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Y SI… UNA DE POLÍTICA FICCIÓN A CUENTA DE ENCUESTAS Y PACTOS.

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Encuesta del ABC (de los que más cerca estuvo el 20D) publicada por @ElElectoral

Y SI… UNA DE POLÍTICA FICCIÓN A CUENTA DE ENCUESTAS Y PACTOS.

¿Y SI Rajoy y Rivera, ayudados por alguno más llegan a la mayoría absoluta?

Este es uno de los escenarios electorales más probable, si atendemos a las encuestas que más se acercaron a los resultados electorales el pasado diciembre. Vaticinan que el Partido Popular mejore sus resultados, no tanto en votos, pero sí en escaños (fundamentalmente debido a la abstención de la izquierda) y que Ciudadanos se mantenga o incluso arañe dos o tres diputados más, por lo que ambos, con la colaboración de nacionalistas de derechas, como el PNV, podrían formar gobierno.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario, seamos segundos o terceros? Votar que NO a la derecha, a las dos derechas la vieja y la nueva y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI Podemos tiene más votos pero menos escaños que el PSOE?

Si el voto de Izquierda Unida se mantiene para Podemos, al menos en un cincuenta por ciento y Podemos sufre un ligero desgaste, por tantas tonterías durante esta breve legislatura de circo sin pan, nos encontraríamos con que Unidos Podemos pueda tener seis millones de votos, frente a los cinco y medio del PSOE y aún así, tener menos escaños porque su voto se concentra en las grandes capitales donde los escaños a repartir son los que son y puede haber uno o dos en juego, nada más.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario, de ser segundos por los pelos y muy lejos del PP? Votar que NO a populares y populistas y quedarnos en la oposición, renovando el partido de arriba abajo.

¿Y SI el PSOE consigue mantener la segunda posición también en votos pero lejos del PP y de poder gobernar?

Podría ser, aunque casi ninguna encuesta lo contempla, que mucho antiguo votante del PSOE, que nos castigó en diciembre, desencantado de Podemos, vuelva a su voto clásico. Es difícil, porque no les hemos dado demasiadas razones para volver, pero los socialistas gozamos de un intangible en la memoria colectiva que puede conseguirlo.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario de quedar segundos en votos y escaños pero igualmente lejísimos del PP? Votar NO al PP, irnos a la oposición y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI Podemos gana al PSOE en votos y escaños?

Podría darse el caso de que la suma de Podemos con Izquierda Unida no reste, como creo yo, sino que realmente sume y que eso les permita acceder a escaños en pequeñas circunscripciones donde por separado no tenían opciones y así queden por delante del PSOE, lo dudo, pero podría ser.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas en ese escenario terrorífico? Si el Partido Socialista Obrero Español deja de ser la fuerza hegemónica de la izquierda española, todos los que hayan tenido responsabilidad alguna, por activa o por pasiva en esa catástrofe, deben dimitir, abandonar la vida política y dejar que el resto renovemos el partido de arriba abajo. Nuestros representantes en el Congreso de los Diputados, deben votar NO a populistas y populares y pasar frío en la oposición.

¿Y SI todo queda más o menos igual que el 20 de diciembre?

No es descabellado pensar que puede que los españoles estemos un poco hasta las gónadas de que nuestros representantes políticos nos tomen el pelo y mercadeen con nuestros votos y decidamos volver a votar lo mismo que en diciembre, ya que nuestras ideas políticas no son de quita y pon y es de la clase política la responsabilidad de administrar sabiamente lo que deciden las urnas.

Es decir, si la suma de derechas no llega, pero la de izquierdas tampoco y son necesarios los secesionistas para formar gobierno.

¿Qué deberíamos hacer los socialistas, que es lo que deberíamos haber hecho en diciembre? Admitir que con 89 diputados no se puede gobernar, dimitir y asumir responsabilidades políticas, las que las tienen, votar NO a populares y populistas y renovar el partido de arriba abajo.

¿Y SI esto supone que haya unas terceras elecciones? No será nuestra la responsabilidad, como parece que no es de Rajoy el no haber querido intentar formar gobierno, ni de Iglesias el haber votado no a un candidato socialista un coalición con los populares. Los votantes dan y quitan razones y a nosotros, nos las han quitado.

No, no hay un ¿Y si el PSOE gana las elecciones? porque no hay nada ni nadie, ni una encuesta, ni interna ni externa, ni real ni inventada, que contemple esa opción. Esto es de lo único que debería estar hablando nuestro candidato y secretario general, Pedro Sánchez, de por qué, el partido que más y mejor ha gobernado este país, no tiene ni la más remota posibilidad de ganar unas elecciones. Todo lo demás… teatro, puro teatro.

