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Partido Socialista Obrero Español

MILITANCIA PAGAFANTAS

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screenshot_2017-12-11-17-51-10-720_com1144933222.pngDesde la resurrección de aquel Pedro Sánchez, Secretario General dimitido del PSOE tras perder las elecciones generales dos veces, la votación de investidura, otras dos, perder también la confianza de la mayoría de su Ejecutiva Federal, de su Comisión de Ética y Garantías Federales y de su Comité Federal, solo le hemos oído hablar de militancia, de dar la voz a la militancia, de militantes en pie y no sé cuántas bonitas palabras más.

Durante la segunda campaña de primarias, contra la malvada Gestora y la candidata de los golpistas, Susana Díaz, prometió consultar con la militancia las decisiones que fueran transcendentales, aunque ha debido considerar que cosas como apoyar al Partido Popular en la aplicación del artículo 155 de la Constitución o darle al PNV más privilegios a propósito del Cupo, no eran para andar preguntando a un atajo de pagafantas, como estamos resultando ser los militantes del nuevo PSOE.

Hace unas semanas, nuestra ejecutiva de ni-nis, ni cargos públicos, ni oficio ni beneficio, acordó subirnos las cuotas a los pagafantas, de 60 euros anuales a 72. Sé que no parece mucho, pero hay economías que ya andaban más que apretadas y que estos 12 euros les hacen daño, sobre todo cuando se lee en prensa los salarios que se han puesto nuestro redivivo General Secretario y sus compañeros de ejecutiva. Por ejemplo, Pedro, nos cuesta a los pagafantas, solo en sueldo: 102.273,22 euros anuales, un 28% más de lo que cobra el Presidente del Gobierno. Es lo que tiene ser un militante de base, base, que luchaba contra la malvada casta socialista, cantando La Internacional puño en alto.

Y si solo fuera Pedro, pero también le pagamos un sueldo cercano a los 100.000 pavazos a la Presidenta Cristina Narbona, a Gómez de Celis, a Santos Cerdán y a Paco Polo… Además, se ha fichado como asesor a Ivan Redondo, el que fuera asesor del pepero Monago en Extremadura y que, os aseguro, no presta sus servicios por amor al PSOE.

Hoy, en el enésimo insulto a los pagafantas socialistas, nuestra ejecutiva de ni-nis se ha ido de ejercicios espirituales a las Tablas de Daimiel, esto no lo digo yo, que destilo bilis y odio a Pedro y tal y cual, lo dice nuestro Secretario de Organizacion, José Luis Ábalos, que debe encontrar divertidísimo pasarse el día el Daimiel y zampar en el Mesón de la Duquesa y que paguemos los militantes del PSOE.

En casa hace tiempo que todos quieren darse de baja, que han aguantado militando a la espera de que yo ganara la batalla contra mi injusta expulsión por no callarme ante la desastrosa gestión de Pedro Sánchez al frente de mi partido durante su primera etapa. Pero ahora que yo vuelvo a ser militante de pleno derecho y Pedro vuelve a ser el Secretario General, no consigo darles razones para seguir en el PSOE, siendo los pagafantas de esta ejecutiva de ni-nis, de comparsas de la plurinacionalidad, las quitas a Cataluña o los privilegios al País Vasco, de cómplices de tanto desmán, de tanto enchufismo, tanta purga y tan poco de todo demás: socialismo, compromiso, respeto, valentía, principios, valores, trabajo…

Lo peor es que no dejo de recibir Whatsapp y llamadas de compañeros que, como mi familia, han decidido darse de baja, compañeros y compañeras que llevan años dando lo mejor de sí mismo por el Partido Socialista Obrero Español, militantes que se han cansado de ser cómplices de unas políticas que no se compadecen con nuestra Historia, de ser unos pagafantas a los que sus representantes no respetan y que dejarán, con gran dolor, la que siempre había sido su casa, la Casa del Pueblo socialista. Igual lo más sensato por mi parte sería seguir a los asqueados, aunque eso suponga que ganen los asquerosos.

