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YO NO ME VISTO DE BLANCO

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psoeYo no me visto de blanco, no, yo siempre voy vestida de rojo, de rojo PSOE, Partido Socialista Obrero ESPAÑOL. De ese rojo que no pienso quitarme para parecer de la izquierda auténtica, de los ideales que hoy son de abajo, ayer comunistas, anteayer socialdemócratas, siempre suyos (de lo de ellos, de lo que les viene mejor en cada momento).

Como mucho, estos días, y en vista de la deslealtad del Govern catalán con el Estado español, con la Constitución española, con la soberanía nacional del pueblo español, con las instituciones españolas, con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado españolas, puedo añadir a mi rojo socialista una franja gualda, que no nos olvidemos de que además de Socialistas somos ESPAÑOLES.

Por España, para hacer de España un lugar mejor donde los trabajadores pudieran alcanzar una vida digna, con derechos laborales, con salarios que no fueran de miseria, con educación para sus hijos, con protección de su salud, con todas esas cosas de las que  hoy disfrutamos como si hubieran caído del cielo, se decidió nuestro fundador, Pablo Iglesias, a  la creación del PSOE, Partido Socialista Obrero ESPAÑOL.

Por España, para defender a la República, a las instituciones del Estado Español, al pueblo de España, los socialistas nos mantuvimos leales y firmes en contra del alzamiento militar del golpista Franco. Y lo pagamos caro: muerte, cárcel, represión, exilio…

Por España, los socialistas trabajamos en la clandestinidad y en el exilio, con la ilusión de devolver a los españoles la democracia, la libertad, la dignidad perdida durante 40 años de dictadura y ostracismo. Y por España, los socialistas formamos parte activa de la Transición, para que los españoles tuvieran una Constitución que fuera garantía de paz, de libertad, de igualdad, de prosperidad, de convivencia…

Y lo hicimos todos los socialistas, los madrileños, los catalanes, los andaluces, los vascos, los castellanos, viejos y nuevos, los navarros, los gallegos, los asturianos, los murcianos, los extremeños, los canarios, los baleares, los valencianos, los aragoneses, los riojanos, los cántabros, todos, porque éramos Socialistas, Obreros y ESPAÑOLES, con nuestras singularidades, unas recogidas en la propia Constitución y otras sentidas y vividas por cada uno como nos daba la gana.

Así que no, no me despojaré del rojo para vestir el neutral blanco porque no, no creo que haya un conflicto entre dos partes iguales en el que tengan que mediar los ángeles. Creo que hay un Govern golpista, desleal y traicionero que ha llevado a su Comunidad Autónoma al borde del abismo, que ha enfrentado catalanes entre sí y a su vez con el resto de españoles, que ha provocado la huida de grandes  pequeñas empresas empobreciendo a sus administrados y que nos ha puesto a todos los españoles en una situación insoportable.

¿Quiere eso decir que me parece bien lo que ha hecho y hace el Gobierno del PP? No. Creo que Mariano Rajoy en particular y su partido en general, son culpables de dejar que un problema de hace décadas se pudra y emponzoñe hasta límites insospechados.  Y más aún, creo que, interesadamente, se hicieron campañas de agravio hacia los catalanes como forma de afianzar el voto en el resto de España. Pero eso no justifica el golpe de Estado que han protagonizado los Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Turull y demás.

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¡NO SE NEGOCIA CON GOLPISTAS!

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Compañeros y compañeras del PSOE que andáis acomplejados por defender la Constitución de la que fuimos principales artífices y casi únicos defensores (os recuerdo que el germen del PP, Alianza Popular, promulgó la abstención y hasta el no a la Carta Magna y fuimos la izquierda quienes tiramos del carro) no se negocia con golpistas. Socialistas, con y sin carné que os dejáis engañar por los que señalan a la democracia mientras perpetran un golpe de Estado en Cataluña perfectamente planificado, no se negocia con golpistas. Progres variados que os llenáis la boca de diálogo y os escandalizáis porque los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cumplan con el mandato judicial y hagan cumplir la legalidad vigente, tengo algo que deciros ¡NO SE NEGOCIA CON GOLPISTAS!

