de explicaros cómo están las cosas por Madrid y, sobre todo, cómo hemos llegado a este punto donde nada es lo que parece a simple vista.

Todo empezó el 11 de febrero de 2015 cuando la dirección federal del PSOE, encabezada por Pedro Sánchez y como brazo ejecutor, su Secretario de Organización, César Luena, decidió declarar no apto a Tomás Gómez como cabeza de lista socialista a la Asamblea de Madrid. Un Tomás Gómez que era el Secretario General de los socialistas madrileños por elección de éstos, en varios Congresos y que era el elegido para disputar la Presidencia de la Comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre por la firma de avales de más de 7.000 militantes, la mitad de los que éramos afiliados en Madrid.

La federación madrileña fue disuelta, su líder apartado del cargo que le habíamos otorgado sus compañeros, toda su Ejecutiva defenestrada junto a él, disuelto también el Comité Regional que integrábamos unos 600 militantes madrileños y puesta la organización, previo cambio de cerraduras, en manos de un gestor, que no será ajeno a ninguno de vosotros, el ínclito Rafael Simancas.

Conviene recordar que ese día, servidora protestó por esta felonía contra Tomás Gómez en Ferraz, sede del PSOE en Madrid y lo denunció en una tertulia televisiva por la noche, puntos fundamentales que justificaron su expediente disciplinario y posterior expulsión del partido.

Conviene recordar también en esos días, a un frenético Antonio Miguel Carmona, poniendo las manos en el fuego por su amigo, por su Secretario Regional, y siendo objeto de burla en las redes sociales por ello, el tiempo le ha dado la razón porque Tomás Gómez no ha sido siquiera investigado por delito alguno.

En ese verano de 2015, a finales de julio se celebra un Congreso Regional Extraordinario en el que se enfrentan Sara Hernández, entonces candidata de Pedro Sánchez y Juan Segovia, al que apoyamos todos los que consideramos que el sanchismo en Madrid había cometido un atropello. La victoria de Sara, por la mínima, no fue aprovechada por Juan para convertirse en un grupo de oposición fuerte y quedamos diluidos en la nada hasta que Susana Díaz anuncia su candidatura a Secretaria General Federal.

Hago una salvedad, que me parece injusto omitir, de lo sucedido en esos meses entre el verano de 2015 y la primavera de 2017, la incesante labor de Antonio Miguel Carmona como aglutinante en Madrid de todos los críticos con las arbitrariedades federales, visitando Casas del Pueblo, fiestas populares, Asociaciones de Vecinos, Universidades, paellas, cocidos y lo que fuera menester.

En los meses posteriores a la defenestración de Gómez y antes de la celebración del Congreso Extraordinario de Madrid que gana Sara Hernández, hablé con quienes consideraba que tenían un ascendente moral o un liderazgo sobre las bases o como queráis llamarlos, Tomás Gómez, Maru Menéndez y Antonio Miguel Carmona, en ese momento, las tres patas del mismo taburete, la oposición a Pedro en Madrid. Mi conversación solo tuvo un fin, ofrecerles mi apoyo, solidaridad y ayuda, pero advertirles de que ya no lo haría más como infantería tuitera, en primera línea de golpes, sin ostentar ninguna responsabilidad, que si querían contar conmigo y todo lo que había ido construyendo con esfuerzo, tendría que ser desde el puente de mando, que en la sala de máquinas paleando carbón ya llevaba 5 largos años.

Esas conversaciones terminaron en nada y tan amigos, ellos siguieron liderando la resistencia en Madrid como consideraron oportuno y yo me dediqué a mis asuntos profesionales que tenía bastante abandonados por la frenética presencia activista que había estado llevando.

Llegamos así a esta primavera, con una Gestora en Ferraz, con el socialismo madrileño volviendo a la vida, una vez eliminado el puño de hierro federal que lo aplastaba y con la promesa de una victoria, casi segura, de Susana Díaz como Secretaria General del PSOE, que hacía que “los valientes” salieran de los agujeros donde habían estado esperando el advenimiento de tiempos mejores.

