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POBREZA ENERGETICA

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En los últimos tiempos venimos escuchando hablar sobre un nuevo concepto, la pobreza energética, para referirse a la imposibilidad de pagar los recibos de la luz y el gas en millones de hogares españoles, lo que genera que a un millón doscientos mil de ellos se les haya cortado el suministro en el último año y que muchos más pasen frío o se calienten con medios poco seguros como son braseros, leña, butano…

Se ha llegado a esta situación por varios motivos, el primero de ellos, las brutales subidas en el precio de la energía en España a causa de la especulación, el latrocinio y la desvergüenza de las eléctricas en connivencia con Gobiernos incapaces de ponerlas coto. Al mismo tiempo que la luz sube un 63%, los salarios bajan gracias a la Reforma Laboral del PP, el paro ya alcanza los seis millones de españoles y los bancos salvados con dinero público no sueltan un euro para financiar a la pequeña y mediana empresa.

Siendo verdad todo lo que os acabo de contar, me niego a utilizar el término pobreza energética como edulcorante de la realidad, hablamos de pobreza, sin apellidos. Aquellos que no pueden pagar la luz o la calefacción, tampoco pueden pagar otras muchas cosas. Malviven acudiendo a bancos de alimentos, trampeando un mes el alquiler o la hipoteca, otro las facturas de la luz y el gas.

Parece que al decir pobreza energética suavizamos el hecho de que hay millones de hogares españoles en los que no trabaja ninguno de sus miembros, por lo que están sumidos en la pobreza, la pobreza sin matices, la miseria y el hambre. Parece que al decir pobreza energética, tapamos el hecho de que las clases medias españolas se han empobrecido brutalmente en los últimos años, generando una gran clase trabajadora, obrera, parada, que hace malabares para llegar a fin de mes.

Cuando yo era pequeña, nosotros éramos pobres, mi padre no trabajaba y mi madre era maestra, un sueldo para una familia de cuatro miembros que apenas alcanzaba para lo básico. En invierno, encendíamos una catalítica en el salón que con dificultad llegaba para templarlo y que te levantaba unos monumentales dolores de cabeza. En nuestra habitación, la de mi hermana y mía, teníamos una placa eléctrica que mi padre encendía con el termostato muy bajito para no gastar mucho. Recuerdo levantarme por la noche, a escondidas y subirlo un poquito para que saltara porque el frío no me dejaba dormir.

Creí que aquellas infancias de pijama, bata, calcetines gordos y sábanas de franela habían quedado atrás como anécdota gris del final del franquismo y del nacimiento de la democracia. Estaba convencida de que el Estado del Bienestar era una conquista social que nadie nos podría quitar porque la habíamos construido entre todos, con generosidad y esfuerzo. Jamás se me ocurrió pensar que mi hija podía tener un futuro peor que mi pasado porque es ley de vida evolucionar a mejor, pero me confundí.

Tan solo dos años de Gobierno del Partido Popular y se ha esfumado el papel protector del Estado para las situaciones de necesidad, tenemos en España niños que pasan hambre y frío, familias que se alimentan ya no solo de la caridad, sino de lo que rebuscan en la basura, incendios por calentar las viviendas con métodos inseguros, ancianos que no toman sus medicamentos para que coman sus hijos y nietos, ancianos sacados de las residencias pese a necesitar cuidados específicos porque con su pensión sale adelante la familia entera, dependientes abandonados a su suerte, a su mala suerte…

Con la excusa de la crisis se han cercenado derechos, se han restringido libertades individuales y colectivas, se han impuesto principios morales y se nos ha devuelto a aquella España gris de mi infancia de la que creíamos habíamos huido para siempre.

¡Feliz Navidad!

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No puedo ser de izquierdas porque…

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A raíz de las críticas al Gobierno por los recortes en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, vertidas por el mundo del espectáculo en la gala de entrega de los Premios Goya, se ha reabierto un viejo debate por parte de la derecha rancia cavernaria española, a cerca de si se puede ser de izquierdas teniendo dinero o hay que ir en alpargatas, criar gallinas y vestir con ropa del mercadillo.