La semana pasada, los Puigdemont, los Turull, las Forcadell, los Junqueras, dieron un golpe de Estado en el Parlament, promulgando una Ley de Independencia que el Tribunal Constitucional ya ha dicho que no tiene encaje en nuestro ordenamiento jurídico, que además no respeta ni el Estatut de Cataluya que los propios catalanes votaron como norma de convivencia, no respeta las normas de su Cámara, pensadas para que una mayoría no cualificada no pueda imponer al todo su voluntad, amordaza a la oposición (que no olvidemos tuvo más votos que el independentismo en las elecciones “plebiscitarias”), no escucha a su propio Consell jurídico y es una vergüenza internacional.

Entonces, ya debieron ser puestos a disposición judicial, pero no, decidimos esperar y apelar al diálogo con quienes ya habían decidido romper el orden constitucional y salirse de las normas de convivencia pacífica de todos los españoles, catalanes y no catalanes, independentistas y no independentistas. No comprendimos que una vez decidido que, sin legalidad, sin garantías, sin el más mínimo respeto a la democracia, se iba a celebrar un referéndum ilegal (aunque fuera usando viejas y niños como escudos humanos) ya no valían las palabras, había que pasar a los hechos.

Después hemos visto cómo se trataba de impedir por todos los medios, unos pacíficos, otros violentos, todos ilegales, que la Policía y la Guardia Civil (los Mossos a las órdenes del desleal Trapero ni estaban ni se les esperaba) cumplieran con un mandato judicial: evitar la celebración de un referéndum declarado inconstitucional por el alto Tribunal. Se han sacado de quicio los incidentes, que sin duda los hubo y alguna que otra extralimitación de los que se encontraron en situaciones límites en el cumplimiento de su labor. Recuerdo a los lectores que levantar los brazos mientras se delinque o se entorpece la acción de la justicia, no da patente de corso para seguir delinquiendo.

Lo último que nos faltaba por ver es que en las últimas horas se esté acosando en sus hoteles a los funcionarios públicos, los guardias que el Estado ha enviado a proteger a los catalanes de los sediciosos, a la legalidad de los que tratan de imponer su voluntad, a los leales a la Constitución de los desleales con todos los españoles y al estado de derecho de los golpistas. Y mientras la población catalana que no es independentista, que se siente española, o andaluza, o murciana, o madrileña, pero que no está de acuerdo con el totalitarismo que destilan sus vecinos. Esos catalanes que descuelgan banderas españolas de los ayuntamientos, hacen caceroladas para que no descansen los guardias e imponen una huelga patronal o gubernamental a quienes quieren seguir viviendo, trabajando y siendo España, esa parte de Cataluña no independentista, sintiéndose sola y desamparada, pasando pena y miedo, mucho miedo.

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Lo primero que hay que restablecer en Cataluña es la legalidad, el ordenamiento jurídico, el orden constitucional, porque fuera de él solo hay barbarie. El Estado no puede consentir que los golpistas se salgan con la suya porque eso romperían el propio sentido del Estado. Una vez los responsables de la comisión de tan gravísimos delitos sean apartados de la vida pública, solo queda EL DIÁLOGO, pero no solo con Cataluña sino entre todos los españoles. Un diálogo como el que nos llevó hace 40 años a la democracia y la libertad bajo el amparo de la Constitución.

Diálogo entre el pueblo español, todos los españoles y españolas, residan en la Comunidad Autónoma donde residan, con lealtad a las instituciones españolas, sin imposiciones de unos sobre otros, sin privilegios ancestrales, sin españoles de primera y de segunda, sin agravios comparativos. Diálogo sí, pero no con golpistas.

Termino este escrito escuchado el mensaje del Jefe del Estado que comparto plenamente.