Como Susana, inteligentemente, no designó elegido alguno entre los líderes de Madrid, la recogida de avales se convirtió en una absurda competición entre los aspirantes a ser “el elegido”. Cada “familia” recogía avales por su cuenta y si podía, le birlaba alguno a la familia de al lado, para entregarlos como ofrenda a nuestra libertadora y así, ella, valorando el monto de poder de cada uno por el número de firmas entregadas, señalara con su dedo al futuro Secretario General de Madrid.

Así lo hicieron los tomasistas, con Maru Menéndez como representante ante Sevilla, lo hicimos (voy a incluirme en esta categoría porque así fue) los carmonistas, con el propio Antonio Miguel Carmona a la cabeza, lo hicieron los seguidores de Juan Segovia y, lo hizo algún extemporáneo como Cepeda, que, sin intención de liderar Madrid a futuro, si pretendía demostrar su cuota de influencia para garantizarse un lugar en el susanismo. De esta “lucha de avales” salió victorioso, sin ningún género de duda, Antonio Miguel Carmona, pero la “inesperada” derrota de Susana Díaz frente a Pedro Sánchez, hizo que este esfuerzo quedara en agua de borrajas.

Hago otro inciso para contaros mis infructuosos esfuerzos para que tanto Tomás como Carmona se sentaran en una mesa y, poniendo sus exigencias sobre la mesa, pactaran ir juntos, en la recogida de avales y en la presentación de una candidatura a la Secretaría General de Madrid, ya que después de elegido el líder federal, tocaba elegir a todos los líderes regionales. Aún hoy no consigo entender por qué, dos amigos, dos compañeros de fatigas que han sufrido el yugo de Luena o la bota de Simancas, no son capaces de entenderse, y de aquellos barros vienen estos lodos.

Nosotros, los tomasistas, los carmonistas, los que no estamos de acuerdo con el sometimiento del Partido en Madrid a Ferraz, deberíamos estar juntos en un proyecto común, uno que defendiera la unidad de España, sin considerar memeces como que Madrid pueda ser una nación en la España plurinacionalidad, uno que defienda a los trabajadores, como lo hicimos ayer en las Mareas Blancas, Verdes o Negras, donde nunca faltaron Tomás y Antonio. Uno que tenga claro que el PSOE es el único partido de gobierno en la izquierda y que Podemos no es un aliado, sino un adversario político que busca nuestra destrucción.

Hace unas semanas, José Manuel Franco, hoy hombre de Pedro en Madrid, ayer de Tomás, antes de ayer de Simancas y el día de antes de ayer de Leguina, anunció su candidatura a liderar el indómito socialismo madrileño. Frente a él, una Sara Hernández desfigurada tras apostar por Patxi López, pero que volverá al pedrismo en cuanto le den la oportunidad. Y, finalmente, un Juan Lobato, que fue el hombre de Juan Segovia antaño, que apostó por Patxi López pese a que parecía que lo haría por Susana Díaz y que pretende presentarse como algo nuevo y limpio de lastres del pasado, no cuela.

Desde entonces todas las miradas están puestas en Antonio Miguel Carmona, que demostró en la recogida de avales que era el que aglutinaba más apoyo en Madrid en torno a su persona, pero que, seguramente desanimado por el batacazo de Susana Díaz, no acaba de anunciar su candidatura.

A José Manuel Franco se unieron, inmediatamente, quienes tienen por norma estar con el que manda, Simancas, Cepeda, Robles… y se fueron uniendo, poco a poco, otros que, teniendo poder local, siendo alcaldes o alcaldesas de localidades madrileñas, no quieren perder su terruño, hasta Juan Segovia parece haber sucumbido a los encantos del gallego. Pero no nos engañemos, con Franco, han hablado o intentado hablar todos. La derrota de Susana ha asustado a los aspirantes y el carácter diplomático de Franco, hace propicia la mesa camilla, alguno dice que hay que pactar con Franco porque es más de nuestra cultura de partido…

El problema no es José Manuel Franco, le conozco bien, compartimos agrupación y 20 años de posicionamientos políticos, éramos de los llamados “guerristas” en Madrid. Es verdad que es un tío majo, muy dialogante, con mucha cultura de partido, de los de antes, de los que rivalizan en los procesos internos, pero no te convierten en su enemigo si discrepas. El problema es que el que tiene la última palabra es Pedro Sánchez, y a nadie se le escapa que Sánchez ni olvida ni perdona. De una mesa camilla con el representante de Sánchez en Madrid no saldrá vivo ningún tomasista, ni carmonista, por mucho que Franco, Gómez y Carmona pudieran entenderse y hasta quererse.

