Canal RSS

Archivo de la etiqueta: República

¿DE DÓNDE HA SALIDO TANTO REPUBLICANO?

Publicado en

Cuando en el año 78, el Partido Socialista Obrero Español se abstuvo en la votación de la monarquía parlamentaria como forma del Estado Español, nadie imaginaba que 36 años después, en el seno de ese mismo partido, estaríamos discutiendo si agachar la cabeza negando nuestras profundas raíces republicanas y votar sí a Felipe VI, o volver a abstenernos en la sucesión del hijo del Borbón que heredamos de Franco.

Y la verdad es que muchos nos preguntamos ¿de dónde han salido tantos republicanos? Unos se lo preguntan aterrorizados, otros lo hacemos ilusionados, pero lo cierto es que hace unos años, muy pocos, nadie podría imaginar manifestaciones o concentraciones tan hermosas como las que se produjeron el lunes en distintas ciudades de España: alegres, festivas, tricolores, pacíficas, llenas de orgullo y esperanza, atestadas de sueños de un futuro diferente, de jóvenes sonrientes y no tan jóvenes felices.

Me gustaría recordaros que en este país, durante los primeros años de la democracia, manifestarse republicano era casi un delito, no en vano, tuvimos que esperar al año 2004, hace solo 10 años, para que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid sentenciara que exhibir banderas republicanas estaba amparado por la Constitución. Los compañeros socialistas hemos sufrido en carne propia tener que quitar banderas republicanas de las casetas del Partido por “tener la fiesta en paz”. Y la Casa Real era una de las instituciones más valoradas en el CIS, hasta que dejaron de preguntar por ella…

No es hasta el 2011, cuando imputan a Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Cristina, hermana del heredero, hija del Rey, en el caso Noos, cuando se empieza a cuestionar públicamente la institución de la monarquía y el comportamiento de algunos de sus miembros. A partir de ese momento, los españoles caemos en la cuenta de que hay una familia extensa del Rey con cuentas en Suiza, con “amigas entrañables”, viviendo como privilegiados, cuando los demás estamos sufriendo una crisis cruel que ha quebrado todos nuestro sueños de una vida mejor, no solo para nosotros, sino también y lo que es peor, para nuestros hijos.

Para rematar este malestar ciudadano, el Rey se rompe una cadera en una cacería de elefantes en Bostwana en 2012, de la que nadie tenía conocimiento en España, ni siquiera el Gobierno, cuando es obligación del Jefe del Estado comunicar a éste sus viajes fuera del territorio nacional y de ahí nos enteramos de que “El Campechano” tiene una “amiga entrañable” con la que estaba en este viaje sudafricano, que al parecer ha dispuesto de una vivienda muy cerca de La Zarzuela y que no era la primera vez que salía en viaje oficial con el monarca cuyos gastos sufragamos todos los españoles de bien.

Y así llegamos a que en los últimos 14 de abril, las manifestaciones en recuerdo de la II República dejaron de ser minoritarias, para nostálgicos octogenarios y pasaron a ser multitudinarias, llenas de jóvenes que lucían orgullosos la tricolor y que clamaban por un cambio constitucional que convirtiera la monarquía parlamentaria española en la III República.

¿Quiero decir con esto que los republicanos somos mayoría? Sinceramente, no lo creo. En España todavía hay generaciones enteras de gentes mayores de 50 años a los que se les educó en el miedo a la República y en el convencimiento de que la Monarquía es lo único que nos separa de un Golpe de Estado o una nueva Guerra Incivil. Es lo que yo llamo la generación presa del Síndrome de Estocolmo de la Transición, que actualmente dirige la política española, las grandes empresas, los centros del poder en general. Hemos de reconocer que no hemos hecho pedagogía sobre lo que realmente significa una república, como tienen en EEUU, Francia o Alemania y que por tanto nada tiene que ver con ser comunista, socialista, revolucionario o subversivo, sino que es un régimen tan legal, constitucional, estable y próspero como cualquier otro, en función de cómo se utilice.

