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ARREPENTIOS PECADORES

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Anuncio de la NASA Recreación de la superficie del exoplaneta Trappist-1f NASA/JPL-CALTECH

 

 

Dentro de una hora, la NASA ha convocado una rueda de prensa para comunicarnos un anuncio urgente y, después de ver n mil veces la película Armagedon, fundamentalmente porque sale Bruce Willis guapísimo, la banda sonora es ideal y a mi Albóndiga le encanta Ben Affleck… Pero no nos despistemos, digo que ante el anuncio de la NASA y tras haber visto tantas veces cómo un asteroide asesino se disponía a colisionar con la Tierra y provocar la destrucción de todo lo que conocemos y lo que no, yo estoy nerviosa.

Seguramente no sea nada, que han descubierto una bacteria que vive en el azufre de Marte o hielo en la cola de un cometa o un planeta enano a chorro cientos de años luz que podría contar con condiciones que facilitaran algún tipo de vida, cosas de estas inexplicables para la mayoría de los mortales pero que deben de ser de gran utilidad para la CIENCIA, así con mayúsculas, por la alegría con la que nos lo cuentan, pero, pero, pero ¿y si lo que nos anuncian es el inminente fin del mundo, el Apocalipsis, el Armagedon?

Imaginaos por un momento que solo nos quedara una semana de vida, no solo a nosotros, individualmente, sino a todos los que conocemos, a nuestra familia, a nuestros amigos y hasta a nuestros enemigos, ¿qué haríais si esto se acabara?

Lo primero que pensáis es dejarlo todo y salir corriendo a una playa paradisiaca con vuestras parejas y pasar los días que os queden tirados al sol, bañándoos en aguas cristalinas, comiendo manjares exquisitos y haciendo el amor de todas las formas imaginables pero, ¿os imagináis cómo se van a poner los aeropuertos de gente corriendo de un lado a otro para encontrarse con sus familiares, para decirle a aquel gran amor que se equivocaron al dejarle, para reconciliarse con ese hermano al que no ven hace décadas o simplemente para cumplir el sueño de su vida de ver tal o cual ciudad?

Descartada la playa paradisiaca siempre podríamos optar por la costa española, que ahí sí que podemos llegar en coche, pero claro, que estamos en febrero y, aunque con el cambio climático estamos pasando unos días que más parece mayo, no va a ser lo mismo que el Caribe o las Maldivas. Como ventaja tenemos que la comida en cualquier sitio de España es infinitamente mejor que en ningún lugar del mundo, pero ¿acaso quedaría algún camarero o cocinero currando sabiendo que es su última semana de vida? Ni de coña, tampoco saldría nadie a pescar, ni se recolectarían las frutas o verduras, ni se despiezaría la carne, en fin, que íbamos a pasar más hambre que los pavos de Manolo (que no sé muy bien quién es este señor que hacía pasar tanta hambre a sus pobres aves y que ha pasado a formar parte del refranero español).

Convengamos pues que nos tocará pasar nuestra última semana de vida en casa y con lo que tengamos en la nevera que ya os digo yo que el Mercadona no va a abrir por mucho que se empeñe Juan Roch en dar servicio. Olvidaos también de la tele o la radio, quizás las redes sociales sí que sigan funcionando por aquello de que los contenidos los creamos nosotros y seremos tan chorras de andar perdiendo el tiempo contando nuestras últimas horas de vida como si le importara a alguien nuestra última cena o nuestro último polvo, o si alguien fuera a leerlo después de que el meteorito nos hiciera fosfatina.

En mi casa tengo bastantes sobras del cumpleaños de pin y pon que celebramos el sábado y la cava llena de botellas de buen vino, que nuestros amigos fueron muy espléndidos y nada originales en sus regalos y, sabedores de que un buen caldo siempre es bien recibido, repusieron todo lo que se bebieron en la celebración. Sí, creo que podríamos pasar una semana sin demasiadas fatigas alimentarias ni etílicas, confiando en que la luz, el agua y el gas son de esas cosas que funcionarían sin gente porque están bastante automatizadas/informatizadas, aunque igual es mucho confiar.