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AL PSC SOLO LE IMPORTA LA “C”

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INSISTO, AL PSC PARECE QUE SOLO LE IMPORTA LA “C”

Leo con estupor que mis “compañeros” del Partido Socialista Catalán han decidido acudir a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en coalición, o incluyendo en su lista, como número 3 en cada provincia (los del 3%), a los antiguos integrantes de la extinta Unió, cuyo más famoso representante fue Josep Antoni Duran i Lleida, aquel que aseguró que los trabajadores del campo andaluz estaban en la taberna gastándose el P.E.R. mientras que los payeses catalanes se deslomaban en los campos.

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El número 3 de la lista del PSC por Barcelona será Ramón Espadaler que siendo miembro de Unión Democrática de Cataluña escribía barbaridades homófobas ante la posibilidad de que los homosexuales adoptaran, propuesta por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero en su Ley de Matrimonio Igualitario que permitía casarse a personas del mismo sexo, como que “El debate no debe versar sobre la igualdad entre tradicionales y homosexuales, sino sobre la defensa de los derechos de los niños”. “Si hay que crear vínculos similares a la filiación biológica, debe haber un padre y una madre”.

Me cuesta entender qué tenemos en común los socialistas, socialdemócratas, de izquierda moderada, rositas, si me apuráis, con la derecha catalana, conservadora en las costumbres, católica, burguesa, liberal en lo económico y corrupta, profundamente corrupta. Solo se me ocurre una cosa, el catalanismo y eso me entristece profundamente.

Que el PSC lleva años en crisis es algo que no se puede negar, en las elecciones de 2012, con 3.135.764 votantes, los socialistas catalanes obtuvieron 523.333 votos (esto supone 47.028 votos menos que en 2010 pese a que la participación subió en 521.686 personas). En las elecciones de 2015, con 4.115.807 participantes (458.357 más que en las anteriores), el PSC obtuvo 522.299 votos. Luego el PSC no consigue atraer a las urnas a ni un solo votante más desde hace años pese a que la participación no ha dejado de crecer.

Que incluir en las listas del PSC  a integrantes de Unió (la derecha nacionalista, católica y conservadora catalana) deja libre el campo político a cualquier opción, no nacionalista de izquierda, un terreno, el del centro izquierda, el de la socialdemocracia, el de la izquierda cívica, europeísta, no nacionalista que, precisamente, debería ser el natural que ocupara el PSOE (o PSC), no se puede discutir.

Que es difícil explicar que los del NO ES NO a la derecha corrupta española que representa el PP (no olvidemos que los máximos seguidores de ese mantra del sanchismo fueron los socialistas catalanes, fundamentalmente Iceta), ahora se abracen a la derecha corrupta catalana, que representa Unió. No podemos olvidar que el PSC se saltó la disciplina de partido y conculcó una resolución del Comité Federal del PSOE, para no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, precisamente con este argumento: “con la derecha corrupta, no”.

Y ahora, para colmo, desde el PSC se le ha pedido a Pedro Sánchez que no se deje ver mucho por Cataluña durante la campaña electoral de las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre. Ahora, aquel que era lo mejor para el PSOE, por el que merecía la pena romper todos los consensos entre Ferraz y Barcelona, entre el Comité Federal del PSOE y el Consell Nacional del PSC.

Me consta que en el PSC no son bien recibidas mis críticas, me consta porque ellos mismos se quejaron al editor de EL OBRERO de la línea editorial que fijaba como directora de esa publicación y de mis comentarios críticos sobre la indefinición de los socialistas catalanes ante el Procés en Twitter.

Me consta que en el PSOE de Pedro Sánchez tampoco son muy bien recibidas las críticas (ya me costaron un expediente y expulsión del partido durante un año por ello) y que el máximo apoyo, por no decir el único con cierto peso territorial de Sánchez, ahora mismo, es Miquel Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes.

Por todo lo cual, sé que me la estoy jugando con este artículo, pero hace mucho tiempo que los socialistas de toda España teníamos que haber puesto freno a la deriva soberanista de los socialistas catalanes, cuyos nefastos resultados en las elecciones generales (han pasado de los 25 diputados catalanes que consiguió Carme Chacón en la última legislatura de Zapatero, a los 7 que tenemos hoy en el Congreso de los Diputados) nos hacen muy difícil volver a gobernar este país.