Soy de las que, una vez pasada la euforia de la abdicación, detenida a pensar unos días, algo que en este país no somos muy dados a hacer, creo que hacer un Referéndum hoy solo serviría para legitimar la monarquía para otros cuarenta años y que por tanto, lo mejor que podemos hacer los socialistas republicanos es abstenernos en la votación de la Ley Orgánica de sucesión, como ya hicimos en el año 78 y empezar a debatir una postura clara y nítidamente republicana del Partido Socialista de cara a, en un futuro cercano, poder promover una Reforma Constitucional completa, que incluya, entre otros muchos temas importantísimos, también la Jefatura del Estado.

PD Mi columna de los jueves en Diario Progresista aclara el complejo procedimiento necesario para EL ADVENIMIENTO DE LA REPUBLICA

Anuncios

CAUTIVO Y DESARMADO

Publicado en

cautivo y desarmado

Hoy, se cumplen 75 años desde que finalizó la Guerra Civil española con el triunfo de los sublevados encabezados por el golpista Francisco Franco, que tras tres largos años se saldó con la escalofriante cifra de al menos medio millón de españoles muertos no solo en el frente, sino también en retaguardia y cerca de noventa mil víctimas del franquismo en todas sus formas desaparecidas, enterradas en las cunetas, sepultadas en fosas comunes, hurtadas a la memoria.

El último parte de guerra emitido por el ejército nacional el 1 de abril de 1939 zanjaba la contienda afirmando: “en el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. Terminaba la guerra sí, pero comenzaba el horror, cuarenta largos años de dictadura franquista, de represión, de venganza, de odio, de intolerancia, de miedo y de muerte. Cuarenta años de exilio y clandestinidad, cuarenta años de rabia, de dolor y de silencio, cuarenta años.

Y un buen día del año 75 –digo buen día porque sin duda fue bueno, el mejor en décadas- el genocida se murió, tranquilo, en su cama, rodeado de los suyos y sin haber pagado por su golpe de Estado, por sus crímenes contra la República, contra la democracia y contra los españoles. Se murió dejándolo todo atado y bien atado en manos del Consejo de Regencia, con un rey educado a su sombra que nombró como Presidente del Gobierno a Arias Navarro, mano derecha de Franco y con un régimen que, contra todo pronóstico, duraría muy poco tras su muerte, gracias, entre otros a Adolfo Suárez, sucesor de Arias Navarro y arquitecto del desmantelamiento del franquismo, al que estos días rendimos homenaje.

Ayer, víspera del 75 aniversario del final de nuestra Guerra Civil, en el Funeral de Estado en honor del recientemente fallecido Adolfo Suárez, el oficiante, el Presidente saliente de la Conferencia Episcopal, arzobispo de Madrid y cardenal español, Rouco Varela, se descolgó con unas vergonzantes frases, amenazas quizás, sobre la posibilidad de una nueva guerra entre españoles, textualmente afirmó: “los hechos y actitudes que causaron la Guerra Civil la pueden volver a causar”.

Dejando a un lado el asunto de que un Estado aconfesional, que no laico, otra de las concesiones al miedo, a la derecha y a la iglesia de nuestra idealizada transición, se celebren funerales de estado católicos, independientemente de las creencias religiosas de los que yacen en sus ataúdes, algunas veces ateos, otras practicantes de otras religiones que conviven con el catolicismo en España, como son el islamismo, el judaísmo, entre otras, dejando este hecho a un lado que merece una reflexión aparte, lo de Rouco ayer fue infame.

Cuando desde la izquierda reivindicamos la necesidad de una Ley de Memoria histórica que hiciera justicia a los que durante cuarenta años permanecieron ocultos, olvidados, enterrados en las cunetas, con sus nombres asociados a delitos que no existieron, ensuciando su memoria y atormentando a sus familiares, se nos acusó de guerracivilismo.