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SOBRE EL PACTO PODEMOS-IZQUIERDA UNIDA

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FOTO GTRES: Politicians Pablo Iglesias and Alberto Garzón reach a preliminary electoral agreement in Madrid on Monday 9, May 2016

¿POR QUÉ AHORA? Esta es una buena pregunta ¿por qué ahora el pacto entre Izquierda Unida y Podemos y no antes del 20 de diciembre? Algunos dicen que es porque Izquierda Unidad tiene menos dinero que uno que se está bañando y no podía afrontar los gastos de una nueva campaña electoral, pero eso ya era así en otoño pasado. Las sedes embargadas y las deudas impagadas de IU vienen de lejos, por lo que algo más debe haber pasado y yo lo tengo claro.

Lo que ha hecho posible este pacto con los que ayer eran cenizos, tristes, agoreros, pitufos gruñones, es el inmenso desgaste de Podemos desde el 20 de diciembre hasta hoy. Nadie que conozca al votante de izquierdas, y no olvidemos que millón y medio de los que han votado a Podemos en las últimas elecciones lo hicieron al PSOE en las anteriores puede pensar que todo lo que voy a enumerar a continuación, sale gratis:

Pablo Iglesias repartiendo ministerios y exigiendo la vicepresidencia plenipotenciaria;

Carolina Bescansa montando un numerito con su bebé en la constitución del Congreso estando la niñera que la acompaña 24 horas al día, sentada fuera;

las confluencias quedándose sin grupo propio porque lo prohíbe el Reglamento pese a que se lo había prometido Podemos en los acuerdos firmados para concurrir juntos a las elecciones;

Podemos fuera de la Mesa del Congreso porque no conocen el Reglamento;

Podemos montando un pollo porque les toca sentarse en el gallinero y como no tienen nadie en la Mesa del Congreso porque no conocen el reglamento no han podido negociar cómo repartir los asientos;

Pablo Iglesias purgando a los errejonistas;

Errejón mudo dos semanas;

ejecutivas regionales enteras de podemos dimitiendo y huyendo por el totalitarismo del líder supremo;

Podemos sentándose a negociar y levantándose en minutos con cualquier excusa…

¿QUIEN GANA CON ESTE PACTO? Esta también es una buena pregunta porque a priori, a corto, todos ganan. Gana Garzón que se quita de encima a toda la vieja guardia de IU que no quería confluir y que pretendía defender la esencia de una organización con proyecto propio y gana Pablo Iglesias que se vuelve a presentar ante los suyos como el gran líder hacedor de frentes populares de izquierda auténtica ideal de la muerte y anti malvados socialistas vendidos al capital.

Gana Izquierda Unida, que como ya he dicho antes, no tiene presupuesto ni capacidad de endeudamiento para hacer frente a una, siempre costosa, campaña electoral, por austera que pretenda hacerse esta. Y gana también Podemos que se encuentra con una organización con buena implantación territorial, solo en Andalucía, Izquierda Unida debe tener 15 o 20 sedes, lo que les permite hacer campaña apegados a algo sólido.

¿Pero, ganan los votantes de una y otra formación? No hablo de militantes porque gente apuntada por internet, no es militancia y, por tanto, Podemos, carece de la misma. Yo creo que no, no ganan los votantes de Podemos que se habían tragado el cuento de no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo frente a los de arriba, estamos por encima de sesgos ideológicos y ahora se encuentran unidos del bracete de los comunistas más comunistas de Europa. Y no ganan los votantes de Izquierda Unida que han sido maltratados, descalificados y humillados por los líderes de Podemos cuando creían que no les necesitaban, y ahora se encuentran en la encrucijada de tener que votar a aquel que los despreciaba si quieren votar a los suyos, mal negocio.

Y gana el PP, que estos siempre ganan, porque hará una campaña electoral del miedo, advirtiendo a los españoles de que vienen los malvados comunistas, bolivarianos, bolcheviques, proetarras y come niños de Podemos/IU todos juntos, ninguneando al PSOE, que es su auténtico rival.

Y finalmente ¿la suma Podemos más Izquierda Unida suma o resta? Yo creo que resta, resta del lado más moderado, más clase media, más desideologizado que no quiere votar comunismo, mucho menos “Anguitisimo” y resta del lado más comprometido y valiente de IU que lleva décadas resistiendo para ver como hoy, se malbaratan sus principios y valores, por 8 escaños y un puñado de euros.

¿COMO NOS AFECTA AL PSOE? Quitando la enorme conmoción en la fuerza de estas primeras horas de pacto Izquierda Unida – Podemos y el coñazo insufrible que están dando en las redes sociales, unicornios rosas mediante, unos y otros, lo cierto y verdad es que al Partido Socialista Obrero Español esto no debería afectarle demasiado.