No han faltado críticas a los actores por llevar ropa cara -en su mayoría prestada por los diseñadores para que la repercusión de la gala les sirva de promoción- por calzar zapatos de marca -algunos de ellos muy puestos, por cierto- por ganar ingentes cantidades de dinero, solo por algún privilegiado como Bardem,  o por pasearse por Madrid en coche con chófer, como hace Almodovar, y a la vez tener conciencia social, defender la Sanidad Pública, la Educación Pública, los derechos del Pueblo Saharaui, o cualquier otra causa que consideren buena y noble.

Dejando a un lado el plano teórico, que pone de manifiesto las diferencias básicas entre el comunismo clásico que pregonaba que todos tenían que tener lo mismo, que había que socializar los bienes productivos y de consumo, etc. y el socialismo clásico que defiende que todos han de tener un mínimo indispensable garantizado por el Estado y sufragado con los impuestos, pagando más el que más tiene… Que ya de por si  ponen de manifiesto que puedes ser socialista poseyendo una fortuna, si pagas tus impuestos, contribuyes al bien común, no te escaqueas de cumplir con tus trabajadores, con la Hacienda Pública, si no te llevas el dinero a Suiza, etc.

Bajando al mundo terrenal, al que nos toca sufrir los que hacemos bandera de nuestra ideología y pregonamos que solo el socialismo puede sacarnos de esta gran estafa a la que llaman crisis y que está siendo utilizada como coartada por el Gobierno de Mariano Rajoy para eliminar todos aquellos avances sociales conseguidos durante nuestra maltratada democracia. Yo he sufrido en mis carnes esas críticas pacatas y demagógicas que tanto calan entre el trollerío popular.

Este verano me criticaban que siendo socialista veraneara en la playa (sic). Esto de por sí sería una sandez, con mi sueldo después de impuestos hago lo que me viene en gana, más aún si se fijan que voy al apartamento que tiene mi madre en Almería, por lo que el gasto es cero, el mismo que cuando mis mayores veraneaban en Don Benito, en la casa familiar. La pobreza nos viene de antaño, nunca nos ha faltado, pero nunca nos ha sobrado. Y tan orgullosos y felices que hemos vivido con lo que había, unas veces más, otras muchas, menos.

También me han criticado que subiera a esquiar a Valdeski el pasado jueves, que cumplí 41 años, como si el hecho de gastarme 37€ en un forfait para celebrar mi cumpleaños, me impidiera defender que mi hija necesita que la Educación Pública sea de calidad para labrarse un futuro o mermara mi capacidad para criticar que la subida de tasas de la Universidad hará que en septiembre, cuando tengamos que pagar su matrícula en enfermería, nos suponga un esfuerzo familiar brutal, más aún ahora que estoy en paro.

Hay quien me ha dicho, en mi cara, que para ser de izquierdas me gusta mucho la ropa de marca. Es verdad, compro ropa buena desde que engordé, por aquello de disimular las chichas, que una es presumida pese a roja. En mi descarga diré que siempre compro en rebajas o en outlet que soy muy de ahorrar, pero qué malo hay en que con mi sueldo, ganado con mi trabajo, me compre lo que me de la gana. Con ese sueldo también pago la cuota del PSOE y de la UGT, y tengo una niña apadrinada en India, en la Fundación Vicente Ferrer, y pertenezco a Médicos sin Fronteras y hasta he sido socia del Estudiantes.

Que la derecha desprecie a los que teniendo dinero defienden el Estado del Bienestar, la justicia social, el reparto de riquezas, lo Público, lo de todos, es un claro síntoma de lo que en realidad piensan de la izquierda: que tienen que ser una panda de descamisados, de perro flautas, de menesterosos comidos de mierda e incultura porque si no, serían de derechas. ¡VÁYANSE USTEDES A LA MIERDA!

Terror policial

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Hubo un tiempo, cuando Alberto Ruiz Gallardón era el Presidente de la Comunidad de Madrid, que por razones del trabajo de mi madre, era invitada a celebrar el 2 de mayo en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno Regional y yo la acompañaba, más que nada porque los canapés eran memorables y yo sigo a rajatabla aquel refrán de muera Marta, muerta harta…

Bromas a parte, recuerdo que uno de los días, cuando iba al servicio, me encontré con un señor bastante mayor inmóvil en lo alto de la escalera que conduce al sótano. Me acerqué a él pensando que igual tenía dificultad para bajar por si solo y le ofrecí mi ayuda, pero me quedé helada cuando con los ojos empañados por las lágrimas me contó que no se atrevía a descender por aquellos peldaños porque él había estado allí abajo, detenido, cuando era la sede de la Dirección General de Seguridad del Estado, dependiente del Ministerio de Gobernación.