Guerracivilismo es lo que hizo la Iglesia española con el levantamiento del General Francisco Franco, denominando su golpe como una cruzada y llevando al dictador bajo palio mientras el pueblo lloraba a sus muertos. Guerracivilismo es no permitir exhumar los cadáveres de los republicanos asesinados por los fascistas y enterrados en cunetas o fosas comunes en aras a no alterar la convivencia democrática de los españoles de bien. Guerracivilismo es decir que los familiares de las víctimas del franquismo solo se acuerdan de ellos cuando hay subvenciones de por medio. Guerracivilismo es mantener el nombre de asesinos, torturadores, criminales contra la humanidad reclamados por otros estados como tales, en los callejeros de pueblos y ciudades de España. Guerracivilismo es afirmar que con el dictador se vivían tiempos de extraordinaria placidez, anhelando el Régimen franquista como un periodo de orden y prosperidad. Guerracivilismo es lo que hizo ayer Rouco Varela.

¡En memoria de todos los que cayeron defendiendo la República, la democracia, el régimen constitucional del 31, el Estado de Derecho, la libertad, la justicia y la dignidad de todos los españoles! ¡No os olvidamos!

SOCIALISMO Y MONARQUIA

Publicado en

Me resulta irrisorio tener que empezar esta entrada recordando que soy republicana, que siempre lo he sido, que nunca he entendido el “Juancarlismo”, que no comparto la visión idílica del papel del rey durante el intento de golpe de Estado del 23F y mucho menos durante la transición y que por tanto apuesto por un nuevo proceso constituyente más moderno, más valiente, con menos servidumbres del pasado y que recoja el sentir de muchos de nosotros.

Aclarado esto, que está perfectamente avalado por mi perfil público y por tanto, nada más que añadir, tengo que puntualizar que dentro del Partido Socialista Obrero Español, este republicanismo no es unánime, tenemos compañeros monárquicos, tenemos compañeros “juancarlistas” y tenemos compañeros que opinan que república sí, pero que ahora no es una prioridad para los españoles.

Ayer, el Diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, increpó a Rubalcaba en twitter con la siguiente afirmación: “Que alguien le diga a Rubalcaba que el socialismo es republicano” a lo que algunos tuiteros le replicamos que había socialismo en muchos momentos y lugares de Europa que había convivido con la monarquía, empezando por Olof Palme y siguiendo por Felipe González. En concreto yo le recomendé leer a Pablo Iglesias antes de incordiar al Secretario General de los Socialistas Españoles.

Aparte del hecho cobarde de contestar a mi tuit con una sola palabra y a partir de ahí dejar que las hordas rojas de la izquierda auténtica ideal de la muerte me dijeran de todo, además de no contestar ninguno de los argumentos que educada y pacientemente le di para justificar el porqué de mi afirmación, las estrellas emergentes son así de suyas. Lo cierto es que Pablo Iglesias dejó claro que siendo republicanos, los socialistas no perderíamos el tiempo luchando contra la monarquía sino contra la opresión del proletariado por la burguesía.

La lucha de clases, esa era la principal preocupación de nuestro fundador, remover las trabas que los trabajadores tenían para alcanzar el bienestar, luchar por la educación pública que permitiera al obrero alcanzar la cultura necesaria para no ser explotado por el patrón, mejorar sus condiciones de trabajo y sus salarios para disminuir las diferencias sociales… y una vez alcanzada la igualdad, podríamos concentrarnos en cambiar la monarquía con todas sus injusticias y desigualdades por un régimen mejor, la república, democrática, igualitaria, justa. No olvidemos que no hay libertad sin igualdad.

Y eso es lo que invoca Rubalcaba cuando le acusan de no ser beligerante con la monarquía, trae a colación la Reforma Laboral, los seis millones de parados, la privatización de la Sanidad, la asfixia a la que se somete a la Escuela Pública, en una palabra, el desmantelamiento del Estado del Bienestar que está llevando a cabo el Partido Popular y considera prioritaria la lucha contra esta manera de afrontar la crisis antes que el cambio de las instituciones. Lo entiendo, aunque no lo comparto, y desde luego, eso no hace que deje de ser socialista como afirmaba ayer el Diputado Garzón.