 

¡ESPAÑA ES UN PAÍS MARAVILLOSO!

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¡ESPAÑA ES UN PAÍS MARAVILLOSO!

En estos días estamos asistiendo a uno de los momentos más difíciles de España, con la insoportable presión del independentismo catalán llevada a su máxima expresión ayer con la celebración del referéndum ilegal y la torpeza en la respuesta, no solo del Gobierno, que lo fue y mucho, sino, en general, de todo el arco parlamentario español.

Como en cualquier guerra, y esta lo es, la primera víctima es la verdad. Se ha mentido sobre quién y cómo podía votar, se han elevado las cifras de heridos que ni en Kosovo, se ha asegurado contar con la mayoría silenciosa, se han denunciado abusos que no han existido, se ha afirmado contar con una legalidad de la que no se disfruta y, la mayor de todas, se ha convencido a una parte de la población de que esto no iba de INDEPENDENCIA, sino de DEMOCRACIA, como si los que promueven, pagan y amparan este referéndum no fueran independentistas…

Pero, cómo convencer a una parte de la sociedad catalana que está luchando por un sueño, una utopía, algo tan heroico como librarse de la derecha española y vivir en la bucólica república independiente, pacífica, rica, decente, grande y libre catalana, con la frialdad de los datos, de los hechos objetivos, como que su independencia supondría la salida de la Unión Europea, la pérdida del 80% de sus exportaciones (que son al resto de España), que no podrían financiarse ya que los mercados han calificado la deuda catalana de bono basura, en resumen, un mal negocio.

Habría que explicarles que España es un país maravilloso, pero para hacerlo, para que Rajoy o cualquiera de sus compañeros de Gobierno pudieran hacer sentir a los catalanes que realmente merece la pena  seguir juntos en este maravilloso país llamado España, primero tendrían que sentirlo ellos mismos. He dicho sentirlo, no envolverse en su bandera y hacer como que lo sienten mientras llevan su dinero a paraísos fiscales, desmontan el Estado del Bienestar que mejoraba la vida de los españoles y enfrentan a territorios en una competencia fiscal que acaba con la solidaridad interterritorial.

Pero no quiero hablar de política, quiero hablar de España, un país que hace 40 años, a la muerte del dictador, supo perdonar, que no olvidar y mirar al futuro juntos. Ese es mérito de los vencidos, mucho más que de los vencedores, que renunciaron a cobrar venganza, a devolver los agravios sufridos durante la dictadura y decidieron que juntos podríamos construir un futuro para las generaciones venideras. Y así lo hicimos, salimos del ostracismo y entramos en Europa y aprovechamos la generosidad de los Fondos de Cohesión para hacer crecer el país, para tratar de igualar territorios, para que no hubiera españoles de segunda y de tercera…

Y desarrollamos un Sistema Sanitario en el que a nadie se deja atrás, que es la envidia del mundo, que usan como modelo para tratar de tener uno propio, grandes potencias como Estados Unidos de América. Y somos líderes mundiales en donación de órganos, porque somos un pueblo generoso que pensamos en los que tenemos alrededor. Y tenemos unas unidades de élite que acuden a cualquier lugar del mundo donde se nos necesite cuando hay un incendio o un terremoto poniendo sus propias vidas en peligro. Y tenemos unos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que son requeridas en conflictos internacionales para ayudar a construir la paz y la democracia.

Y organizamos unos Juegos Olímpicos, que no solo colocaron a Barcelona en el mundo, sino que fueron los mejores hasta la fecha y que marcaron un antes y un después en el olimpismo. Y tenemos grandes deportistas de reconocido prestigio en el mundo, que llevan el nombre de España y sus colores a lo más alto allá donde compiten. Y somos los mejores en muchos deportes de equipo, donde colaboran nacidos en todos los puntos del país.