Justo en el sótano, donde hoy están los servicios del suntuoso Palacio, estaban los calabozos donde aquellos sospechosos de ser rojos, homosexuales, contrarios al régimen o cualquier otra “conducta inapropiada para la dictadura franquista”, eran llevados, torturados y retenidos ilegalmente durante el tiempo que sus captores consideraran necesario, sin ningún respeto para sus derechos, ni humanos, ni legales.

Y allí estaba aquel anciano, con los ojos enturbiados por los recuerdos de un pasado atroz de nuestra peor España, 40 años de dictadura, de brutalidad del régimen, de terror policial, 40 años que muchos creíamos haber dejado atrás, que otros, los más jóvenes, ni siquiera conocen ni de oídas, 40 años que para él todavía revivían en sus carnes antiguos dolores y sufrimientos, un miedo profundo y antiguo.

Hoy, un joven madrileño, Alfón, lleva un mes detenido y encarcelado preventivamente, incomunicado, aislado y tratado como un terrorista o un narcotraficante por haberse manifestado en contra de los recortes del Partido Popular de Mariano Rajoy, por haberse burlado del paradero desconocido del marido de la Delegada del Gobierno en Madrid, la popular, Cristina Cifuentes.

Hoy, en España, cada día leemos noticias sobre proyectos del Gobierno de derechas que nos toca sufrir a los españolitos de a pie, que hablan sobre sus intenciones de limitar los derechos constitucionales de reunión, manifestación y hasta de huelga. Hablan de prohibir grabar a la prensa las actuaciones policiales durante las manifestaciones, de endurecer las penas para aquellos que ejerzan su libertad de protestar contra las injustas medidas antisociales que aprueban semana si, semana no.

Pretende el ala dura del PP, aquella que vivía con el dictador Francisco Franco tiempos de “extraordinaria placidez”, atemorizar a los ciudadanos, hacerles creer que cualquiera puede ser detenido y mantenido preso sin juicio, ni sentencia, solo por las acusaciones de la policía. Pretende la derecha más rancia de Europa, amedrentar a los que hoy levantan la voz contra la injusticia como en tiempos de aquel hombre aterrorizado al pie de una escalera.

Es un deber moral y político de la izquierda, de toda la izquierda, del Psoe y de Iu, dar un puñetazo en la mesa y con la Constitución en la mano, luchar por defender la legalidad vigente, las libertades individuales y colectivas, los derechos de todos, porque de otra forma, seremos cómplices de la vuelta de aquellos tiempos de terror policial.

A propósito de Catalunya

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Estábamos viendo el telediario mientras cenábamos, costumbre familiar que nos permite comentar lo que pasa en el mundo con nuestro saco de hormonas, cuando salió Artur Mas advirtiendo que habría referéndum sobre la independencia de Catalunya lo permita la Ley o no.

Mi hija, nacida en Barcelona, se quedó un rato ojiplática y cuando volvió de su asombró nos preguntó: ¿entonces, yo ya no voy a ser española?” Sin tener muy clara la respuesta me aventuré a tranquilizarla: “digo yo que te darán la doble nacionalidad…”

A raíz de ahí, con otros amigos y compañeros que como yo, tienen parte de su historia vital unida a Catalunya, reflexionamos sobre pequeñas dificultades que no sabíamos cómo se resolverían en caso de que triunfara el independentismo: por ejemplo, ¿mi título de Abogado por la Facultat de Dret de Barcelona valdrá en España o lo tendré que homologar? Si a mi hija la dan la nacionalidad catalana, caso de que yo quisiera volver a Barcelona ¿me la darían a mí por reagrupación familiar? Otra compañera, casa en Barcelona en régimen de separación de bienes se preguntaba si seguirían aplicando el régimen matrimonial catalán o le aplicarían el de gananciales como en el resto de España.

Pequeñas frivolidades domésticas a parte, el problema del independentismo en Catalunya esconde un problema mayor de rechazo a los recortes anti sociales, rechazo a los políticos que no han sabido articular medidas eficaces contra la crisis, rechazo al discurso nacional catolicista del Partido Popular, rechazo a que los mercados sometan a las personas.