El enorme espacio en el centro izquierda que ha ido dejando el PSC lo ha ocupado sin disimulo Ciudadanos, que nació en Cataluña como partido socialdemócrata y español, y que se hizo con todo el voto obrero del cinturón rojo. Un voto de gente que estaba contenta en Cataluña, contenta y agradecida por la oportunidad de tener allí un proyecto de vida, pero que seguía sintiéndose española. Españoles de Andalucía, o de Extremadura, o de Murcia, o de cualquiera de las dos Castillas. De gentes que veían con orgullo que sus hijos aprendieran en la escuela catalán, sin perder su castellano natal. Gentes que veían el soberanismo/independentismo como inquietudes de ricos, de burgueses, lejos de sus problemas reales para sacar adelante a su familia, pagar un piso y llenar la nevera cada semana.

Con el viaje a la derecha de Ciudadanos, no solo porque en su ideario haya abandonado la socialdemocracia y abrazado el liberalismo, sino porque hoy, su contundencia contra el independentismo catalán ha adelantado por la derecha al PP y le ha arrebatado unos cuantos cientos de miles de votos, un PSC que recordara que lo primero debería ser la S de socialista, sin olvidar que son el partido hermano del PSOE, que tiene una E de España por bandera, recuperaría respeto, coherencia, peso político en Cataluña y votos, votos que necesitamos como respirar.

Mucho he escuchado la matraca de que el PSC aglutina el voto dual, catalanista en las regionales y socialista en las generales, pero eso forma parte de un pasado que, desgraciadamente no volverá. Vivimos en un mundo de blancos y negros, de buenos y malos, de infantilismo político y de explicaciones sencillas para problemas complejos. No digo que esto sea bueno, todo lo contrario, un mundo sin matices solo beneficia a los radicales, pero es el mundo que nos ha tocado vivir y, o nos adaptamos a él, o desapareceremos.

¡Cataluña ya está siendo la tumba de Podemos, no permitamos que sea también la del Partido Socialista Obrero Español!

UNA CAMPAÑA TRISTE EN UN PARTIDO APÁTICO

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UNA CAMPAÑA TRISTE EN UN PARTIDO APÁTICO

Con escaso o nulo interés de la menguante militancia madrileña, parece que ya ha comenzado la campaña por la Secretaría General del Partido Socialista de Madrid en la que se “enfrentan”, el candidato de Pedro Sánchez, José Manuel Franco, el candidato de Tomás Gómez, Eusebio González Jabonero y el candidato de… no se le conocen padrinos, Juan Lobato.

En 2010, por estas fechas, hace ya 7 años, se estaban librando otras primarias, en aquella ocasión por ser el cabeza de lista del PSOE en Madrid en las elecciones autonómicas de mayo de 2011. A nuestro Secretario General, Tomás Gómez, Zapatero y Blanco le habían “invitado” a retirarse en favor de la ex ministra, Trinidad Jiménez, a cambio de “favores o prebendas” que, contra todo pronóstico pues no era la costumbre, fueron rechazados en favor de la palabra dada a la militancia.

En aquella ocasión, acompañé a Gómez en su incansable gira por todas y cada una de las Agrupaciones socialistas de la Comunidad de Madrid, en cada Casa del Pueblo nos encontrábamos con una militancia ilusionada, deseosa de escucharle y de apostar por él en contra de la mesa camilla que rápidamente se posicionó al lado de Ferraz (al lado de Zapatero, de Blanco, de Rubalcaba). Allí fueron los Simancas, los Lucas, los Robles, las Porta, los Castro… y casi todos los que tenían un cargo que perder. Del otro lado quedamos la militancia y algún que otro alcalde como Cascallana o algún histórico como Barranco.