En los años 70, cuando muere el dictador, los socialistas, pero también los comunistas, pactan con los herederos del franquismo que la nueva España será una monarquía parlamentaria y que Juan Carlos de Borbón será el Rey, como quería Franco, en detrimento de su padre, Don Juan y sobre todo en detrimento de la República. Las razones de estas cesiones de la izquierda están puestas negro sobre blanco en numerosos libros y no las voy a reproducir aquí. A mi modo de ver hubo mucho más de miedo que de generosidad, hubo más de practicidad que de heroísmo, pero en 2013, con el fantasma de la Guerra y la Dictadura ya lejos, todo se ve más fácil.

Hoy, con un Rey que tiene comportamientos indignos para el cargo que ostenta como Jefe del Estado: cacerías, amigas entrañables, dineros en Suiza…, con la familia Real sumida en un escándalo como es el del caso Noos y con los ciudadanos soportando sobre sus hombros todos los rigores de la crisis, recortes, paro, impuestos, falta de confianza en el futuro, nos encontramos con un escenario que hace más fácil la defensa de la reforma de la Constitución hacía una República. Desde aquí animo a la cúpula de mi Partido a dejar atrás miedos y reticencias del pasado y dar un paso valiente hacia adelante, no estarán solos, tendrán a la mayoría de los españoles a su lado, estoy segura de ello.

RENDICION DE CUENTAS, mi columna de los jueves en DIARIO PROGRESISTA

¿Qué somos, leones o huevones?

Publicado en

Con la llegada de la televisión digital, lejos de aumentar la calidad y variedad de la oferta televisiva, nos hemos encontrado con una gran cantidad de canales en manos de la caverna mediática por los que es mejor ni pasar y con otros tantos en manos de las grandes cadenas que son utilizados como un contenedor de basura añeja.

Como en vacaciones uno tiene más tiempo libre y algo de miedo al cáncer de piel, he pasado las largas horas de la siesta española durante la canícula, dormitando frente a la caja tonta mientras mi hija iba de un canal a otro en busca de algo que no la matara de sopor.

Cada vez que abría los ojos me encontraba delante con los personajes de Aquí no hay quien viva o de la que se avecina, que aunque parecen los mismos no lo son, pero que salen a la misma hora por canales hermanos y hacían que mi agitado sueño un totum revolutum de “Estela Reinols, qué sola estoy, pero qué sola”, “váyase Señor Cuesta”, “Antonio Recio, mayorista, no limpio pescado” y sobre todo “¿Qué somos, leones o huevones?”.

Diréis vosotros que con la que está cayendo en España y en el mundo a qué viene esta frivolidad de entrada, pero todo tiene su por qué y su para qué en esta vida si uno tiene la paciencia y la curiosidad suficiente.

En esta España en la que el señorito Floriano se permite el lujo de criticar a aquellos preceptores del subsidio de desempleo, de 400 euros porque viven con sus padres, los muy malandrines, igual pretenderá este iluminado que con ese capitalazo hurtado de las arcas públicas, vivan en el Palace como Duran i Lleida.

En esta España donde se abre un debate artificial acerca de si en Euskadi hay más gente abertzale que amante de los toros, para no hablar de si queremos aplicar la Ley que todos nos hemos dado y que permite la excarcelación de un preso enfermo terminal, a un terrorista.

En esta España donde la Alcaldesa hereditaria de Madrid, que no ha sido elegida en las urnas por los ciudadanos, que va a la peluquería en coche oficial, con chófer y escolta, afea a los bomberos, esos que se juegan la vida para salvar las nuestras, que ganan mucho dinero y no tienen razones para quejarse.

En esta España donde las hordas de la caverna y algún despistado de los nuestros, claman contra la concesión a Assange del estatus de refugiado político para que pueda asilarse en Ecuador, porque quieren que lo manden a Estados Unidos a que lo frían en la silla eléctrica o con un poco de suerte, le pongan la inyección letal por haber puesto en evidencia a la mayoría de los Gobiernos del mundo.