La enorme manifestación de la Diada, el 11 de septiembre pasado, recogía muy diversos malestares y variopintas peticiones. Allí estaban muchos, muchísimos independentistas, pero también estaban muchos muchísimos funcionarios hartos de que se les mermen sus salarios en aras al bien común. También estaban muchos, muchísimos usuarios de la Sanidad Pública que han visto como durante el mandato de Convergencia y Uniò han cerrado centros de salud, quirófanos y han fallecido ciudadanos por falta de medios. También estaban muchos, muchísimos trabajadores que padecen en sus carnes la contra Reforma Laboral de MariaNO Rajoy, paro, humillación, miedo y hambre. También estaban muchos, muchísimos padres y madres que llevan sus hijos a la Escuela Pública y que ven cómo baja la calidad, cómo les han quitado la becas de libros, la de comedor, que les cobran por llevar su propia comida en tupper, que no van a poder pagarles la Universidad porque la derecha española y la derecha catalana, misma derecha con distinto idioma, han subido las tasas a precios imposibles…

No puedo afirmar que conozco la realidad catalana actual porque yo viví allí toda la década de los 90, trabajé allí, estudié allí, tuve a mi hija allí y me dejé allí grandes amigos, pero de esto hace mucho tiempo y la gente cambia, las sociedades cambian. Pero de lo que recuerdo, de lo que me dice el corazón, creo que los catalanes no se dejarán engañar por la careta independentista de Mas, nunca CIU lo fue, esto es una pose para mejorar sus resultados electorales que se preveían desastrosos.

Se que el tripartito que los socialistas catalanes protagonizamos, hizo unas políticas sociales envidiables pero se enredó en el discurso soberanista que lo alejaba de nuestro electorado y los sometía a los intereses de otros. Se que las tensiones entre federalistas, independentistas y nacionalistas españoles en mi Partido son reales. Se que la prensa española, mayoritariamente en manos de la derecha, con sus discursos incendiarios anti catalanistas no ayudan, como tampoco lo hacen las declaraciones ofensivas desde allí. Se que nada es blanco, ni negro, ni rojo, ni gualda…

Pero también se que durante muchos, muchísimos años, Catalunya se ha sentido cómoda siendo parte de España y España ha estado encantada de que fuera así. Ese tiempo ha coincidido con los distintos gobiernos del Partido Socialista, tanto de Felipe González como de José Luis Rodríguez Zapatero. Es nuestra tarea como socialistas españoles, catalanes, vascos, extremeños, andaluces, gallegos… recoger su legado.

Hoy es 26s

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Anoche me acosté sobrecogida por lo que leía en las redes sociales a cerca de lo que estaba sucediendo en los aledaños del Congreso de los Diputados en Madrid. Lo que desde allí nos transmitían es que miles de ciudadanos enfadados pero pacíficos estaban siendo represaliados por la policía, con una brutalidad impropia de un Estado de Derecho.

Anoche me acosté deseando que todo fuera un mal sueño, que los tweets que hablaban de un periodista que podía quedarse parapléjico fueran fruto de la exageración, que los que contaban que la Policía cargaba sin mediar provocación, que había policías de paisano infiltrados provocando los actos violentos, que se maltrataban ciudadanos de edad como si fueran delincuentes habituales fueran intoxicación de parte.

Anoche me acosté enferma al escuchar a alguno de los míos decir que se sentía acosado en lugar de ponerse del lado del débil, del oprimido, del trabajador, del pobre, del obrero, del manifestante, del sindicalista, de los que hasta ahora habían sido los nuestros.

Y hoy es 26S y amanezco con las imágenes de un mal sueño, que desgraciadamente es una realidad, una sucia y fea realidad. Veo Policías golpeando chicas, ancianos, jóvenes con las manos levantadas, reporteros gráficos. Veo ciudadanos tratando de contener a los que se acercaban a la policía de forma violenta y que son golpeados por los mismos a los que pretendían defender.

Los que me leéis habitualmente sabéis que soy poco sospechosa de pro indignados, perroflautismo, ocupa plazas y demás colectivos que decíanconformaban lo que se llamó el #15M sino más bien de todo lo contrario.

Ya he escrito aquí sobre lo que opinaba al respecto del mensaje criminal que se esgrimió como lema principal de estos “movimientos sociales”: “Todos los políticos son iguales o Psoe y PP la misma mierda es”.