En aquella ocasión, la militancia peleaba por lo que creía, detrás de un líder que habían elegido y en contra de unas élites que llevaban repartiéndose la miseria en una mesa camilla, al menos una década. Tomás era nuestro Secretario General, hablaba nuestro idioma, conocía nuestras Casas del Pueblo y nuestros problemas diarios. También prometía huir de las familias que tanto daño habían hecho a la antigua FSM, entonces PSM y unir a los socialistas de Madrid contra el único enemigo común, la derecha corrupta.

Hoy, 7 años después, nuestra Secretaria General se ha retira discretamente a la espera de recoger beneficios por ello, sabedora de su escaso o nulo predicamento entre la militancia, ahora que Pedro Sánchez le ha retirado su protección.  Y los de la mesa camilla se han posicionado cómodamente tras el candidato de Sánchez, sabedores de que serán recompensados con puestos en la multitudinaria ejecutiva que configurará Franco o lugares de salida en las listas municipales y autonómicas del cercano mayo de 2019.

Y la pobre militancia, exhausta tras 7 años de procesos internos: primarias, congresos federales, congresos regionales, congresillos y la madre de todas las primarias disputadas entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, hace tan solo unos meses, apenas si es capaz de sacudirse el cansancio, la tristeza, la desilusión, los desengaños y acudir a las agrupaciones a escuchar qué tienen que ofrecer aquellos que pretenden representarnos en Madrid.

A todos los candidatos les ha costado recoger los avales, pese a ser muy escaso el número exigido de ellos y les será aún más difícil conseguir que la militancia acuda en masa a votar el sábado 30 de septiembre. Los partidarios de Franco fían a esa baja participación su victoria en la primera vuelta por más de un 50% de los votos y así no tener que enfrentarse a la temida segunda vuelta, donde no tienen tan claro poder ganar a todos los que consideramos que más de lo mismo en Madrid, no es la solución.

Sé que aquellos que van a los mítines o encuentros con Juan Lobato, quedan contentos de lo que oyen y se deciden a apoyarle, no tanto porque sea un líder carismático sino porque sus propuestas son valientes, sinceras, modernas y bien pensadas para un Madrid del siglo XXI y, sobre todo, porque no vienen acompañadas de los viejos actores con sus viejos vicios, pero no me engaño, también sé que son pocos los que acuden y que necesitaría un año de campaña para conseguir llegar y convencer a toda la militancia madrileña, aunque esta sea escasa.

Va a ser difícil sacar al PSOE de su apatía, hablo del Partido Socialista Obrero Español, no de estos afiliados de nuevo cuño hooligans de Pedro Sánchez que lejos de militar en el socialismo siguen a su líder mesiánico como quien acompañaría a un grupo de rock o una estrella del deporte, sin cuestionarse nada de lo que haga o diga su ídolo.

El resto, apostáramos por quien quiera que apostásemos en las primarias, hemos visto diluirse acomplejado a nuestro partido, hemos soportado que arribistas de Podemos nos den lecciones de socialismo, de democracia, de libertad, hemos tenido que defender lo indefendible y callar lo que había que gritar. Lo cierto es que hemos sufrido demasiado en los últimos años como para atrevernos a confiar nuevamente nuestras ilusiones en alguien o en algo. Y Madrid, no es una excepción.

HUÉRFANOS (2ª parte)

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HUÉRFANOS (2ª parte)

esta entrada viene de la anterior

Peleados, embarcados en sus aventuras personales o desaparecidos aquellos que habían liderado nuestros corazones en los últimos años, Tomás Gómez, Susana Díaz y Antonio Miguel Carmona, la disyuntiva que se nos presenta a muchísimos militantes de Madrid es ¿qué hacemos de cara al Congreso Regional de Madrid?

Ni que decir tiene que el hombre de Pedro Sánchez, José Manuel Franco, por muy simpático que me caiga y por mucho que haya compartido con él en mi agrupación, Chamartín y en el tiempo que fue hombre fuerte de Tomás Gómez, no puede ser considerada una opción ni para mí, ni para los que hemos sufrido la Secretaría General Federal del madrileño como un castigo. No creo que haga falta que explique que el proyecto personalista que encarna el uno y que dice querer para Madrid el otro, no es mi proyecto para el PSOE. No veo necesario remarcar que quien lleva 8 legislaturas como diputado madrileño, no puede encarnar renovación, empuje, un soplo de aire fresco que ayude a los socialistas madrileños a ser una opción de gobierno, otra vez.