Sí, habéis leído bien, esta gente ni nos pone ni nos quita votantes, ni juntos, ni separados, lo hacemos nosotros solitos, o, mejor dicho, nuestros líderes, con sus propuestas, con su campaña electoral, con sus comportamientos pasados, presentes y futuros y no los adversarios/enemigos a los que nos enfrentemos.

Que el PSOE está en una profunda crisis no lo digo yo, lo dicen, alto y claro, los resultados electorales. Desde el año 2008 hasta hoy hemos perdido prácticamente 6 millones de votos, seis millones, repito en letra por si con el número no ha quedado claro. ¡Qué curioso! Casi los mismos votantes que hoy tiene Podemos, que vendió el cuento de no somos de izquierdas ni de derechas para ser el partido atrapa todo que fuimos el PSOE años atrás, pero esa es otra historia, que ya la habrán contado muchos en otros lugares.

¿COMO AFRONTAR LA CAMPAÑA ELECTORAL? Aquí está la madre del cordero, o como diría un político al uso, me alegro de que me hagan esta pregunta. Si Pedro Sánchez se va a pasar la campaña diciendo que Rajoy es el mal y que el PSOE es el bien, que hay que pactar con Ciudadanos, falangito para los amigos, porque si no gobierna el PP y que Podemos solo quiere hacer la pinza como Anguita a Felipe, apaga y vámonos. Todavía somos capaz de perder otro millón de votantes.

Si Pedro Sánchez recuerda que es el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, partido artífice de la Transición y del periodo de paz y prosperidad más largo que ha tenido España, implementadores del Estado del Bienestar en este nuestro país dando a la Educación Pública, la Sanidad Pública y a los Servicios Sociales, el papel corrector de injusticias sociales, repartidor de riqueza y creador de oportunidades que hasta hace unos años tenía.

Si Pedro Sánchez es capaz de poner de manifiesto que, obligado por las circunstancias o por su naturaleza de hombre de Estado, lo mismo me da, ha sido el único que ha querido realmente formar un gobierno alternativo al del PP durante estos meses de mini legislatura. Que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos, una fuerza de centro derecha, pero con ganas de regenerar el podrido cesto de la política española y que, de haber querido su líder, podría haber integrado a Podemos en un período de reformas vitales, empezando por la Ley Electoral, siguiendo por la Ley de Educación, pasando por las Leyes Laborales, las que censuran derechos individuales, configurando un buen sistema de financiación autonómica que alivie tensiones en los territorios… tantas cosas que nada tienen que ver con la Televisión o el CNI.

EL PORQUÉ DE MIS PREVISIONES PARA EL 26J He hecho públicas, en varias redes sociales, mis impresiones sobre cuál será el resultado electoral el último domingo de junio, que paso a reproducir aquí para luego poderlas justificar, aunque del texto anterior ya se coligen algunas razones.

  • PP 130
  • PSOE 85
  • Ps/IU/confluencias? Si consigue realmente todas las confluencias, que tengo mis dudas, andará por los 67 diputados, que se quedarán en 57 si se le caen los gallegos, catalanes y valencianos, o parte de ellos.
  • Cs 46

Creo que el PP perderá votos, pero como la participación va a caer y mucho, el reparto de votos por circunscripción les beneficia, pese a que la unión de Podemos más IU pudiera robarles algún resto en alguna provincia.

Creo que el PSOE andará cerca de los 89 de ahora porque tenemos poco sitio donde perder ya. Menos de lo que hemos sacado en grandes provincias como Madrid o Barcelona, será difícil que saquemos, por lo que perderemos un diputado aquí y otro allá, aunque perdamos votos.

Creo que Podemos y su conversión a casta en cuanto han tocado las instituciones, estaba sufriendo un desgaste terrible, ese que deviene de prometer el cielo y no conseguir ni pisar el suelo, que se podía traducir en un millón menos de votos y eso no se lo va a aportar IU, como mucho medio millón. Sobre las confluencias, a las que atrajeron a su organización con mentiras, como la promesa de grupo propio, portavoz propio, tiempo de intervención y jugosa subvención a cargo de todos los españoles, tengo mis dudas de que quieran repetir.

Creo, finalmente, que Ciudadanos rentabilizará ser la derecha moderada para mantener los votos que venían de los cansados de la corrupción del PP, pero también podrán sujetar a los más centristas con su acercamiento al PSOE y a todos esos españoles que quieren que los políticos se pongan de acuerdo, haya un gobierno y se arreglen las cosas, sin circos. No olvidemos que en este país se ganan las elecciones por el centro, por los menos radicalizados en sus concepciones políticas y que durante décadas ha habido dos o tres millones de ciudadanos que lo mismo votaban PSOE que lo hacían PP, en función de comportamientos y resultados.

¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

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alcazar

Todos, incluido el más optimista entre los biempensantes líderes nacionales, Pedro Sánchez, han reconocido públicamente que vamos a unas nuevas elecciones el 26 de junio, ante la imposibilidad, de unos y otros, para formar gobierno. Todos y cada uno de los líderes de cada formación política creen que el culpable ha sido otro y, por tanto, tienen la firme intención de volver a presentarse como cabezas de cartel electoral. Todos y cada uno de los ciudadanos españoles creemos que la culpa no es de uno solo, algunos incluso pensamos que todos tiene su cuota parte de culpa y que, por tanto, no deberían repetir ninguno de ellos ¿y ahora quién le pone el cascabel al gato?

Para este viaje, el de la repetición de elecciones obligada por la aritmética electoral y las líneas rojas de unos y otros, no hacían falta alforjas. Algunas iluminadas, como servidora, ya lo vaticinamos en este mismo blog, allá por el mes de diciembre, justo al día siguiente de la debacle electoral del PSOE y lo hemos defendido aquí, en las redes sociales, en las tertulias políticas, en los bares con los amigos, en las comidas familiares y donde se nos haya querido escuchar durante todos estos meses. Y os aseguro que no ha sido fácil mantenerse en esta posición de coherencia frente a los ataques de propios y extraños.

Todos me habréis escuchado decir que se repetirían las elecciones porque los que quieren, no pueden y los que pueden, no quieren. Cada uno interpretaba mis palabras según sus propias filias y fobias, pero lo único que yo estaba diciendo con ellas es que el que quería, Pedro Sánchez, no podía, porque solo disponía de 89 tristes diputados y dos líneas rojas inamovibles: la negativa del Comité Federal del PSOE, a pactar con el PP y la imposibilidad de aceptar el voto, por acción o por omisión de los secesionistas catalanes.

Decía también con ello, que el que podía, que era Pablo Iglesias, no quería, porque la estrategia de Podemos ha sido desde su nacimiento adelantar a los socialistas como fuerza hegemónica de la izquierda en España. No es tan importante desalojar al corrupto Partido Popular de las instituciones cuanto antes, como dar la puntilla definitiva a un PSOE en manos de un líder carente de liderazgo. Saben en la formación morada que viven presos de sus confluencias y que éstas exigen y exigirán siempre el derecho a la autodeterminación de sus territorios y que esto es algo que el PSOE, gran artífice de esta España de las autonomías que nos ha permitido convivir en paz y con razonable prosperidad durante décadas, jamás entregará como contrapartida a que uno de los nuestros duerma en la Moncloa.

No quisiera dejar de escribir unas cuantas líneas sobre el papel de Ciudadanos, que, ofreciéndose a sostener del brazo a Pedro Sánchez durante estos meses de enloquecida huida hacia adelante del socialista, ha lograda pasar de la irrelevancia de sus 40 diputados al primer plano de micrófonos y focos. Mucho me temo que eso le cueste varios cientos de miles de votos en las urnas, pese a que las encuestas de parte afirmen todo lo contrario, de votantes de derechas que estaban convencidos de que Ciudadanos pactaría con su aliado natural en la derecha, el PP, pero eso es algo que me importa bien poco, la verdad.

Para el PSOE, este abrazo a Ciudadanos ha supuesto un trágala que se le ha hecho bola a la mitad de la militancia y seguramente de la base electoral, más socialista, más de izquierdas, más convencida de que los de naranja son una versión corregida y aumentada de los populares. Y ha complicado seriamente la nueva campaña de cara al 26 de junio, desdibujando la clara línea que teníamos que haber marcado entre nuestros postulados, socialistas, progresistas, de izquierdas y los de naranjas y azules, dejando un espacio a la izquierda que intentará ser colmatado por los habilísimos podemitas.

Como ya lo dije hace meses y no he dejado de repetirlo, vuelvo al quid de esta cuestión, ¿quién le pone el cascabel al gato? Pedro Sánchez fracasó el 20 de diciembre cosechando el peor resultado de la historia del PSOE desde el advenimiento de la democracia, fracasó como cabeza de lista, resultando cuarto en su circunscripción, Madrid, por detrás de Rajoy, Iglesias y Rivera, fracasó dos veces en su intento de ser investido como Presidente al amparo del gilipacto con Ciudadanos y ha vuelto a fracasar tratando de convencer a Podemos de que le deje seguir vivo unas semanas más. No es posible que una organización centenaria como la nuestra le permita volver a presentarse para cosechar una derrota aún mayor que la del 20 de diciembre como auguran todas las encuestas, las publicadas y las que manejan internamente los partidos.