Casi un año de gobierno popular ha puesto de manifiesto cuán diferentes somos los socialistas de la derecha rancia española. Y esto no quiere decir que desde el Partido Socialista no se cometieran errores, que se cometieron muchos y alguno muy grave. Tampoco quiere decir que me guste ni un pelo la Oposición útil o de mano tendida que ha pretendido desarrollar Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero de ahí a no darse cuenta de que jamás en democracia sucedieron hechos tan graves como los que está protagonizando el Gobierno de Mariano Rajoy, va una ceguera o una cerrazón interesada que no estoy dispuesta a consentir.

Ayer mucha gente protestaba contra los políticos en general, yo protesto contra los políticos que eliminan los derechos de los trabajadores, que nos quitan la Sanidad, la Educación de nuestros hijos, que nos llaman vagos a los parados, que gritan “que se jodan” en el Congreso de los Diputados, que perdonan a los defraudadores, que no quieren subirles los impuestos a sus amigos los ricos pero que nos fríen a las clases menos pudientes.

Ayer algunos de los que protestaban contra los recortes antisociales a los que estamos siendo sometidos por el Gobierno de Mariano Rajoy, se dieron cuenta que no es lo mismo ocupar una plaza cuando gobierna el Psoe y son tratado con respeto, con tolerancia y con prudencia o cuando gobierna el PP y son apaleados como animales por aquellos que deberían estar al servicio del ciudadano.

Ayer, los que salieron a la calle a reivindicar sus derechos, a pelear por su futuro, a defender el pan de sus hijos, a mi me ganaron para la causa y hoy es 26s y hoy volvemos a la calle.

Cómplices o comparsas

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Acaba de comparecer el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados, para explicar el alcance del rescate a la banca española por parte de la Unión Europea y las contrapartidas que nos han impuesto para prestarnos el dinero.

Nuestro país está intervenido, vigilado, tutelado o como quiera llamarse por los hombres de negro de las instituciones europeas, que no van a permitir que el PP mueva un solo euro sin su consentimiento. El Gobierno Rajoy se dedicó a sembrar dudas sobre la economía española, no solo cuando estaba en la oposición, sino desde los ministerios, dudando de las Comunidades Autónomas y sus cuentas, de los bancos y sus balances, de todo y de todos. Y ahora, como a Pedro y el lobo, Europa no se fia de nosotros.

Niega Rajoy y niega de Guindos que a España se le haya impuesto condición alguna para prestarnos 100.000 millones de euros que necesita la banca para tapar sus desmanes provocados por el círculo virtuoso del ladrillo. Dice Rubalcaba que cree a ambos cuando niegan la intervención y que por tanto entiende que las medidas tomadas son únicamente por la voluntad del Partido Popular y no por la mano negra de Angela Merkel.

Anuncia Rajoy su batería de medidas, no impuestas por Europa, que aprobará el Consejo de Ministros el viernes y que son básicamente las siguientes:

  • Subir el IVA general de 18% a 21% (más que Alemania)
  • Bajar las prestaciones por desempleo a partir del 6º mes del 60% de la base reguladora al 50% para, según sus propias palabras, incentivar la búsqueda activa de empleo… No le llamo lo que me pide el cuerpo porque no está bonito en una señorita.
  • Quitar la paga extra de Navidad a los funcionarios, los moscosos, bajarles el salario, subirles las horas de trabajo y aplicarles la movilidad funcional por el artículo 14, porque le sale de sus partes nobles.
  • Reducir el número de concejales, como si ignorase que el 50% de los concejales de España no tienen sueldo en sus Ayuntamientos sino que trabajan por amor a sus conciudadanos.
  • Eliminar la deducción por compra de vivienda en la declaración de Hacienda, obviando que el actual Ministro de Hacienda, el ínclito Montoro, fue el que introdujo aquello del círculo virtuoso del ladrillo que acabaría con todos los problemas de España y que en realidad ha sido la semilla del mal.

Solo hay dos posibilidades, a la vista de los acontecimientos y de las declaraciones de unos y otros: el Gobierno de Mariano Rajoy es cómplice de la ultra derecha europea en la aplicación de medidas que machacan a la clase media, a los asalariados, a los trabajadores, a los pensionistas, a los desempleados o el Gobierno de Mariano Rajoy son meras comparsas de la ultra derecha europea que nos impone estas medidas a cambio de rescatar a los bancos.