Tampoco me sentiría cómoda apoyando la aventura unilateral de Tomás Gómez, que se ha gestado sin contar con la mayoría de los que siempre apostamos por él, los que le apoyamos y le llevamos hasta Callao, los que nos jugamos un expediente por ir a defenderle a Ferraz. Aventura que tiene más visos de buscar el acomodo de algunos de sus cercanos que de presentar un proyecto alternativo real al de Sánchez/Franco, en Madrid. De hecho, esta presentación extemporánea de candidato más parece un ajuste de cuentas con Carmona que una opción real. El tiempo lo dirá, pero no es mi intención apostar por encarnizar el anti sanchismo sin trasfondo político detrás o la mera y simple venganza, por muy deleznable que fuera el comportamiento de Sánchez con Gómez en el pasado.

Habiéndose borrado de la lista mi opción primera, mi apuesta pública, Antonio Miguel Carmona, con el que llevaba colaborando en la elaboración de una alternativa para Madrid los últimos dos años, sus razones tendrá que, respetándolas, no puedo compartirlas, había llegado a plantearme presentarme yo misma, pero pasaría lo mismo que con el candidato de Tomás. Mi apuesta se entendería como un desafío a Sánchez, algo para confrontar, para destruir, en lugar de lo que pretendería ser, hacer algo distinto a lo que nos ha llevado a perder elecciones en Madrid desde que tengo memoria.

Por tanto, descartada yo misma, junto con todos los anteriores, he dedicado unos días a leer lo que propone el compañero Juan Lobato, y como ya dije en Twitter hace unas semanas, me gusta la música y comparto gran parte de la letra. Me congratula también comprobar que algunos buenos amigos, cuyo criterio político respeto, han apostado por el ‎Sotorrealeño. Y me gusta que sea alguien con experiencia municipal, que sepa que las decisiones de un político afectan a la vida de gente real, gente que te puede parar por las calles de tu pueblo para reprocharte si te equivocas.

Quizás sea bueno que elijamos un Secretario General como Juan, que no haya sido parte activa del drama que hemos vivido en el socialismo madrileño durante los últimos años, alguien que no haya formado parte de ninguna familia, que no se haya sentado en ninguna mesa camilla, que no tenga muertos en el armario, que tenga más futuro que pasado. Una candidatura para construir proyecto, una campaña en positivo, con propuestas, con ideas, con debate ideológico y no la merienda de negros en que se han convertido los últimos procesos de primarias, tanto federales como de Madrid. Algo que también siente mi compañero y amigo, Perico Pan.

Quizás soy una optimista patológica pero creo que se presenta una oportunidad de hacer las cosas de otra manera en Madrid, en positivo, a favor y no a la contra. Que esta ventana que se abre, tras cerrarse las viejas puertas, puede conducirnos a lo que llevamos buscando tanto tiempo, gobernar Madrid para los madrileños y dejar de sentirnos huérfanos siendo artífices de nuestro destino y no meros seguidores de un líder todopoderoso que nos guíe en la oscuridad.

Huérfanos 1a. Parte

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Huérfanos 1a. Parte

Inicio este artículo con el firme propósito de fijar mi posición política de cara al Congreso Regional Ordinario del Partido Socialista de Madrid que se celebrará en las próximas semanas, espero conseguirlo porque no sois pocos los que me estáis preguntando qué voy, o vamos, a hacer.

Durante los últimos días, quizás semanas, probablemente meses, he hablado muchas horas con cientos de compañeros, no solo de Madrid, pero fundamentalmente de Madrid, con los que he intentado analizar lo sucedido desde aquel fatídico 11 de febrero de 2015, en que el tándem Sánchez/Luena, destrozó el entonces PSM, hoy PSOE-M, declarando no idóneo como candidato a nuestro Secretario General, Tomás Gómez, disolviendo su Ejecutiva Regional y hasta el Comité Regional.