Necesitamos concurrir a las elecciones con un nuevo liderazgo socialista, con unas listas sin nombres que nos hagan avergonzarnos de serlo, con equipos de trabajo de contrastada eficacia en esto de ganar y con el PSOE trabajando como un solo hombre, como una sola mujer, no para que no nos adelanten los de Podemos, sino para ser la primera fuerza política en España Para ser los más votados, como ya lo fuimos con Felipe González y con José Luis Rodríguez Zapatero o como lo somos en algunas Comunidades Autónomas con Susana Díaz y Guillermo Fernández Vara. Yo quiero ganar ¿y vosotros?

A SUS SEÑORIAS SE LES VEN LAS COSTURAS

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SAINETE. ACTO FINAL ¿O NO?

señoriasImagen de Publico.es

Estamos asistiendo en estos últimos días a lo que puede ser el final del sainete político nacional, fundamentalmente porque se acaban los plazos para presentar un Gobierno que pueda ser investido con mayoría suficiente, no ya para gobernar, sino para pasar el trámite parlamentario y que Pedro y su señora duerman en Moncloa, que es para lo que llevamos remando semanas.

El problema sigue siendo el mismo que era la noche del 20 de diciembre, la maldita aritmética parlamentaria, que ya entonces dejaba claro que no existía esa mayoría de izquierdas que Pedro se fue a buscar a Portugal, pero tampoco una de derechas que hubiera unido en santo pacto a Mariano y Albert. Esta situación compleja hacía necesaria la presencia de políticos con altura de miras, de hombres de Estado más preocupados por el bienestar de los ciudadanos que por su propio estatus, pero de esto, andamos escasos a día de hoy.

A sus Señorías, a todos y cada uno de los líderes de los grupos políticos parlamentarios, se les ven las costuras. No ha habido ni uno solo que haya salido de una manera honesta y valiente a explicarle a sus votantes la realidad que depararon las urnas:

Ni el Partido Popular que se ha escudado en que ellos ganaron las elecciones para no dar cuenta a su electorado de por qué han perdido varios millones de votos y cerca de un tercio de sus escaños, pese a “haber sacado a España de la crisis”, gurteles, Bárcenas, púnicas y calorets, aparte.

Ni el Partido Socialista, que, acuciado por la imperiosa necesidad de su actual dirección federal de seguir vivos a toda costa, celebraron la noche de las elecciones su “histórico resultado”, el peor desde el advenimiento de la democracia, con 89 tristes diputados y sin suelo a la vista, y que, en una treta de trileros que juzgará la historia, le colaron la bola al rey de que podrían formar Gobierno sin tener un solo socio apalabrado.

Ni Podemos, que no puede reconocer que Pablo Iglesias es preso de sus confluencias, de los acuerdos con los que llegó con catalanes, gallegos o valencianos y que son incompatibles con la Constitución, con las leyes y con el sentir mayoritario de la Cámara, lo que le imposibilita para formar gobierno de progreso con los socialistas, ni, aunque los números dieran, que ya os he dicho antes que no dan.

Ni Ciudadanos, que se ha encontrado con el regalo que le ha hecho Pedro de un gilipacto que los ha disparado al estrellato con sus 40 diputados y su cuarto puesto en las urnas, pasando de ser irrelevantes a ser el perejil de todas las salsas socialistas, que no puede explicar a sus votantes que con el PSOE tiene muy poco en común, que su programa es calcadito al del PP y que con ellos vivirían mucho más cómodos si no fuera porque el rey se dejó camelar por Pedro y porque Rajoy es tóxico mientras esté al frente del PP.

Ni Izquierda Unida, cuyo líder, Alberto Garzón está entregado a la causa de Podemos y pronto seguirá los pasos de Tania, no punto, no entraré en Podemos y hará desaparecer una organización que ha tenido mucho que decir en estos años de democracia española. Descanse en Paz.

Y así, los españolitos de a pie, los que sufrimos la intemerata para llegar a fin de mes, los que vemos nuestras condiciones laborales menguar al mismo ritmo que nuestros salarios, el que tiene la suerte de tener uno; los que peleamos para pagar una hipoteca o un alquiler y la creciente universidad de nuestros hijos, y esperamos semanas para cualquier pequeña prueba médica, y esperamos horas en las urgencias, y perdemos la vida esperando en la oficina del paro, y no conseguimos que atiendan a nuestros dependientes o a nuestros mayores como merecen y como les reconoce la Ley… llevamos perdidos más de 100 días en este sainete que mantiene al gobierno del PP en funciones, sin posibilidad de control parlamentario, sin permitirnos aprovechar su debilidad en la Cámara para imponerle entre todos reformas imprescindibles y sin que nadie se enfrente a Europa y su voracidad recortadora.