En ambos casos, tanto si son cómpices como si son meras comparsas, en España se están aplicando políticas ultra liberales, de derechas, de recortes feroces para buscar el control del gasto sin tener en cuenta que eso no permite crecer a la economía, que impide la creación de empleo, que asfixia la demanda interna y que por tanto nos conduce irremisiblemente a la recesión.

En ambos casos, marionetas de Alemania o actores necesarios del crimen español, se ignoran las políticas de expansión, de inversión pública, de crecimiento, que defienden nuestros principales aliados, Hollande y Obama y nos condenan irremediablemente a no tener futuro.

Las tontunas de Espe

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A los que tenemos la gloria y la desgracia de vivir en Madrid, ya no nos sorprenden las salidas de tono de nuestra Presidenta Regional, otrora lideresa de la ultra derecha española, Esperanza Aguirre, Condesa consorte y con suerte, de Murillo.

Durante un tiempo consiguió engañar a todos con su supuesta cercanía y con su populismo facilón. Lo mismo daba una rueda de prensa con calcetines blancos y zapatos de tacón, que se calzaba la camiseta de cualquier equipo, que llamaba “hijoputa” a Gallardón a micrófono descuidado, que salía ilesa junto con Mariano de un accidente de helicóptero.

Cuando era la dama de hierro de su partido, cualquier ocurrencia contra Zapatero que esta buena mujer tuviera, era aplaudida y jaleada, no solo por sus compañeros de caterva, sino también por la caverna mediática que tanto la encumbró. Igual se ponía a recoger firmas contra la subida del IVA, que vociferaba que el malvado Zp asfixiaba Madrid pese a que las cifras se empeñaran en desmentirlo.

Los problemas han llegado cuando su Partido ha conseguido el Gobierno, ahora, Espe no tiene a quién hacerle la oposición cruenta y se encuentra con la desagradable tarea de tener que gobernar su Comunidad Autónoma que para eso la han elegido los ciudadanos, y aquí empezó Jesucristo a padecer…

La Comunidad de Madrid, no solo no es un ejemplo de buena gestión, sino todo lo contrario. Hay más de dos mil millones de euros (2.000.000.000€) de facturas ocultas por los cajones de la Puerta del Sol, ya reconocidos como déficit. Los socialistas de Madrid nos tememos que puede haber otros ochocientos millones de euros (800.000.000€) más aún por destapar.

Con estas cuentas falseadas, nuestra Presidenta ya anunció que había encontrado “suculentas” Partidas de las que recortar gastos, lo que no dijo a los madrileños es que estas partidas tan jugosas eran tratamientos contra el sida o el cáncer, formación profesional de nuestros hijos, transporte público necesario para ir a trabajar o a estudiar, becas de comedor, transporte escolar, profesores interinos, médicos…

Para esconder esta falta de humanidad, esta crueldad que supone recortar en gasto oncológico, Sita Espe nos deleita con sus perlas mediáticas en una desesperada huída hacia adelante, en busca del titular sensacionalista que camufle la dramática realidad.

Lo mismo pide que se cierre un campo de fútbol si los aficionados pitan el himno nacional, que aboga por la desaparición de las Comunidades Autónomas, -siendo ella presidenta de una de ellas, no se entiende bien qué propone- Lo mismo se le escapa a micrófono descuidado que no tiene un puto euro, que ahora pide que se elimine el Tribunal Constitucional porque no son jueces, que son políticos.

Queridos míos, cuánto mayor sea la burrada que Esperanza Aguirre lance al aire, más despiadado será el atropello que esté perpetrando contra alguno de nuestros derechos, la Sanidad, la Educación, los derechos laborales, la dignidad de nuestros mayores…

Cuando más insulte a Tomás Gómez en la Asamblea, cuanto más ladren sus perros en las redes sociales, en las televisiones digitales y en los libelos impresos, más cerca estamos de nuestro objetivo de devolver la dignidad a las instituciones madrileñas, de revertir este desmantelamiento de lo público, de lo de todos, de poner a un socialista en la Puerta del Sol para ocuparse de las necesidades de la gente, de nuestra gente, de la buena gente.