Desde ese momento, gran parte de la militancia de Madrid nos hemos ido quedando huérfanos de líderes, de referentes, empezando por el propio Tomás Gómez, que tras su traumática defenestración, desapareció de la vida pública, al menos aparentemente, pareciendo dejar toda la responsabilidad de dirigir, liderar, acompañar a los miles de militantes de Madrid que le apoyamos con nuestros avales, votos, horas de redes sociales, visitas a todas las fiestas de todos los municipios de Madrid…, en las espadas de Antonio Miguel Carmona.

Nadie podrá negar que Carmona dio la cara por Gómez en todos los medios de comunicación, en público y en privado, hasta el punto de ser objeto de crueles burlas por ello. Nadie podrá negarme, que, en aquellos primeros meses, el propio Gómez consideraba a Carmona su sucesor natural y le mostraba su apoyo en privado para que concurriera a la Secretaria General de Madrid cuando terminara la Gestora que presidía el ínclito Simancas. Tampoco nadie podrá negarme que ese idilio se rompió en algún momento del 2016 y Tomás decidió ir por libre, aunque eso no ha trascendido hasta las últimas semanas. Y los militantes de Madrid, huérfanos.

Después llegaron las primarias federales entre el resucitado Pedro Sánchez y la andaluza, Susana Díaz. Otra vez, una parte de la militancia madrileña sentimos que teníamos una líder a quien seguir en la recuperación de ese Partido Socialista de Madrid con identidad propia dentro del proyecto socialista, pero igual no acertamos. Durante la campaña, en todos los actos que se produjeron en Madrid, Susana Díaz estableció una suerte de equidistancia entre todos aquellos que podían sentir la tentación de liderar Madrid: Carmona, Gómez, Segovia y hasta satélites como Cepeda o Puri Causapié.

El resultado de esta táctica a corto plazo de tratar de contentar a todo el mundo para ganar en Madrid fue que, con la derrota de Díaz y su desaparición de la vida orgánica del partido, aquel que a priori contaba con más apoyo militante (se vio en la recogida de avales y se palpaba si se paseaba por las agrupaciones madrileñas), Antonio Miguel Carmona, resultó, en parte debilitado en sus aspiraciones de ganar la Secretaría General de Madrid, hasta el punto de que Gómez ha lanzado candidato propio sin encomendarse a nadie, Segovia se ha pasado con armas y bagajes al bando del candidato de Pedro, Cepeda anda viendo cómo suben y bajan las acciones de cada uno y Puri, Puri es Puri. Y los militantes de Madrid, huérfanos… 

UNA BRÚJULA, UN PLANO Y A DORA LA EXPLORADORA

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DORAEl retorno de Pedro Sánchez a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español trae causa en un anunciado y prometido, giro a la izquierda, o vuelta a la izquierda, de nuestro centenario Partido. Un giro reivindicado en los lemas de campaña “somos la izquierda” o “vuelve la izquierda”, del que es inevitable colegir que los anteriores dirigentes del PSOE, incluido el último Secretario General, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, eran o gobernaban, como si fueran de derechas… un despropósito.

Una vez finalizado el proceso de elección de la nueva dirección política del PSOE con la aclamación del retornado el pasado domingo en IFEMA, podemos atisbar la que se avecina atendiendo a las primeras declaraciones de los recién llegados a Ferraz. Si alguno de vosotros, queridos lectores, es propenso al mareo, recomiendo ingesta masiva de biodramina porque vienen curvas por lo que para no perdernos, será mejor que nos llevemos una brújula, un plano y a Dora la Exploradora.

Por ejemplo, el portavoz provisional del Grupo Parlamentario Socialista y ahora Secretario de Organización, el valenciano Abalos, en la defensa de la posición del PSOE frente a la Moción de Censura a Rajoy presentada por Podemos, hizo afirmaciones con las que me sentí plénamente identificada: “dejen de alimentar la expectativa de que nos jugamos que Rajoy salga. No ponga excusas. ¿Con qué mayoría parlamentaria gobierna usted? ¿No ve que es inviable? Es un acto fallido en origen y desde luego libérenos de la responsabilidad. No es verdad que por que nos abstengamos Rajoy siga. Porque la verdad a veces abstenerse no es tan grave”.