Dicen que andamos en el tiempo del relato, que lo importante será mostrar ante los votantes quiénes son los responsables de que no se hayan logrado pactos, fijar con claridad quiénes son los culpables de que se repitan las elecciones, pero la impresión que tenemos muchos es que los votantes van a tener difícil encontrar algún inocente entre tanto responsable, por acción o por omisión, de que hoy estemos como el 21 de diciembre de 2015.

MILITANTES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

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En vista de los acontecimientos que se vienen desarrollando desde el 20 de diciembre, creo que la frase que mejor define mi estado de ánimo y el de muchos de mis compañeros es que los militantes del PSOE vivimos al borde de un ataque de nervios esperando qué nuevo giro nos deparará el futuro.

La noche de las elecciones, tras perder más de dos millones de votos y 20 diputados, sobre el ya catastrófico resultado obtenido por Rubalcaba en 2011, la dirección federal del PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, apareció en la sede de Ferraz eufórica, señalando que habían hecho historia (sic) A algunos, aquello ya nos hizo temer que lo peor estaba por llegar y el tiempo nos está dando la razón.

Desde esa misma noche, Pedro Sánchez dejó claro que lejos de asumir responsabilidades en el nefasto resultado, su intención era formar Gobierno con los 90 diputados del PSOE y su primera opción fue lo que él mismo denominó un pacto de progreso con Podemos, Izquierda Unida y poco más. Para ello viajó a Portugal, escenificando que en España era posible una solución a la lusa, con un gran pacto de fuerzas de izquierdas, desoyendo las voces que desde el Partido le advertían de lo arriesgado de asociarse con Podemos, que a su vez andaban presos de sus confluencias, algunas de ellas independentistas.

Tampoco parecía detenerle el delicado asunto de que ese Gobierno de progreso debía contar, necesariamente con la ayuda, por acción o por omisión, de los independentistas catalanes, que unos meses antes habían iniciado un proceso ilegal, inconstitucional e inmoral, de secesión del resto de España y en esa línea se cedieron Senadores a los catalanes para que ambos tuvieran grupo propio, con su subvención y su tiempo de intervención, pese a la clara línea roja fijada por el Comité Federal a ese respecto.

Después, la torpeza inconmensurable de Rajoy al rechazar el encargo del Rey de intentar formar gobierno, situó al socialista en una posición envidiable en el centro del tablero, que parecía estaba aprovechando bien, no solo a su favor, sino al de toda la organización. Comenzó a negociar con Podemos, con Ciudadanos, con otras fuerzas como Compromís, IU, los canarios… dando una imagen de hombre de Estado capaz de alcanzar consensos, aprovechando cada minuto de foco mediático hasta que, para disimular que la mayoría del Comité Federal le impuso celebrar el Congreso Ordinario en mayo, en lugar de tras el verano, como pretendía su lugarteniente Luena, se descolgó con una consulta no vinculante a la militancia que ha sido su perdición.

Conforme se acercaba el día en que debía consultarnos a los sufridos militantes, nuestro Secretario General se encontraba con el terrible dilema de qué hacer si, expirado el plazo, no tenía nada que preguntar y así apareció ese giliacuerdo con Ciudadanos justo el día antes de abrir el proceso de consulta. Un acuerdo más naranja que rojo, superficial, sin memoria económica y bastante poco concreto, pero que servía para disimular que lo que realmente se nos pedía a las bases socialistas era un cheque en blanco para cualquier tipo de acuerdo “reformista y progresista”, si es que eso significa algo.

Nadie importante en el PSOE movió un músculo para promover el NO en pregunta trampa, fundamentalmente por lealtad a la organización, por respeto a los 137 años de historia y por amor a unos principios y valores que, para un socialista, son como parte de su propia familia. Tampoco han querido, que todo hay que decirlo, que volviera a aparecer Sánchez como una víctima de los malvados barones, por lo que prietas las filas y a confiar en que no acabáramos todos barranco abajo.

Con la aprobación del 80% de los militantes que acudieron a votar, un 40% del total, nuestro Secretario General ha acudido esta mañana al Comité Federal para anunciar que, además del acurdo firmado con Ciudadanos, pensaba ofrecer otros acuerdos a otras fuerzas políticas. Es lo que tiene un cheque en blanco, que puedes escribir en él lo que creas conveniente y lo que Pedro Sánchez ha creído conveniente nos ha llevado a rozar la esquizofrenia en las últimas horas.