En esta España donde el Gobierno del PP sostiene que una bandera republicana puede interpretarse como una “provocación”, cuando es el símbolo de un Gobierno legítimo y democráticamente elegido por los españoles. Mientras que en sus manifestaciones patrióticas contra las abortistas, los homosexuales que se quieren casar, la rendición de Zapatero a ETA y demás causas de los españoles de bien, lucían con orgullo la bandera del pollo con la que el genocida Paco Franco exterminó sistemáticamente a millones de españoles en aras de la libertad de expresión.

En esta España ha llegado el momento de que todos y cada uno de nosotros nos miremos al espejo y nos preguntemos ¿Qué somos, leones o huevones?

QUIEREN ARRUINAR EL PAIS. PARA DEFENDER EL FUTURO 15 de septiembre. MARCHA A MADRID. ¡¡¡VAMOS!!!

En tiempos de Franco

Publicado en

Ayer, en la red se lanzó una campaña llamada #guillotina que según Libertad Digital proviene de Izquierda Unida y va acompañada de la frase: “los póximos recortes los haremos nosotros con guillotina”, desconozco si esto es cierto.

Cuando yo tuve conocimiento de ella en twitter era más bien una manera metafórica de acabar con las cosas que no nos gustan. Había gente que ponía “contra el hambre en el mundo #guillotina”, yo misma puse “para los que dicen una cosa y hacen otra #guillotina” en un tweet de componente personal, que nada tiene que ver con la política, pero que estos radicales cavernarios se lo han tomado como una crítica a Rajoy. Ya sabéis, el que se pica, ajos come.

La polémica se desató cuando puse “para los que vivían con el asesino Franco tiempos de extraordinaria placidez #guillotina” en un recuerdo a las indignantes palabras de Mayor Oreja, Ministro de la Democracia, gran defensor de las libertades públicas, prócer de los populares.

A partir de nombrar a Franco, empezaron a entrar a insultarme, a pedir respeto por el genocida, a decirme que no tenía ni idea de lo que era el franquismo y otras lindezas, un gran número de votantes del PP, lo que no deja de sorprender en un partido que presume de estar centrados en nosotros, que se enoja cuando se les dice que son de derechas y que se envuelven en la bandera de la Constitución a la mínima oportunidad.

Es inimaginable pensar en Angela Merkel o cualquiera de los miembros de su partido defendiendo a Hitler o diciendo que con él se vivían tiempos de paz y desarrollo. Nadie se imagina a un demócrata alemán pidiendo respeto para el autor del holocausto o diciéndole a los judios que tienen que olvidar y no homenajear a sus caídos porque eso impide cerrar las heridas.

En cambio, en España, nombrar a Franco, pedir que se retiren sus estatuas y las calles en su honor, desenterrar de las cunetas a los republicanos para darles una sepultura digna, limpiar los expedientes de 40 años de genocidio franquista es considerado un acto de rojos asesinos que buscan venganza.

Tratando de encontrar un sentido a esta paradoja que supone que más de 30 años después de enterrado el asesino, aprobada una Constitución por la mayoría de los españoles, transcurridos varios gobiernos de distinto color político asentados en la democracia, haya tantos defensores de la dictadura de Francisco Franco Bahamonde solo puede encontrarse en el árbol genealógico de los actules dirigentes del PP.

Si hacéis el sencillo ejercicio de poner en google los apellidos de los actuales Ministros, Consejeros, Diputados, etc del Partido Popular y buscáis Ministros de Franco encontraréis clarificadoras coincidencias, como por ejemplo: Pío Cabanillas Gallas ; José María Gamazo y Manglano; Manuel Fraga Iribarne; Iñigo Cavero y Lataillade; Rafael Arias-Salgado; Carlos Robles Piquer; José Manuel Romay Beccaría; Manuel Aznar Zubigaray…

En fin, que todos estos demócratas, centrados en nosotros, sufren una curiosa dicotomía, la de ser defensores de la democracia y a la vez defensores de la memoria de sus mayores, acérrimos franquistas. Solo así se entiende que en pleno 2012, siendo miembros de la Unión Europea, participando del desarrollo en la demócrata Europa, criticar la dictadura franquista sea motivo de discusión y descarnados ataques casi sangrientos.