Pues ya tengo diseñada mi semana del fin del mundo: en casa, con mi santo y mi gato, comiendo sobras del cumpleaños, bebiendo buen vino, viendo pelis antiguas que haya olvidadas por las estanterías, en el sofá bajo la mantita, queriéndonos, pero sin aspavientos que no tenemos edad y, con suerte, recibiendo la visita de mi hija, por aquello de despedirse de sus mayores… ¡Un planazo, oigan! Confío en que la NASA haya descubierto vida inteligente en los alrededores de la Casa Blanca o algo así, porque acabo de deprimirme, mucho.

PD LA NASA HA DESCUBIERTO UN SISTEMA SOLAR CON SIETE PLANETAS COMO LA TIERRA

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10 COSAS QUE…

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Hoy estoy tan empachada de Catalunya y tan fatigada de mi pelea con el PSOE para que respete mi derecho a la Libertad de Expresión y no me expulse tras abrirme expediente disciplinario, que voy a escribir sobre 10 cosas que no sabéis de mí, o quizás sí, yo que sé, si os lo cuento todo, para desesperación de mis críticos y solaz de mis fanes.

PRIMERA. Hago autodefinidos en el WC, ya sé que es de lo más vintage en estos tiempos en que todo el mundo se lleva el móvil al excusado. Sí, no os hagáis los escandalizados que si vuestro móvil o tablet hablaran, nos contarían que han visto cosas que jamás creeríamos. Yo también lo llevo, pero lo cierto es que mi preferencia son los autodefinidos. Debe ser porque en casa de mi abuela y de mi madre, siempre hubo crucigramas, sopas de letras y demás pasatiempos con su correspondiente boli en el bidé o encima del cesto de la ropa sucia y ya sabéis que lo que se aprende de pequeño, se queda para toda la vida.

SEGUNDA. Lloro, lloro mucho, y con esto de ir cumpliendo años la cosa se está volviendo un tanto patética. Lloro con las noticias, con un anuncio emocionante, con una victoria deportiva, con una peli dramática. LLoro de impotencia, lloro de pena, lloro de alegría, lloro de risa, lloro de amor y de desamor. Nunca es que me haya importado mucho salir del cine con los ojos como pimientos morrones o emocionarme en un mitin lleno de compañeros y compañeras, pero ahora es que casi lo considero un orgullo, esta capacidad de sentir pese a haber superado la cuarentena.

TERCERA. Tengo mil manías, casi rozando el Trastorno Obsesivo Compulsivo, que se me exacerban cuando estoy nerviosa, cosas como tener que ponerme siempre el calcetín derecho antes que el izquierdo y el zapato derecho también antes que el izquierdo; o comprobar antes de acostarme que he echado la llave de la puerta de casa, hasta el punto de tener que levantarme de la cama si dudo; o tocar un botón si veo un pelirrojo, o contar los platos y colocarlos por colores cuando friego; o tender la ropa con pinzas iguales en cada prenda… una auténtica loca, lo sé. Eso sí, descubro compañeros de tara a simple vista, es un don.

CUARTA. Soy negada para la música, tengo un oído enfrente del otro por lo que canto como un gato agonizando, no doy una nota en su sitio y bailo de pena, lo que me da muchísima rabia porque me encanta cantar y bailar, oigo música a todas horas, para cualquier actividad, cuando estudio, cuando corro, cuando limpio la casa, cuando preparo una demanda, cuando…,

QUINTA. Creo en el amor, creo que cualquier locura que se haga por amor merece la pena haberla hecho. Creo que hay que vivir por amor y morir por amor. Que es más importante tener un amor que te caliente el corazón que una cuenta corriente que te caliente el bolsillo. Que es mejor amar y equivocarse y sufrir que nunca haber amado. Y por fortuna he amado y me han amado y sigo amando y me siguen amando.

SEXTA. Siempre he votado al PSOE, en todas y cada una de las elecciones en que pude hacerlo, la primera de ellas en Catalunya en el año 1991 hasta estas últimas municipales y autonómicas del 2015, salvo en una ocasión… Y no, no ha sido esta última pese a todo, sino cuando decidimos poner a Cristina Almeida como cabeza de lista del PSOE a la Comunidad de Madrid en el 99, como si no hubiera socialistas de Madrid capacitados para liderarnos…

SEPTIMA. No me gustan los perros, adoro los gatos, pero no es que prefiera los gatos a los perros, es que no soporto a los perros. Los grandes me dan miedo, los pequeños repelús. En general, huelen mal, a perro, que es el algo que me desagrada profundamente y además son tan buenos, tan leales, tan dependientes, tan cansinos… No me gustan.