Esta mañana, como decía, tras firmar un acuerdo con Ciudadanos, que según el propio Sánchez no tiene fecha de caducidad y presentarlo a la militancia como un pacto de regeneración y progreso y tal y cual, nuestra dirección ha vuelto a dar un salto mortal sin precedentes y le ha ofrecido a Podemos una suerte de refrito, entre lo pactado con Rivera, convenientemente censurado en lo que creen que podría ser inaceptable para Iglesias, no alcanzo muy bien a entender para qué. Ni que decir tiene que esta jugada maestra, ha ofendido tanto a Ciudadanos como a Podemos. La respuesta del líder de Podemos no se ha hecho esperar.

ridiculo

Estos dos señores que se dicen estas cosas en Twitter en lugar de sentarse a tratar de solucionar los gravísimos problemas que padecemos sus conciudadanos, son los que aspiran a ser Presidente y Vicepresidente el Gobierno de España. Y en unas horas, sesión de investidura, ¡qué un dios laico y bondadoso nos ampare!

¿POR QUÉ YO VOTO NO AL ACUERDO CON CIUDADANOS?

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pregunta

En estos días, los militantes del Partido Socialista Obrero Español, estamos llamados a participar en una consulta, no vinculante, sobre la política de pactos seguida por nuestro Secretario General, Pedro Sánchez, según él mismo se comprometió en el Comité Federal celebrado el pasado 30 de enero.

La pregunta que ha decidido hacernos la actual dirección federal, merece, en sí misma, que nos detengamos un momento en ella. Literalmente quieren que votemos sobre esto: El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia de Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?

Y esto, señores, no es serio. ¿Qué militante que se diga socialista no va a querer un gobierno progresista y reformista? El primer problema que encuentro para favorecer con mi voto esta consulta es si podemos considerar que el acuerdo con Ciudadanos se ajusta a esos nobles fines de progreso y reforma, algo que es bastante discutible, a lo que añado si realmente sumar 40 diputados más a los exiguos 90 del PSOE sirve para algo. Y el segundo problema que me suscita la pregunta de marras es a qué se refieren nuestros próceres cuando hablan de “propuestas de acuerdo con distintas fuerzas políticas”, porque eso suena a cheque en blanco y no es que el comportamiento en estos casi dos años de la actual dirección federal haya sido muy claro como para jugársela.

Esta falta de concreción en la pregunta, es la primera razón por la que voy a votar NO en esta consulta no vinculante a la militancia, pero tengo dos razones más, una de forma y otra de fondo que paso a compartir con vosotros.

De forma: es la propia consulta, no Estatutaria, creada ad hoc para la ocasión, para disimular que la mayoría del Comité Federal le obligó a convocar en tiempo y forma el Congreso Ordinario que elegirá nueva dirección, y presentada por los afines al Secretario General como un plebiscito en el que lo que realmente se está dilucidando es el apoyo de las bases a Pedro Sánchez, de cara a una próxima batalla interna.

Desde que él está al frente, todo en el Partido Socialista gira en torno a su figura y a sus intereses personales. Ha dividido a los compañeros en buenos y malos en función de que le apoyen ciegamente o no y a los malos ya vimos en Madrid cómo se les aparta sin miramientos. Desde que obtuvo el peor resultado de nuestra historia reciente ha conseguido trasladar a la opinión público que están, de una parte, los malvados barones que no le dejan hacer su santa voluntad y de otra la militancia que supuestamente, le apoya ciegamente, porque un día de verano de 2014, un treinta y tantos por ciento de la misma le aupó a la Secretaría General, no hace falta que os recuerde cómo y con qué apoyos.

De fondo: el acuerdo con Ciudadanos está trufado de guiños liberales con los que el Partido Socialista ni puede ni debe estar de acuerdo. No se trata de imponer nuestro programa al 100% porque de todos es sabido que en una negociación nadie debe levantarse de la mesa con todo y nadie debe hacer sin nada, pero de ahí, a pasar por abaratamiento del despido (posteriormente corregido ante el clamor popular), complementos salariales, pseudo contratos únicos o violencias intrafamiliares, va un trecho.

Renunciar a derogar leyes como la Reforma Laboral, las llamadas Ley Mordaza y Ley Wert, no acabar con los infames copagos sanitarios, disimular ante los copagos farmacéuticos, resignarse a reservarse el derecho de hacer algo con el derecho a decidir sobre su maternidad de las jóvenes de 16 y 17 años, o conformarse con subir el Salario Mínimo Interprofesional en un triste 1%, no entra dentro de lo prometido en campaña, ni de lo defendido por nuestros principios y valores, más importantes que dormir en La Moncloa.