No faltarán los que hoy entren como becerros para decir que los rojos matamos más que nadie durante la Guerra. No seré yo quien lo discuta, pero les recuerdo a todos los paquistas que durante los años que duró la Guerra Civil española se cometieron atrocidades por ambos bandos, como suele suceder en toda guerra, pero que una vez se alzó con la victoria el bando Nacional impuso a sangre y fuego su ideología, su religión, su moral, sus valores…

Quiero recordar a todos estos que hablan de cerrar heridas que durante cuarenta años en España se produjo un genocidio, es decir, la eliminación continuada y sistemática de una parte de la población, la conformada por los rojos, los homosexuales, los intelectuales, los republicanos… por Francisco Franco Bahamonde y sus secuaces.

Ya adelanto que no estoy de acuerdo con la dictadura cubana que suele ser el inteligentísimo comentario que más desarrollan estos capitidisminuidos intelectuales defensores del paquismo. Creo en la democracia, en todos los lugares del mundo. No creo en las dictaduras, ni personales, ni de partidos, ni siquiera del proletariado.

Sea esta entrada un sentido homenaje al aniversario de la II República Española, que con sus luces y sus sombras se inció el 14 de abril del 31 en un acto de libertad y democracia casi sin precedentes hasta el momento en España.

¡Salud y República!

El Valle de los Caídos

Publicado en

Hoy  me había levantado de muy buen humor, sin motivo aparente eso si y quizás por esa causa no me venía la inspiración. Según mi amiga @lunaxel si estás contento no te acompañan las musas, que se lo pregunten a Maná.

Entonces me desayuno con un post de @radiocable pidiéndole al Gobierno que antes de irse nos haga el favor de sacar a Paquito de su tumba en el Valle de los Caídos y devolvérselo con mucho cariño a su familia para que hagan con él lo que quieran.

Por contra, mi amiga @fatimaalmazan cree que no hay que moverle que hay que dejarle en su museo del horror para no cambiar la historia y para que generaciones venideras aprendan lo que este asesino hizo. Y que si las familias de los represaliados quieren que se lleven de allí a los rojos.

Mi opinión al respecto es que hay que hacer ambas cosas porque son complementarias y van en el camino de desagraviar a las víctimas.

Lo más rápido y fácil sacar al genocida Francisco Franco de su mausoleo del horror y que lo entierren sus familiares en donde les plazca. De esa manera evitamos que las víctimas tengan que descansar junto a su asesino. Algo absolutamente impensable en cualquier lugar del mundo. No quiero ni imaginar los gritos de la comunidad judía si Hitler estuviera enterrado junto a las tumbas de las víctimas del holocausto nazi.

Una vez el dictador fuera, es imprescindible prohibir allí cualquier demostración de fascismo de los cuatro tarados nostálgicos que se acercan los 20 N (es curioso que esto no molesta al PP y en cambio ponen el grito en el cielo por cualquier cosa que hace Bildu).

El Valle de los Caídos debería ser un Museo para la Memoria Histórica en el que se rindiera homenaje a todos los que lucharon por defender la legalidad vigente, el orden constitucional, la democracia y la II República Española.

Pero como cada persona es un mundo y tiene derecho a sentir y a conducirse ante la muerte de sus familiares como le pide su corazón, también habría que hacer el esfuerzo de exhumar los cadáveres de quien sea reclamado por sus familiares y así permitirles cerrar el duelo. Ya se que es difícil porque son muchos cuerpos enterrados en una fosa común y en muy mal estado, pero tenemos una deuda que solo se saldaría dándoles decente sepultura.