Y derrotamos juntos a ETA, unidos frente al terrorismo y al horror en el pasado, como ahora lo estamos frente al yihadismo o cualquier otra forma de violencia que nos quieran imponer. Contra los unos y los otros hemos salido a la calle sin preguntarnos de qué territorio era la sangre derramada, ni dónde había nacido el que clamaba a nuestro lado con el mismo dolor que nosotros mismos.

España es un lugar maravilloso que perdería una parte esencial de ella misma si Cataluña se independizara, pero es que Cataluña perdería aún más si dejara de formar parte de este gran país que es España. Juntos hemos hecho grandes cosas y nos quedan otras muchas por hacer, como luchar contra los corruptos de aquí y de allá, recuperar los derechos y libertades perdidos con la excusa de la crisis, ampliar el Estado del Bienestar, construir una Europa de ciudadanos y no de capitales… tantas cosas.

POBRES DE SOLEMNIDAD

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pobreza

El Derecho Civil, en la España liberal, entre 1833 y 1868, se constituye la figura del pobre de solemnidad como ciudadano que era acreedor de los beneficios procesales de la pobreza. Desde entonces se utiliza esta expresión para referirse a los que son “oficialmente pobres”, que son pobres acreditados y por ello son susceptibles de recibir ciertos beneficios sociales.

En estos días de eufemismos, corrección política e hipocresía, sobre todo, esto último, ha aparecido un nuevo concepto de pobre, una forma imaginativa de esconder la pobreza a secas, la pobreza con mayúsculas, que consiste en ponerle apellido: energética, alimenticia… Pobreza de conciencia es lo que tienen quienes no quieren ver que si no se tiene dinero para pagar la luz, para poner la calefacción, para dar de comer a tus hijos de todo, se es pobre, sin más y sin menos.

España es el país de la Unión Europea con más pobreza infantil, solo superada por Rumanía. El 30% de nuestros niños viven bajo el umbral de la pobreza, lo que dicho así, y aún sonando dramático, no permite atisbar el sufrimiento que supone que 3 de cada 10 niños españoles conozcan el hambre, el frío, el miedo y el desamparo.

Cuando me separé, hace ya muchos años, me fui a vivir con mi hija, que entonces tenía 4 años, a un apartamento de alquiler de 35 metros cuadrados y por el que pagaba 65.000 pesetazas de las 110.000 que ganaba. Recuerdo como una de mis mayores preocupaciones que mi hija no pasara frío por las noches. Como niña pequeña que era daba vueltas y se desarropaba, pero no teníamos calefacción, solo un radiador eléctrico de aceite que no podía poner todo lo que hubiera sido necesario porque el dinero no me alcanzaba para pagar la luz.

A la pobre la acostaba como un esquimal, con pijama de invierno, sábanas de franela y un saco nórdico con cremalleras del que aún así, era capaz de escapar reptando y acabando acostada como si fuera la almohada. Hoy lo cuento con la pátina de romanticismo que le da el paso de los años, pero fueron momentos durísimos para mí, siempre trampeando, pagando con una tarjeta u otra para ir alargando la miseria y con la ayuda impagable de mi madre y de mi abuela que se encargaban de costear el comedor, los primeros de la clase y las extraescolares de mi hija. Así yo tenía claro que ella desayunaba, comía y merendaba en condiciones y la cena es siempre cosa de poco monto.

Después la vida me ha ido bien, razonablemente bien y aunque no me sobra, jamás me ha vuelto a faltar para lo importante, pero no olvido que entonces era y me sentía pobre –mi niña me decía a veces: nosotras somos pobres, ¿no mamá? Lo somos- y tengo claro lo fácil que es volver a estar así. Te vas al paro, se acaba la prestación, no encuentras trabajo, dejas de pagar la hipoteca, te desahucian y te ves pasando hambre y frío sin saber muy cómo ha pasado.

Porque eso es lo que están trayendo las políticas de austeridad de la derecha europea en general y de la derecha española muy particularmente, miseria y hambre. Con la crisis como excusa inestimable nos van recortando derechos, salarios, libertades y nos van convirtiendo en un pueblo sin esperanza, sin ilusión, sin confianza en el futuro.