En resumen, que voy a votar que NO porque la pregunta es una tomadura de pelo, porque el procedimiento se ha creado para algo que nada tiene que ver con conocer la voluntad de la militancia y porque el contenido del único acuerdo que conocemos, con Ciudadanos, no es de mi agrado.

EL PSOE PACTA CON LA MARCA BLANCA DEL PP

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En el caso de que el 26 de junio se repitan las elecciones generales por falta de acuerdo entre las fuerzas políticas, algo altamente probable a la vista de los últimos acontecimientos, el PSOE le ha dado la campaña hecha a PODEMOS: “El PSOE pacta con la marca blanca del PP”

Que CIUDADANOS es la marca blanca del PP, más de derechas que la acera de los pares y unos socios imposibles de Gobierno, no lo digo yo, lo decía nuestro flamante candidato y Secretario General, Pedro Sánchez, hasta el día 18 de diciembre que acabó la campaña electoral. El mismo que acaba de llegar con ellos a un acuerdo “reformista y de progreso” Ríete tú de las acrobacias de los malabaristas del Circo del Sol.

Y si con este pacto lográramos acercarnos a la gobernabilidad, podríamos intentar pasar la legislatura aprobando reformas y contra reformas necesarias, que demostraran a los votantes, que lo importante no es con quién se pacta sino para qué se pacta. El problema es que con Ciudadanos solo reunimos la friolera de 130 diputados, lo que hace imposible, ni tan siquiera la investidura y que nos deja al pie de los caballos el día después de fracasar en el intento.

Los que creen que el PP se abstendrá por miedo a PODEMOS y así gobernará Pedro con Albert, no cuentan con un par de detalles, el primero, subjetivo: hemos humillado, insultado y ninguneado al PP durante los últimos meses y este es el momento idóneo para cobrarse cada afrenta, con sangre. El segundo, menos visceral, pero no por ello, menor, en unas nuevas elecciones, el PP tiene garantizado recuperar gran parte del voto “prestado” a CIUDADANOS, ahora que se ha visto que los naranjas no van a ser la muleta de los populares, como pensaron muchos de sus votantes.

Los que creen que PODEMOS se abstendrá o entrará a formar parte de un acuerdo PSOE/CIUDADANOS viven completamente ajenos a la realidad. Los chicos de Pablo I que no han querido sentarse a la mesa de negociación hasta el lunes pasado y que han tardado tan solo dos días en levantarse, están jugando a repetición de elecciones y tratar de dar el “sorpaso” al PSOE desde el mismo día de las elecciones y siento deciros que Pedro les ha puesto la campaña a huevo: “el PSOE pacta con la marca blanca del PP porque PSOE y PP la misma mierda es” Vamos, lo que nos llevan diciendo un par de años y que tan buen resultado electoral les está dando.

Quitando los que consideran que todo lo que hace Pedro Sánchez está bien, sin cuestionarse nunca nada, militando únicamente en la adhesión al líder, como si esto fuera un club de fútbol y no un partido político centenario -quiero decir que llevaba 135 años de vida sin Pedro y que, cruzo los dedos, perdurará otros tantos, pese a él- la mayoría de los compañeros del PSOE, hoy no entendemos qué hacemos pactando con CIUDADANOS.

Y el problema no es tanto el contenido del pacto, ojo, que también, porque ese escrito está lleno de concesiones a la política liberal de Rivera, completamente contraria a los postulados de la socialdemocracia: en materia laboral con algo que se parece mucho al contrato único, sin tocar los copagos sanitarios, sin mejorar la fiscalidad para subir impuestos a los más ricos, con reformas de aquello que dijimos íbamos a derogar como la Ley Mordaza, con una subida ridícula del 1% del SMI… y es tan ambiguo, tan inconcreto y superficial, que ambos líderes lo han defendido esta mañana con argumentos contrapuestos, convencidos que el literal que habían firmado decía blanco para uno y negro para el otro.

El problema más gordo, insisto es que hemos pactado con aquellos que ayer decíamos que eran de derechas, la marca blanca del PP, que criticamos ferozmente porque sostienen el Gobierno del PP de Madrid, cuna de la Gurtel, la Punica, Granados, Figares y Victorias. Y lo hemos hecho para nada, pa-ra-na-da, porque juntos sumamos 130 tristes escaños y ya han dicho populares y populistas que no vienen con nosotros ni a recoger diamantes, por lo que el fracaso en la investidura de Pedro Sánchez es, crónica de una muerte anunciada. Y con estos mimbres, ponte tú a sacar adelante una nueva campaña electoral, con el PP como adalid de la derecha auténtica y Podemos como único partido de izquierda auténtica y nosotros, nosotros de amigos de naranjito, ni chicha ni limoná.