APOSTILLA: solo he estado una vez en el Valle de los Caídos. Me llevaron mis abuelos cuando tenía 10 o 12 años y solo recuerdo que era enorme y que yo pisé la tumba de Franco por encargo de mi madre .

A vueltas con la Memoria Histórica

Publicado en

Ayer se produjeron dos hechos que me hicieron reflexionar sobre la Guerra Civil y los 40 años de dictadura Franquista en nuestro país.

El primero fue la muerte de la última de las 13 Rosas, en realidad 14, Mª Carmen Cuesta, llamada “peque”, por ser la menor de todas ellas y el segundo fue un paseo dominical por La Alcarria, que me llevó a Tendilla, un pequeño y pintoresco pueblo de Guadalajara, con una preciosa Iglesia denominada de la Asunción pero con un desagradable encuentro en su fachada, un águila franquista y una placa por los caídos por dios y por la patria…

Como colofón, en el telediario dieron una noticia sobre la prohibición existente en Alemania de cualquier exaltación del nazismo, lo que incluye la prohibición de reproducir los discursos de Adolf Hitler, su imagen, etc..

Sentí envida y rabia, envidia porque el pueblo alemán ha sabido enfrentarse a su pasado con valentía y espíritu crítico, ha reconocido sus errores, ha juzgado a los culpables del genocidio y una vez limpias las conciencias, ha impedido la vergüenza de dar tratamiento de héroes a los asesinos.

Rabia porque en España no hay un pueblo donde no haya una calle, plaza o monumento al Generalísimo, a los Caídos, a Franco… rabia porque llevamos 30 años peleando porque quiten las estatuas del asesino de las calles de España, rabia porque después de 40 años de homenajes, tratamiento especial del bando vencedor que incluía trabajos, prebendas, favores y demás allá que escuchar la sandez de que “en los dos bandos se cometieron barbaridades”, rabia de que haya gente como Mayor Oreja que diga que con Franco “se vivía con extraordinaria placidez” y no pase nada, rabia de que el Ministro del Interior del Genocida sea el Presidente de Honor del Partido Popular y no se le haya juzgado por su participación en el asesinato sistemático del bando republicano durante la dictadura, rabia, si, mucha rabia.

No quiero perdonar, ni olvidar, no quiero oír más la canción del generoso espíritu de la Transición que no fue otra cosa que el miedo de la izquierda a que no cuajara la democracia y el aprovechamiento por la derecha para lavarse las manos como Pilatos por toda la sangre que corrió sobre ellas.

No quiero perdonar, ni olvidar, mientras haya un solo republicano enterrado en una cuneta, mientras haya un abuelo o abuela que me cuente susurrando que en su pueblo los falangistas te daban el paseíllo y tus familiares ni siquiera podían llorarte por miedo a ser los siguientes, mientras haya un nieto que quiera ver limpio el nombre de su abuelo, declarado delincuente por los ganadores solo por luchar en el bando de la legalidad, del orden establecido…

Porque en la Guerra Civil sí hubo buenos y malos, hubo quien defendía la República, un régimen democrático emanado de la voluntad del pueblo, con las carencias propias de primeros del siglo XX, pero sin duda alguna mejor que el Levantamiento Militar del Frente Nacional, un grupo de golpistas. Y fuero los malos los que ganaron y procedieron al exterminio sistemático de los perdedores, genocidio que duró 40 largos años y que lleva otros 30 de sucio silencio.

Con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica, muchos creímos atisbar el final de tamaña injusticia pero la realidad es que poco ha cambiado, la realidad es que los familiares de las víctimas del franquismo siguen teniendo que luchar denodadamente contra la Administración, los jueces y los herederos del paquismo para dar decente sepultura a sus seres queridos, la realidad es que los alcaldes no hacen nada para eliminar de los callejeros los vergonzantes restos del franquismo, la realidad es que el Partido Popular se niega a condenar el abuso sufrido por muchas mujeres republicanas ridiculizándolas llamándolas pelonas, la realidad… da asco.