OCTAVA. De pequeña quería ser un chico, portero de fútbol, concretamente Arconada. Desde entonces me ha quedado gran afición por el deporte nacional y una gran querencia a la Real Sociedad, que da pocas alegrías y muchos disgustos, bueno, como el PSOE, soy una sufridora nata.

NOVENA. Cuando no puedo dormir amueblo casas. Sí, como un programa de reformas de Divinity, me imagino vuestras casas y cómo las cambiaría yo para que fueran mejores. Creo que es otra cosa de la infancia, como en mi casa no había pasta para redecorar nuestra vida, mi madre cambiaba los muebles de sitio cada cierto tiempo. Un día llegabas y el sofá estaba en la pared de enfrente, la mesa debajo de la ventana…

DECIMA. No veo películas de miedo porque me dan miedo. Están hechas para eso ¿no? pues yo me acojono mucho en cuanto empieza la musiquilla ratonera tengo que taparme los ojos y mirar por un agujerito entre los dedos, que así parece que da menos susto. Mi pobre santo sufre mis pellizcos y que le pregunte a cada momento ¿qué está pasando? porque yo no me atrevo a mirar. Un desastre.

¿Y qué, vosotros compartís algunas de estas cosas mías o soy la única rara por aquí?

YO, ANTES, MOLABA

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lunaticas

 

Hace casi una década, mi gran amiga del alma, mi persona, mi conciencia, mi hombro en el que llorar y mi compañera de risas (mantengo su anonimato porque no la he consultado esta salida del armario) y yo, abrimos nuestro primer blog Lunáticas, mileuristas, en la treintena. El nombre fue fácil, a ambas nos fascina la luna, cobrábamos poco más de mil euros, cuando eso era sinónimo de ruina y andábamos por los primeros treinta.

No os canséis buscándolo, por motivos ajenos a nuestra voluntad (nos pillaron los jefes), tuvimos que hacerlo desaparecer sin dejar rastro, lo que fue una auténtica pena porque teníamos entradas memorables, miles de visitas, decenas de comentarios y buenos amigos allí, pero, así es la vida del asalariado. De no habernos asustado tanto con la pillada podríamos haber copiado los post o ponerlos en borradores o imprimirlos o lo que fuera para salvarlos, pero optamos por la opción más radical e irreversible.

Allí no se hablaba de política, o sí, porque política es todo, pero desde luego su objetivo no era crear opinión o fijar postura sino pasarlo bien, compartir anécdotas de nuestra vida diaria algo salpimentadas para que tuvieran más gancho y, sobre todo, desahogarnos. Sí, ese blog era una forma de hacer terapia y de reírnos de todo lo oscuro que nos rodeaba, que no era poco y durante unos años cumplió con creces con su función.

No sé por qué me he acordado de él ahora, quizás porque estoy harta de escribir de política, de sus miserias, de traición, de suciedad y de amargura. Quizás hecho de menos aquel anonimato que hacía que una pudier decir lo que pensaba sin pasarlo por el filtro de lo políticamente correcto, de lo que se espera de alguien comprometido con unos principios y valores. Quizás echo de menos aquella Reput (Martu no era ni un proyecto) que enloquecía de amor, reía hasta caerse de la silla, lloraba un mar de lágrimas, comía sin freno, vivía sin freno. Quizás sea porque anhelo aquella inocencia, aquel idealismo, aquel romanticismo que rodeaba todo lo que sucedió entonces… Quizás, porque yo, antes, molaba.

¿Facebook o Twitter?

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MARTUCOMBINADA

Esta mañana he subido esta foto a Facebook y a Twitter preguntando a mis seguidores su opinión sobre si debería cortarme el pelo o seguir dejándome melena. Una frivolidad y una tontería como otra cualquiera para ocupar una mañana de martes que una tiene su lado tuistar o gurulesa y hay que darle salida de vez en cuando.