Reconocía Abalos, y por ende Pedro Sánchez del que es portavoz, que no hay una mayoría alternativa de progreso en el Congreso de los Diputados, que la derecha suma más que la izquierda porque no se puede considerar izquierda a la derecha corrupta catalana, ni a los independentistas catalanes a los que el resto de España le importamos una higa, ni mucho menos Bildu.

Reconocía Abalos que abstenerse no significa apoyar, que puede ser una opción técnica buena para el propio partido, o para España, o para la mayoría de los españoles

Por ejemplo, la flamante presidenta del PSOE, Cristina Narbona, anda diciendo que los socialistas no vamos a apoyar el CETA (el tratado de comercio entre Canadá y la Unión Europea), que apoyamos una suerte de nueva socialdemocracia. Preguntada a una de las personas que más sabe de PSOE y de Europa si no apoyar el CETA es socialdemocracia, su respuesta me ha aliviado y preocupado a partes iguales “no, es estúpido, proteccionista y reaccionario”. Lo que yo pensaba, pero da una pista de en manos de quién hemos dejado nuestro querido Partido.

Lo delirante es que ayer mismo, el portavoz del PSOE en la Comisión de Exteriores del Congreso, Ignacio Sánchez-Amor, dejó claro que la posición socialista de apoyo al CETA, no ha variado. Hubo de hacerlo ante las exigencias de Podemos de que el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, que piensa que “el capitalismo neoliberal actual es descarnado y socialmente insostenible y un adversario principal”, deje de apoyar este acuerdo.

Por ejemplo, se han dedicado horas de mítines, entrevistas y tweets varios a asegurar que los vencedores serían generosos, que habría integración, que no se depurarían a los adversarios/enemigos y que todo el mundo es necesario en el nuevo PSOE pero, la realidad dista mucho de parecerse a ese saco de buenas intenciones, ningún susanista en la Ejecutiva Federal pese a que recibió el apoyo del 40% de la militancia, ningún líder territorial en la toma de decisiones de un Partido que, se supone defiende una España federal, ningún referente de los últimos años del PSOE en el Comité Federal, antes máximo órgano de toma de decisiones del socialismo español entre congresos, hoy mera clac del amado líder.

Se ha configurado un PSOE en el que la toma de decisiones se circunscribe a Pedro Sánchez y algunos de sus allegados, sin una Ejecutiva Federal que sirva de contrapeso, sin poder territorial que atempere las decisiones centralistas de Ferraz, sin un Comité Federal que debata y vote serena y razonadamente lo que es mejor para el conjunto y no solo para el inquilino de la quinta de Ferraz. Algunos podrían afirmar, y no se equivocarían, que eso es caudillismo, o cesarismo.

Y finalmente, tras 9 meses explicando que la malvada Gestora le dio el poder al PP, pero que el advenimiento de Sánchez devolvería el poder al pueblo y a un socialista a la Moncloa nos encontramos con la dura realidad, el PP, con sus socios del resto de la derecha: Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y, cuando lo necesita, el partido antes llamado Convergencia i Unió, tiene apoyos suficientes para pasar la legislatura, aprobar presupuestos y, en cuanto se huela que alguien amenace con una verdadera Moción de Censura, disolverá las Cortes y en las nuevas elecciones, que cada palo aguante a su vela.

Pero, en un nuevo giro de los acontecimientos, no sufráis, los que hayáis conseguido llegar hasta aquí sin marearos, porque Pedro va a llamar por teléfono a Pablo y a Albert para conformar una alianza chachi piruli que nos libre del maligno barbudo, le haga Presidente de un Gobierno entre morados, rojos y azules y los unicornios rosas campen a sus anchas por nuestras soleadas ciudades alfombradas de pétalos de flores mientras cientos de tambores y trompetas tocan música celestial… si le cogen el teléfono, eso sí.

 

UN NUEVO ¿COMIENZO?