No lo consintamos, hay otra manera de hacer las cosas, hay otra forma de salir de la crisis sin dejar a nadie atrás. La izquierda es y tiene que ser la solución que combata la pobreza, con políticas activas de empleo, con una fiscalidad justa en la que paguen más los que más tienen, con inversiones públicas que complementen la actividad privada, con vocación de servir al ciudadano, de mejorar su vida, de hacer de esta vieja Europa un sitio donde merezca la pena vivir.

Y hoy, que se recuerda el aniversario de la muerte del gran poeta Miguel Hernández, termino con unos versos suyos:

Me duele éste niño hambriento,
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento,
revuelve mi alma de encina.

ESPAÑA NO ES FRANCIA

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Ante la petición clamorosa de la militancia del Partido Socialista y de gran parte de su menguante electorado de poder elegir el próximo cabeza de lista a las elecciones mediante primarias abiertas al estilo Francia, casi toda la cúpula y muchos de la base gritan asustados: “España no es Francia” y yo que me declaro hooligan españolista, además de republicana y laica contesto: “afortunadamente”.

Nos sueltan el bien aprendido discurso de que los franceses son un pueblo culto, que llevan muchos más años que nosotros de democracia y que por tanto están más preparados para el debate y la toma de decisiones que nosotros, los bárbaros españoles, tan mediterráneos con nuestra democracia tan joven, lo cual es tan inconsistente como falaz.

Ayer, con varios años de retraso, el parlamento francés con mayoría socialista aprobó una Ley que permite el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas del mismo sexo como la que aprobó en España el primer gobierno de Zapatero allá por el 2005. Al igual que en España, la derecha francesa de la mano de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, se ha echado a la calle protestando porque la igualdad de la que hacen gala hasta en su himno nacional sea efectiva para los homosexuales.

Valga este ejemplo de intolerancia y cerrazón de una parte de la sociedad francesa para hacer caer el estereotipo del votante francés idílico, los españoles no somos tan diferentes y no tenemos nada que envidiar a la ciudadanía francesa a día de hoy. Los españoles, que en su mayoría hemos vivido en democracia, que ya no tenemos miedo de aquellos tiempos oscuros del franquismo, que no estamos imbuidos del tan cacareado espíritu de la transición, podemos elegir libre y responsablemente a los cabezas de listas electorales, en este caso del PSOE a través de unas elecciones primarias abiertas.

Esta es una oportunidad única para que los socialistas españoles demos una lección de transparencia, democracia y participación ciudadana siendo pioneros en un proceso que debería extenderse a todos los partidos políticos por Ley. No hay que tener miedo a ponerse en manos de los votantes, solo hay que tener la conciencia tranquila de haber actuado conforme a los principios y valores que se defienden, es decir de haber sido coherentes, no solo en nuestras palabras, sino sobre todo, con nuestros hechos.

Los detractores de este sistema nos advierten del peligro de que la malvada derecha se infiltre entre las filas socialistas y voten todos al candidato peor para perjudicarnos, incluso los hay que bromean con ver a Esperanza Aguirre vestida de lagarterana acudir a una Casa del Pueblo de Madrid a votar por quien considere peor candidato a enfrentarse al que sea su heredero en las próximas elecciones autonómicas madrileñas.

No seamos infantiloides, para votar en las primarias, además de pagar una cuota para el sostenimiento del proceso, en Francia 1€, aquí podría ser esa una buena cantidad, se habrá de firmar un documento, a modo de declaración de principios, donde se asegure compartir y respetar los principios y valores que inspiran el socialismo español y no, no veo a Esperanza Aguirre por muy malvada que me la pintéis prestándose a poner su nombre bajo el puño y la rosa roja, ni a los chavales de Nuevas Generaciones acudiendo en masa a nuestras Agrupaciones a votar por el peor de los candidatos que presentemos, entre otras cosas porque para ellos, todos los rojos somos igual de malos.