Lo lógico sería que Antonio Miguel Carmona se presentara, que para eso lleva trabajando desde el 2015, y que su amigo y compañero represaliado, Tomás Gómez le apoyara. Sin duda esto haría que hubiera una segunda vuelta (la Secretaria General de Madrid se va a decidir a 2 vueltas, a la que concurrirán los dos candidatos que más votos tengan en primera votación). En esa batalla definitiva, de concurrir juntos los que nos enfrentamos a Ferraz cuando demolió Madrid, se enfrentarían Franco y Carmona (si se decide a presentarse) y el voto pro Sánchez y anti Sánchez se polarizaría, con resultado incierto, algo que aterroriza a Ferraz.

Esta lógica se ha visto sacudida por dos artículos de opinión de Tomás Gómez en La Razón, donde dice que no se pueden presentar quienes han estado “sobre expuestos mediáticamente” (sic) o quienes llevan 15 años en primera línea del panorama político madrileño (sic). También anuncia una candidatura ilusionante que aglutinará a todos… algo de lo que no tienen/tenemos conocimiento ni alguno de sus más cercanos vecinos o quienes le hemos apoyado, siempre, SIEMPRE.

Hoy, 23 de agosto, a una semana de tener que presentar oficialmente candidatura en Madrid, los que dimos la batalla por Tomás frente a Trinidad Jiménez y el Gobierno de España, quienes volvimos a dar la batalla por Tomás, frente a Rubalcaba y Ferraz, quienes nos jugamos nuestra pertenencia al partido por gritar a los cuatro vientos que lo que Pedro le había hecho a Tomás era una injusticia, no sabemos qué piensa hacer aquel por el que hemos sangrando en el campo de batalla.

Confío en que, en los próximos días, Antonio Miguel Carmona se presentará, como nos prometió a quienes estamos con él desde hace dos años y que Tomás Gómez le apoyará, porque es lo que más le conviene a él mismo, a los suyos y a Madrid. Confío en que los militantes de Madrid recordarán a quienes hicieron oposición a un PP con mayoría absolutísima, trabajando de lunes a domingo, desde la mañana a la noche, sin ayuda del federal, con un bloqueo mediático feroz, pero inasequibles al desaliento. Confío en que aquellos a los que respetamos por su liderazgo natural en el Partido, hoy, ayer, mañana y siempre, descuelguen el teléfono y ayuden a acercar posturas. Confío.

UNA BRÚJULA, UN PLANO Y A DORA LA EXPLORADORA

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DORAEl retorno de Pedro Sánchez a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español trae causa en un anunciado y prometido, giro a la izquierda, o vuelta a la izquierda, de nuestro centenario Partido. Un giro reivindicado en los lemas de campaña “somos la izquierda” o “vuelve la izquierda”, del que es inevitable colegir que los anteriores dirigentes del PSOE, incluido el último Secretario General, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, eran o gobernaban, como si fueran de derechas… un despropósito.

Una vez finalizado el proceso de elección de la nueva dirección política del PSOE con la aclamación del retornado el pasado domingo en IFEMA, podemos atisbar la que se avecina atendiendo a las primeras declaraciones de los recién llegados a Ferraz. Si alguno de vosotros, queridos lectores, es propenso al mareo, recomiendo ingesta masiva de biodramina porque vienen curvas por lo que para no perdernos, será mejor que nos llevemos una brújula, un plano y a Dora la Exploradora.

Por ejemplo, el portavoz provisional del Grupo Parlamentario Socialista y ahora Secretario de Organización, el valenciano Abalos, en la defensa de la posición del PSOE frente a la Moción de Censura a Rajoy presentada por Podemos, hizo afirmaciones con las que me sentí plénamente identificada: “dejen de alimentar la expectativa de que nos jugamos que Rajoy salga. No ponga excusas. ¿Con qué mayoría parlamentaria gobierna usted? ¿No ve que es inviable? Es un acto fallido en origen y desde luego libérenos de la responsabilidad. No es verdad que por que nos abstengamos Rajoy siga. Porque la verdad a veces abstenerse no es tan grave”.