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Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí a poner negro sobre blanco mis pensamientos. En parte porque estaba bastante liada, en parte porque con debatir en tertulias y discutir por las redes sociales ya saciaba mis ansias de confrontar, en parte porque no me apetecía, que todo hay que reconocerlo si se pretende que la escritura resulte terapéutica.

Anoche y contra ¿todo pronóstico?, no estoy segura de esto, pero sí contra mi preferencia política, Sánchez ganó las primarias (más bien la elección directa por la militancia) para volver a ser el Secretario General del Partido Socialista Obrero Español. La victoria fue rotunda e incontestable, no andaré aquí especulando con algo que es claro y meridiano, Susana Díaz solo ganó en Andalucía y la diferencia no fue suficiente para ganar, fin.

No hay duda de que el relato de que Sánchez fue una víctima de los malvados (y fachas) barones, que no querían dejarle encabezar un gobierno de progreso que nos evitara tener que soportar al corrupto PP cuatro años más, es mucho más fácil de asumir para un electorado de izquierdas harto de perder elecciones que la realidad de que tras dos elecciones en 6 meses el PSOE de Sánchez había cosechado dos derrotas históricas bajando a 89 y 84 diputados consecutivamente, alejándonos de la posibilidad, ya no de gobernar, sino de incidir siquiera mínimamente en el Gobierno.

No hay duda de que dejar a un candidato hacer campaña durante 6 meses atacando a todos los compañeros, líderes regionales y presidentes de sus Comunidades Autónomas que no le apoyaron, acusándoles de estar al servicio de la derecha, sin rebatir esta falacia, con argumentos y con hechos, incluidos expedientes disciplinarios por insultos graves del candidato y de su equipo de campaña, en lugar de pacificar las cosas ha conseguido dar impunidad a un bando, la sensación de que se podía hacer de todo, y se ha hecho, para divertimento de los que disfrutan con el sufrimiento del PSOE.

Pero todo esto es llorar sobre la leche derramada ¿y si se hubiera hecho el Congreso en febrero? ¿y si se hubiera obligado a dimitir a Sánchez el 20 de diciembre cuando se la pegó la primera vez y presumió de haber hecho historia? ¿y si se hubiera cerrado el censo el día que se conformó la Gestora y así no habría habido desembarco de gente que solo venía en busca de venganza? ¿Y sí…?

El hecho es que hoy, Sánchez es el ganador y que el 39 Congreso Federal Ordinario del PSOE, le ratificará como Secretario General, otra vez, en tres semanas. Habrá antes  congresillos, elección de delegados, enmiendas a la Ponencia Marco… pero nada cambia el hecho de que volverá a ser el líder del PSOE aquel que nos ha traído hasta aquí y a mí, me aterra, para qué os voy a mentir.

Hoy, algún analista político me aseguraba que esto podía ser una oportunidad para el PSOE, que si Pedro era generoso y trataba de unificar al PSOE, si salía en defensa de Susana porque así se defiende el poder en Andalucía sin el que será imposible llegar a la Moncloa, si era generoso en la victoria, el PSOE podría crecer a costa de Podemos y de un PP acosado por los procesos judiciales por su más que probada corrupción.

Al mismo tiempo, una de las sanchistas que suenan para ser la Portavoz del PSOE en el Congreso exigía a los líderes regionales que pidieran perdón por haber optado por otra candidata en un proceso democrático interno, dejando muy claro que esto de la generosidad, la integración y el PSOE unido es solo para la foto y el titular periodístico. Y que el nuevo comienzo es más bien una continuación de la sesión anterior de liderazgo de Sánchez.

En mí caso, como sigo suspendida de militancia hasta el 29 de junio y no tengo relación laboral con el PSOE, no notaré cambio alguno en mi situación hasta el día 30 que vuelva a ser militante con plenos derechos y para eso falta mes y pico, que en política es una eternidad, ya veremos qué pasa. Quitando los ataques, insultos, amenazas y sugerencias de que me vaya a … <—póngase aquí su fórmula de mandar a uno a escardar cebollinos que más le plazca, no he notado que haya comenzado nada, salvo, tal vez, que ha vuelto el abrazo del oso de Podemos, quizás al olor de la sangre fresca.