Tampoco debemos tener miedo a que la caverna mediática haga campaña contra el que consideren más peligroso adversario para la derecha, porque eso ya lo vienen haciendo sin convocar primarias abiertas, cerradas o medio pensionistas y nuestros votantes están curados de espanto. Casi pueden conseguir el efecto contrario, que hagan exactamente lo opuesto a lo que propugne algún ultra como Federico Jiménez Losantos o Bieito Rubido.

Ante la duda, democracia, lo dijo Zapatero ayer y lo repito yo hoy, ante la duda, ¡DEMOCRACIA!

¿Qué somos, leones o huevones?

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Con la llegada de la televisión digital, lejos de aumentar la calidad y variedad de la oferta televisiva, nos hemos encontrado con una gran cantidad de canales en manos de la caverna mediática por los que es mejor ni pasar y con otros tantos en manos de las grandes cadenas que son utilizados como un contenedor de basura añeja.

Como en vacaciones uno tiene más tiempo libre y algo de miedo al cáncer de piel, he pasado las largas horas de la siesta española durante la canícula, dormitando frente a la caja tonta mientras mi hija iba de un canal a otro en busca de algo que no la matara de sopor.

Cada vez que abría los ojos me encontraba delante con los personajes de Aquí no hay quien viva o de la que se avecina, que aunque parecen los mismos no lo son, pero que salen a la misma hora por canales hermanos y hacían que mi agitado sueño un totum revolutum de “Estela Reinols, qué sola estoy, pero qué sola”, “váyase Señor Cuesta”, “Antonio Recio, mayorista, no limpio pescado” y sobre todo “¿Qué somos, leones o huevones?”.

Diréis vosotros que con la que está cayendo en España y en el mundo a qué viene esta frivolidad de entrada, pero todo tiene su por qué y su para qué en esta vida si uno tiene la paciencia y la curiosidad suficiente.

En esta España en la que el señorito Floriano se permite el lujo de criticar a aquellos preceptores del subsidio de desempleo, de 400 euros porque viven con sus padres, los muy malandrines, igual pretenderá este iluminado que con ese capitalazo hurtado de las arcas públicas, vivan en el Palace como Duran i Lleida.

En esta España donde se abre un debate artificial acerca de si en Euskadi hay más gente abertzale que amante de los toros, para no hablar de si queremos aplicar la Ley que todos nos hemos dado y que permite la excarcelación de un preso enfermo terminal, a un terrorista.

En esta España donde la Alcaldesa hereditaria de Madrid, que no ha sido elegida en las urnas por los ciudadanos, que va a la peluquería en coche oficial, con chófer y escolta, afea a los bomberos, esos que se juegan la vida para salvar las nuestras, que ganan mucho dinero y no tienen razones para quejarse.

En esta España donde las hordas de la caverna y algún despistado de los nuestros, claman contra la concesión a Assange del estatus de refugiado político para que pueda asilarse en Ecuador, porque quieren que lo manden a Estados Unidos a que lo frían en la silla eléctrica o con un poco de suerte, le pongan la inyección letal por haber puesto en evidencia a la mayoría de los Gobiernos del mundo.

En esta España donde el Gobierno del PP sostiene que una bandera republicana puede interpretarse como una “provocación”, cuando es el símbolo de un Gobierno legítimo y democráticamente elegido por los españoles. Mientras que en sus manifestaciones patrióticas contra las abortistas, los homosexuales que se quieren casar, la rendición de Zapatero a ETA y demás causas de los españoles de bien, lucían con orgullo la bandera del pollo con la que el genocida Paco Franco exterminó sistemáticamente a millones de españoles en aras de la libertad de expresión.

En esta España ha llegado el momento de que todos y cada uno de nosotros nos miremos al espejo y nos preguntemos ¿Qué somos, leones o huevones?

QUIEREN ARRUINAR EL PAIS. PARA DEFENDER EL FUTURO 15 de septiembre. MARCHA A MADRID. ¡¡¡VAMOS!!!