Pero lo que vengo aquí a contaros no es el resultado de tan poco profesional, ecléctica y heterogénea encuesta, que es lo de menos, si no la clara diferencia entre el resultado en Facebook y el resultado en Twitter.

Mientras que en Twitter ganó por una proporción de 3 a 1 que me cortara el pelo, en Facebook el resultado fue cláramente a favor de la melena con casi el doble de votos.

¿Quiere esto significar una diferencia entre el usuario de una y otra plataforma? Porque yo soy la misma y pongo casi las mismas cosas en una y otra por lo que el perfil del que me sigue es similar, gente progresista, extrovertida, simpática, votantes de izquierda, interesados por la gente, la política, el Planeta…

¿Da esta tontería para escribir un post en este blog? Pues ya véis que sí, que no todo va a ser política y sesudas reflexiones y que esto de cortarse el pelo o dejárselo largo es una decisión muy importante que si tomas una mala opción cuesta un par de años reparar tamaño error.

Lo peor de todo es que no me habéis sacado de dudas porque ahora no sé si hacer caso a los de Twitter o a los de Facebook.

¡Un sin vivir!

 

COSAS QUE ME DAN PEREZA INFINITA EN TWITTER

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Antes de empezar quiero dejar claro que yo no soy experta en redes, para eso, como para todo en la vida, hay que estudiar, formarse, trabajar y valer, y no es mi caso. Mi tiempo para la formación se lo dedico al Derecho, que para eso soy abogada y por tanto, lo de las redes es una afición, luego todo lo que escriba a partir de ahora serán mis apreciaciones personales sin mayor valor científico.

Todo lo que hago en la red, mi perfil, la imagen que los demás tienen de mi, eso que los expertos llaman la huella digital, es fruto de mi experiencia y mi intuición, no he hecho ningún curso, ni he leído ningún libro sobre la materia y apenas si ojeo por encima los artículos que recomiendan mis gurús de cabecera.

Con formación o sin ella, hay varias cosas que me dan una pereza infinita cuando las veo y que os voy a contar porque hace días que no tengo ganas de escribir de política y este me ha parecido un tema tan interesante como inocuo:

 1.- Repetir hasta la saciedad la misma noticia, enlace, acontecimiento, o lo que sea, incluyendo cada vez a distintos usuarios no solo no consigue captar mi atención y que reutietee el asunto, sino que a la tercera vez que veo pasar el link por mi timeline me conjuro para no abrirlo bajo ningún concepto. Briconsejo, si me mandas un DM pidiéndome ayuda o difusión del asunto, es mucho más fácil que te haga caso que si me abrasas a citas con todo lo que se te pasa por la mente.

 2.- Discutir con discutidores profesionales. A poco tiempo que llevéis por la red del pajarillo ya habréis visto que hay gente experta en meterse en cualquier conversación y reventarla por aburrimiento. Tienen además el vicio de ir incluyendo usuarios en el marrón para que llegue un punto en que apenas puedas poner 30 o 40 caracteres porque los demás están ocupados por la ristra de co-discutidores. Paso enormemente de estas jaulas de grillo y os recomiendo hacer lo mismo, no aportan nada y te descolocan los chacras, el chi y el aura.

 3.- Conseguir seguidores a costa de seguir a miles de personas. Esto no es una competición, a todos nos gusta que nos lean porque nos engorda el ego, que es una de las cosas más satisfactorias de la vida, pero no merece la pena seguir compulsivamente a todo lo que se mueve a la espera del follow back. Por no hablar de que un timeline con miles de personas es ingobernable, os lo digo por experiencia, el mío ya está tomando tintes de barullo insoportable y eso que he ido colocando a la gente en listas.

 4.- Seguir a alguien para que te siga. Otra tontada, primero porque yo no siempre me entero de que alguien me sigue, depende de a través de qué aplicación entre y con cuanto tiempo lo haga, veo o no, si tengo nuevos seguidores. Segundo porque no devuelvo un follow porque sí, miro la biografía y si es socialista casi tiene me tiene ganada, pero también echo un ojo a los últimos tweets que ha puesto, sin son cansinos, me contengo, que ya tengo saturado el timeline.