Reconocía Abalos, y por ende Pedro Sánchez del que es portavoz, que no hay una mayoría alternativa de progreso en el Congreso de los Diputados, que la derecha suma más que la izquierda porque no se puede considerar izquierda a la derecha corrupta catalana, ni a los independentistas catalanes a los que el resto de España le importamos una higa, ni mucho menos Bildu.

Reconocía Abalos que abstenerse no significa apoyar, que puede ser una opción técnica buena para el propio partido, o para España, o para la mayoría de los españoles

Por ejemplo, la flamante presidenta del PSOE, Cristina Narbona, anda diciendo que los socialistas no vamos a apoyar el CETA (el tratado de comercio entre Canadá y la Unión Europea), que apoyamos una suerte de nueva socialdemocracia. Preguntada a una de las personas que más sabe de PSOE y de Europa si no apoyar el CETA es socialdemocracia, su respuesta me ha aliviado y preocupado a partes iguales “no, es estúpido, proteccionista y reaccionario”. Lo que yo pensaba, pero da una pista de en manos de quién hemos dejado nuestro querido Partido.

Lo delirante es que ayer mismo, el portavoz del PSOE en la Comisión de Exteriores del Congreso, Ignacio Sánchez-Amor, dejó claro que la posición socialista de apoyo al CETA, no ha variado. Hubo de hacerlo ante las exigencias de Podemos de que el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, que piensa que “el capitalismo neoliberal actual es descarnado y socialmente insostenible y un adversario principal”, deje de apoyar este acuerdo.

Por ejemplo, se han dedicado horas de mítines, entrevistas y tweets varios a asegurar que los vencedores serían generosos, que habría integración, que no se depurarían a los adversarios/enemigos y que todo el mundo es necesario en el nuevo PSOE pero, la realidad dista mucho de parecerse a ese saco de buenas intenciones, ningún susanista en la Ejecutiva Federal pese a que recibió el apoyo del 40% de la militancia, ningún líder territorial en la toma de decisiones de un Partido que, se supone defiende una España federal, ningún referente de los últimos años del PSOE en el Comité Federal, antes máximo órgano de toma de decisiones del socialismo español entre congresos, hoy mera clac del amado líder.

Se ha configurado un PSOE en el que la toma de decisiones se circunscribe a Pedro Sánchez y algunos de sus allegados, sin una Ejecutiva Federal que sirva de contrapeso, sin poder territorial que atempere las decisiones centralistas de Ferraz, sin un Comité Federal que debata y vote serena y razonadamente lo que es mejor para el conjunto y no solo para el inquilino de la quinta de Ferraz. Algunos podrían afirmar, y no se equivocarían, que eso es caudillismo, o cesarismo.

Y finalmente, tras 9 meses explicando que la malvada Gestora le dio el poder al PP, pero que el advenimiento de Sánchez devolvería el poder al pueblo y a un socialista a la Moncloa nos encontramos con la dura realidad, el PP, con sus socios del resto de la derecha: Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y, cuando lo necesita, el partido antes llamado Convergencia i Unió, tiene apoyos suficientes para pasar la legislatura, aprobar presupuestos y, en cuanto se huela que alguien amenace con una verdadera Moción de Censura, disolverá las Cortes y en las nuevas elecciones, que cada palo aguante a su vela.

Pero, en un nuevo giro de los acontecimientos, no sufráis, los que hayáis conseguido llegar hasta aquí sin marearos, porque Pedro va a llamar por teléfono a Pablo y a Albert para conformar una alianza chachi piruli que nos libre del maligno barbudo, le haga Presidente de un Gobierno entre morados, rojos y azules y los unicornios rosas campen a sus anchas por nuestras soleadas ciudades alfombradas de pétalos de flores mientras cientos de tambores y trompetas tocan música celestial… si le cogen el teléfono, eso sí.

 

UN NUEVO ¿COMIENZO?