Padilla, Maldonado y Bravo

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Tal día como hoy 24 de abril, pero del año 1521 fueron decapitados en Villalar, Juan de Padilla, Francisco Maldonado y Juan Bravo. Los tres, líderes de la revuelta comunera habían cometido un delito de lesa majestad: rebelarse contra un rey, Carlos I mentiroso que había vendido a su pueblo en busca de un futuro mejor para él mismo y su sueño de un gran imperio.

En aquel abril de 1521, el rey tardo poco en perder la confianza de aquellos que le habían apoyado y la del pueblo que le veía con gran respeto gracias al buen trabajo de la regencia del Cardenal Cisneros por lo que hubo de convocar a las Cortes para intentar recibir el apoyo a sus planes imperialistas.

Con vistas a la votación en Cortes que habría de producirse en La Coruña, se redactó una declaración por parte de los “comuneros” que rezaba así: “Se debía rechazar cualquier nuevo servicio, convenía el rechazo al Imperio en favor de Castilla y en el caso de que el rey no tuviera en cuenta a sus súbditos, las Comunidades deberían defender los intereses del reino”. Como el rey tenía claro que perdería la votación suspendió las Cortes volviéndolas a convocar días después y así si consiguiendo el servicio y embarcando para Alemania.

Carlos I de España y V de Alemania, había prometido a las Cortes de Castilla que no otorgaría cargos públicos a extranjeros ni destinaría dinero de Castilla a otros territorios. Ambas promesas fueron incumplidas ya que sus campañas en Europa requerían financiación por lo que destinó 400.000 ducados a Fráncfort y mientras él partía hacia Alemania dejó como regente a un extranjero, Adriano de Utrecht.

Desde Toledo y ante el descontento generalizado, se propuso a todas las ciudades con voz y voto en las Cortes celebrar una reunión con cinco objetivos básicos:

  1. Anular el servicio votado en La Coruña.
  2. Volver al sistema de los encabezamientos para cobrar los impuestos.
  3. Reservar los cargos públicos y los beneficios eclesiásticos a los castellanos.
  4. Prohibir la salida de dinero del reino.
  5. Designar a un castellano para dirigir el reino en ausencia del rey.

Pese a que la figura de estos héroes comuneros ha sido históricamente controvertida según el color político del historiador que abordara su biografía, no puedo menos que sentirme cercana a aquellos que defendieron sus ideas, sus principios y valores, lo mejor para sus conciudadanos por encima de los intereses personales del poderoso, ya sea éste el rey, el Papa o el presidente.

Viendo el resultado de la revuelta Comunera, sus líderes decapitados y su revolución aplastada hay quien pensará que más les hubiera valido a Padilla, Maldonado y Bravo, decirle al Rey Carlos que si a todo, que era fantástico saquear Castilla para conquistar su Imperio, que podía sangrar a las gentes castellanas para costear su guerra en Europa, que estaba muy bien nombrar cargos extranjeros que ni hablaban castellano, ni comprendían la idiosincrasia de las gentes de aquí, habiendo buenos nobles dispuestos a realizar esa tarea…

Pero los que me leéis ya sabéis mi tendencia, casi suicida, a empatizar con los perdedores, con los que defienden causas nobles hasta la muerte, con los que dicen la verdad aunque les vaya la vida en mentir, con los que piensan que el fin no justifica los medios, con los que dicen una cosa y la hacen aun a riesgo de perder.

Los que me seguís ya sabréis que hoy me siento orgullosa de los héroes castellanos a los que recuerdo con admiración cada vez que paseo por las calles que los madrileños les tenemos dedicadas en pleno barrio de Salamanca, Juan Bravo, Padilla, Maldonado, calles nobles para hijos nobles de aquella Castilla, germen de esta España.

Me vienen a la memoria las palabras dedicadas a otro héroe al que ya he reivindicado aquí hace unas semanas, el Cid: ¡Qué buen vasallo, si hubiera buen Señor!