 5.- Soportar estoicamente aquellos que te insultan, que te atacan, que te dan la brasa mortal porque como son seguidores, si los borras te dejarán de seguir. Pues muy bien, tanta paz lleven, como descanso dejan. De verdad, es mucho mejor tener pocos seguidores de calidad que un montón de plastas, trolls, resentidos, cansinos y demás flora y fauna que anda por aquí.

6.- Apuntarse a toda moda, iniciativa o hahstag que surja. No pongo mi foto del Revés, no me pongo la bandera de Chiquitistán, no repito hastag que me hacen sentir vergüenza ajena de quien los haya propuesto, no hago dibujos artísticos con los 140 caracteres… llamadme estoica pero me gusta que la gente me reconozca rápido por la foto de mi perfil y que sigan pensando que no he perdido del todo el juicio apuntándome a cosas infantiles, faltonas o zafias. Soy así de rancia, qué le vamos a hacer.

 7.- No hacer ni caso de todo lo leído anteriormente. Eso es lo que hago yo porque es mi naturaleza, que no tiene por qué coincidir con la vuestra y que no garantiza, ni mucho menos, el éxito. Esto de twitter es para pasárselo bien, para comunicarse con otros, para informarse de cosas que a uno le interesan, para compartir con otros aquello que nos inquieta y hasta para conocer gente, pero desde luego, no hace falta tomárselo tan en serio, ni siquiera tomarnos a nosotros mismos tan en serio.

Cosas que me revientan en twitter

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Creo que ya he escrito alguna vez sobre mi experiencia en esta red social tan maravillosa que es twitter y creo que en las otras ocasiones también he advertido de que soy relativamente nueva en esto, apenas llevo un par o tres de años y absolutamente autodidacta, funciono según me parece que me va mejor para lo que necesite en cada momento, pero hay algunas cosas que me revientan de twitter y os las voy a contar en este domingo de pereza que estoy pasando:

Me pone negra la gente que me manda DMs con el enlace a su última entrada de blog, que ya sé que tenéis un blog y si estoy interesada en leeros os tengo en RSS, que ya leo vuestro timeline y puedo pinchar en el enlace que publicáis, que los DMs son para darse un recado que no se puede compartir públicamente no para spamear vuestras cosas, gracias.

Me revienta la gente que publica el enlace de una noticia con un chorizo de gente detrás. Para esto vale lo mismo que lo anterior, publicarlo en vuestro timeline y si me interesa ya lo pincharé pero no hace falta que me mencionéis porque si no me interesaba en el general tampoco me va a interesar porque me aparezca en la columna  de interacciones, gracias.

No entiendo la gente que da los buenos días por bloques de gente que ni se conoce entre sí, ni se sigue y en algunos casos se odia. Si no conoces a la gente que sigues ¿para qué le das los buenos días? Se supone que en esto de twitter, como todo en la vida hay que ser empático, conocer con quién te relacionas, hay que tratar a la gente de manera individual y hay que interesarse un poco por las ideas, las inquietudes, los gustos, etc. de los que se relacionan contigo.

Tampoco me alcanza la cabeza a entender a esa gente que se empeña en meterse en tus conversaciones con otros usuarios, que pretende quedar contigo a tomar algo, que insiste en hacerte coparticipe de sus cosas pese a que tú no le has dado bola ni una vez. Que digo yo que esto de twitter, es como dice @cosechadel66, un patio de vecinos y algunos te caen bien y otros no. Con unos de vas de cañas y hasta les cuentas tus penas y con otros, como mucho, te das los buenos días educadamente al coincidir en el ascensor. La vida misma.

Otra cosa, que casi me da más pena que rabia, es la impostura de algunos usuarios que presumen de conocimientos en un tema concreto, pese a no tener ni idea y que cuelgan una detrás de otra todas las noticias que aparecen en los periódicos sobre ese tema, como si así se convirtieran en unos expertos. En algunas ocasiones han llegado a enlazar a fakes o spam de libro, sin enterarse siquiera del ridículo que estaban haciendo. De risa, de llanto.