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Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí a poner negro sobre blanco mis pensamientos. En parte porque estaba bastante liada, en parte porque con debatir en tertulias y discutir por las redes sociales ya saciaba mis ansias de confrontar, en parte porque no me apetecía, que todo hay que reconocerlo si se pretende que la escritura resulte terapéutica.

Anoche y contra ¿todo pronóstico?, no estoy segura de esto, pero sí contra mi preferencia política, Sánchez ganó las primarias (más bien la elección directa por la militancia) para volver a ser el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español. La victoria fue rotunda e incontestable, no andaré aquí especulando con algo que es claro y meridiano, Susana Díaz solo ganó en Andalucía y la diferencia no fue suficiente para ganar, fin.

No hay duda de que el relato de que Sánchez fue una víctima de los malvados (y fachas) barones, que no querían dejarle encabezar un gobierno de progreso que nos evitara tener que soportar al corrupto PP cuatro años más, es mucho más fácil de asumir para un electorado de izquierdas harto de perder elecciones que la realidad de que tras dos elecciones en 6 meses el PSOE de Sánchez había cosechado dos derrotas históricas bajando a 89 y 84 diputados consecutivamente, alejándonos de la posibilidad, ya no de gobernar, sino de incidir siquiera mínimamente en el Gobierno.

No hay duda de que dejar a un candidato hacer campaña durante 6 meses atacando a todos los compañeros, líderes regionales y presidentes de sus Comunidades Autónomas que no le apoyaron, acusándoles de estar al servicio de la derecha, sin rebatir esta falacia, con argumentos y con hechos, incluidos expedientes disciplinarios por insultos graves del candidato y de su equipo de campaña, en lugar de pacificar las cosas ha conseguido dar impunidad a un bando, la sensación de que se podía hacer de todo, y se ha hecho, para divertimento de los que disfrutan con el sufrimiento del PSOE.

Pero todo esto es llorar sobre la leche derramada ¿y si se hubiera hecho el Congreso en febrero? ¿y si se hubiera obligado a dimitir a Sánchez el 20 de diciembre cuando se la pegó la primera vez y presumió de haber hecho historia? ¿y si se hubiera cerrado el censo el día que se conformó la Gestora y así no habría habido desembarco de gente que solo venía en busca de venganza? ¿Y sí…?

El hecho es que hoy, Sánchez es el ganador y que el 39 Congreso Federal Ordinario del PSOE, le ratificará como Secretario General, otra vez, en tres semanas. Habrá antes  congresillos, elección de delegados, enmiendas a la Ponencia Marco… pero nada cambia el hecho de que volverá a ser el líder del PSOE aquel que nos ha traído hasta aquí y a mí, me aterra, para qué os voy a mentir.

Hoy, algún analista político me aseguraba que esto podía ser una oportunidad para el PSOE, que si Pedro era generoso y trataba de unificar al PSOE, si salía en defensa de Susana porque así se defiende el poder en Andalucía sin el que será imposible llegar a la Moncloa, si era generoso en la victoria, el PSOE podría crecer a costa de Podemos y de un PP acosado por los procesos judiciales por su más que probada corrupción.

Al mismo tiempo, una de las sanchistas que suenan para ser la Portavoz del PSOE en el Congreso exigía a los líderes regionales que pidieran perdón por haber optado por otra candidata en un proceso democrático interno, dejando muy claro que esto de la generosidad, la integración y el PSOE unido es solo para la foto y el titular periodístico. Y que el nuevo comienzo es más bien una continuación de la sesión anterior de liderazgo de Sánchez.

En mí caso, como sigo suspendida de militancia hasta el 29 de junio y no tengo relación laboral con el PSOE, no notaré cambio alguno en mi situación hasta el día 30 que vuelva a ser militante con plenos derechos y para eso falta mes y pico, que en política es una eternidad, ya veremos qué pasa. Quitando los ataques, insultos, amenazas y sugerencias de que me vaya a … <—póngase aquí su fórmula de mandar a uno a escardar cebollinos que más le plazca, no he notado que haya comenzado nada, salvo, tal vez, que ha vuelto el abrazo del oso de Podemos, quizás al olor de la sangre fresca.