Finalmente y por no ponerme pesada, no puedo con la gente que tiene publicidad en su timeline, lo siento, me parece un tormento chino y causa suficiente de unfollow. Jamás he metido publicidad en mi blog, pese a que tengo miles de visitas y me saldría rentable, por respeto a los que se toman la molestia de venir a leerme. No quiero incomodarles con anuncios chorras, lo mismo que no lo hago en twitter.

Y esto es todo, me encantaría saber qué es lo que os molesta a vosotros de twitter y así completar un decálogo de lo que no deberíamos hacer en la red social del pajarito. Gracias.

500 entradas

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Esta que leéis es la entrada número 500 del MartuBlog desde que comencé mi andadura allá por octubre de 2010. Desde entonces he recibido 330.000 visitas, siendo el récord de lecturas en un día 36.912 para la famosa entra de EL HIJO DE SORAYA SAEZ DE SANTAMARIA . Me habéis dejado aquí más de 2.600 comentarios. Os habéis suscrito otros 200 blogs más. Me habéis dejado vuestra opinión, vuestro cariño y apoyo tanto en el blog, como en el muro de Face o de Twitter. Y por todo esto, muchas gracias.

Cuando estos días he preguntado a qué le dedicaba esta entrada 500 hay quien me ha contestado que la dedicara a hablar de cualquier cosa que no fuera política. Otros me han pedido que hable de Marta, no de Martu sino de la persona que hay detrás del personaje. Alguno me habéis hecho preguntas sobre algún tema actual del Partido, pero al final aquí estoy sin una idea clara de cómo terminará esto.

El otro día un compañero me comentaba sorprendido de que se había enterado de que tenía un blog porque en una conversación informal entre gente de cierta relevancia en nuestro Partido, una ex Ministra, me citaba para apoyar su postura en un asunto: “porque ya lo decía Martu Garrote el otro día en su blog…” Me hizo ilusión la verdad, no solo por el alimento del ego que supuso, sino porque las reflexiones que yo hago, que me llevan un esfuerzo intelectual y que hacen que me exponga a la represalia, no caen en saco roto.

Comentaba otra compañera que estaba presente que el MartuBlog era más que política, que también hablaba de mi vida, mis tontunas, sobre todo al principio. Yo también tenía la impresión que la cosa empezó más PERSONAL y fue derivando a la POLITICA, pero hoy, revisando los datos para contároslo resulta que no, desde el primer momento este ha sido un blog político, salpicado de mis experiencias personales, que por otra parte tampoco es raro, si yo pienso en política hasta cuando duermo.

He de reconocer que mi categoría preferida es TONTUNAS y que la uso algo menos de lo que me apetece por respeto al personaje pero igual dejo de sujetarme y comparto con vosotros cosas menos serias, más triviales que ahora que estoy en paro, dándole un vuelco a mi vida, tengo ganas de reír, de cantar, de pasar de todo y de todos.

Y también he de confesar que tengo abandonada la categoría RELATOS que iba a utilizar durante las vacaciones para escribir ficción y que al final me dio un poco de pudor meterme a escritora aficionada o más bien compartir con vosotros mis pinitos en la literatura corta pero que igual ahora que estoy en plena catarsis liberadora me vuelvo a animar, ya veremos.

Cuando me preguntan con qué frecuencia escribo en mi blog siempre contesto: cuando tengo ganas. Trato de que sea a diario porque es una especie de obligación que me he impuesto, pero sin agobiarme si algún día no me acompañan la inspiración, el tiempo o las ganas. Hay una única norma que tengo, pero que he quebrantado en alguna ocasión, que es publicar una única entrada al día para no marear a los que me seguís que sois lo más importante.

Otro par de trucos que trato de respetar al escribir el blog es redactar párrafos cortos y sin demasiadas subordinadas, que soy muy fan de la perífrasis, de los gerundios y eso dificulta la lectura. Y utilizar en torno a 600 palabras por cada post, más corto queda p0bre, más largo se hace pesado en estos tiempos de la multitarea y la falta de atención.

Y hasta aquí ha dado de si esta entrada 500. Espero que no os canséis de mí y que me acompañéis, al menos, otras 500 más. Gracias y animaros a dejar comentarios que venís por centenares pero dejáis constancia, apenas una decena. Fuera timidez, el MartuBlog, es vuestro.